Covid-19. Un grupo de 20 colegios bonaerenses pide cambios en el protocolo

María Nöllmann
·3  min de lectura
Primer día de clases presenciales del ciclo lectivo 2021 en la Provincia de Buenos Aires, en el Colegio Buen Ayre, Beccar. El 1 de Marzo de 2021.
Tomas Cuesta / LA NACION

“Cuando nos reunimos para compartir experiencias, notamos que todos estamos enfrentando los mismos problemas relacionados con el cumplimiento del protocolo: todos estamos abriendo y cerrando burbujas constantemente, todos tenemos muchos docentes dispensados por ser considerados contacto estrecho con los alumnos”, detalla Darío Álvarez Klar, director integral del colegio privado Northfield y uno de los 20 directivos de colegios bonaerenses que firmaron una carta dirigida a la Dirección General de Cultura y Educación bonaerense, a través de la cual solicitan cambios en el protocolo provincial que rige el funcionamiento de las clases presenciales.

La carta sugiere dos modificaciones principales: la primera, que el docente no sea considerado contacto estrecho de todos los alumnos a quienes dio clase en las últimas 48 horas, y, segundo, la posibilidad de extender las horas permitidas de clases presenciales por jornada.

“En varias ocasiones, la sospecha de coronavirus de un estudiante de secundaria hizo que tuviéramos que aislar a unos 15 profesores”, manifiesta Teresa De Stefano, directora de relaciones con la comunidad del colegio Northlands. Según el protocolo vigente, durante la jornada escolar, los docentes deben utilizar tapabocas y máscara facial, y mantenerse a más de dos metros de distancia de sus alumnos. Por ello, De Stefano y los demás 19 directivos firmantes consideran innecesario que los docentes deban aislarse obligatoriamente cuando alguno de sus alumnos es diagnosticado con coronavirus o presenta síntomas compatibles con la enfermedad.

Según el protocolo vigente, durante la jornada escolar, los docentes deben utilizar tapabocas y máscara facial
Tomas Cuesta / LA NACION


Según el protocolo vigente, durante la jornada escolar, los docentes deben utilizar tapabocas y máscara facial (Tomas Cuesta / LA NACION/)

El documento también pide la extensión de la jornada escolar presencial, que, según el protocolo vigente, no puede superar las cuatro horas. Los directivos firmantes piden que los colegios que cuentan con espacios suficientes para contener a los estudiantes durante una jornada completa, cumpliendo con los lineamientos de distanciamiento establecidos en el resolución provincial, puedan hacerlo.

“Muchos colegios de doble escolaridad damos las cuatro horas de clases presenciales y sumamos clases virtuales en el contraturno. Pero la virtualidad no logra compensar las horas de presencialidad que faltan y eso hace que terminemos disminuyendo la propuesta educativa”, afirma Álvarez Klar.

Para Maximiliano Gulmanelli, director general del colegio Pilgrims de San Isidro, el límite horario de cuatro horas “no tiene fundamento en las medidas de cuidado”. “Nosotros tenemos la posibilidad de garantizar una jornada completa para algunos grados. Queremos brindarle una presencialidad de ocho horas a los alumnos de sala de cinco y de los primeros tres grados de primaria, que son menos autónomos para hacer clases virtuales”, comentó Gulmanelli.

Respetar los lineamientos

Los 20 colegios que firmaron la carta no están de acuerdo en desobedecer los lineamientos del protocolo vigente. “Las escuelas tenemos como función principal educar, especialmente a través del ejemplo: no podemos romper las normas, aún cuando nos parezca que éstas debieran cambiar”, escribieron. Es por ello que decidieron intentar modificar las normas vigentes a través de los foros adecuados -como Establecimientos Privados Educativos Asociados (EPEA)-, para articular la diversidad de demandas y presentarlas, a través de estas agrupaciones, ante el gobierno provincial.

La carta también incluye otro pedido, el cual ya obtuvo una respuesta favorable: la aprobación de los protocolos para Educación Física y Educación Artística. Ayer, tres días después de la publicación de la carta, ambos documentos fueron emitidos por la Dirección General de Cultura y Educación de la provincia. El primero permite que los estudiantes puedan quitarse el tapabocas mientras estén practicando actividad física y que mantengan un distanciamiento social de entre dos y cinco metros, dependiendo del tipo de deporte que realicen. El segundo establece, entre otras cuestiones, que durante las clases corales los alumnos deben permanecer a una distancia mayor a los 2 metros y recomienda que cada uno lleve sus propios instrumentos, y que no se utilice los que son de propiedad de la escuela.