Covid-19. La curva de la segunda ola es más veloz y nadie sabe cuándo se detendrá

Mauricio Giambartolomei
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La sala de terapia intensiva para pacientes con Covid-19 del hospital Posadas, un área que podría aumentar su demanda si siguen en alza los contagios diarios
Anibal Greco

La estadística no miente y devuelve una realidad contundente. La fotografía actual de los casos diarios de Covid-19 en la Argentina es similar a lo que ocurría en agosto del año pasado cuando la curva avanzaba hacia el pico de la pandemia meses después del primer brote en el área metropolitana. Hoy, a diferencia de 2020, la aceleración de la curva es más veloz y nadie puede determinar cuándo se detendrá. La circulación de nuevas cepas, más letales y transmisibles, en ciudades que ya recuperaron casi la totalidad de sus actividades y sin cuarentenas que limiten el movimiento de las personas sostienen la hipótesis de un escenario peor al que se esperaba con los meses más fríos del año por delante y un crecimiento del número de enfermos en simultáneo y en todo el país.

Los 16.056 contagiados del miércoles estuvieron cerca de igualar los 18.326 del 21 de octubre pasado, el día de mayor cantidad de casos registrados en 24 horas, aunque la cifra se asemeja más a lo ocurrido el 15 y 16 del mismo mes, con 17.096 y 16.546 nuevos enfermos, respectivamente. La curva muestra que desde marzo del año pasado los casos fueron en aumento sostenido hasta octubre cuando se dio el pico máximo de la pandemia en la Argentina. A partir de ahí hubo un marcado descenso hasta fin de año y un repunte durante enero, en plena temporada, para luego disminuir nuevamente y volver a aumentar en las últimas semanas.

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Este comportamiento, para muchos expertos, permite concluir que desde que llegó el primer caso de coronavirus al país hubo diferentes olas dentro de una misma ola, con rebrotes sectorizados de acuerdo al movimiento del virus. “En 2020, cuando empezaron a bajar los casos en el área metropolitana (AMBA), subieron en el interior. Fue una curva bimodal. En la Argentina, a diferencia de Europa, nunca se fueron los casos, nunca se fue el virus y hubo permanentes rebrotes”, explicó el médico infectólogo Eduardo López al analizar los gráficos.

El 19 de junio pasado en la Argentina se superaba por primera vez la barrera de los 2000 casos diarios (2060) y desde allí la curva comenzó a crecer hasta alcanzar los 6300 el 30 de julio y los más de 9000 a fin de agosto, por poner algunos ejemplos. Los 10.000 casos diarios que promediaron a finales de agosto pueden considerarse una situación similar a la actual, más allá de los saltos que hubo esta semana hasta pasar los 16.000, con la curva acelerándose como ocurrió en aquel momento.

La curva de contagios diarios en el país

La diferencia la marca la media móvil, el promedio de casos de los últimos siete días que permite realizar un análisis más preciso de la actualidad y uno de los valores que miran con atención los especialistas. Hacia fines de agosto era de 8995 casos mientras que al finalizar marzo se ubicaba en 10.000, lo que indica que la curva de crecimiento actual avanza con mayor velocidad que en 2020.

El rebrote actual no parece ser tan puntualizado en el AMBA y tiene que ver con un hecho epidemiológico. La enfermedad entró al país por los aeropuertos internacionales más importantes y se produjo la diseminación. La realidad actual es distinta porque la enfermedad ya está en el país y rebrota en cada uno de los lugares donde se dan las condiciones”, sostuvo el infectólogo Pablo Scapellato, miembro de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI).

Los casos, provincia por provincia

El crecimiento de casos ocurre en todo el país y puede encuadrarse dentro de la cuarta ola. El primer escenario de complejidad ocurrió en la Ciudad de Buenos Aires y en el AMBA, incluido el brote en los barrios vulnerables, al iniciarse la cuarentena; luego se trasladó a las provincias, durante junio y julio pasado, sobre todo en Córdoba y Santa Fe. Y en diciembre y enero, por las fiestas de fin de año y la temporada veraniega, llegó el tercer rebrote.

“Es muy difícil comparar un año con otro y predecirlo, también poco aconsejable hacerlo, pero se ve que en las últimas dos semanas hubo un aumento del 40% de casos en el AMBA, patrón que aparece en las provincias, sobre todo, en las grandes capitales”, analizó Omar Sued, presidente de la Sociedad Argentina de Infectología y director de Investigaciones de la Fundación Huésped. “Esto permite pensar que no son brotes de reactivaciones internas sino que hay una diseminación de las nuevas variantes que tienen mayor transmisibilidad, sobre todo la de Brasil”, agregó.

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Una diferencia importante, según Sued, es que hace un año la cuarentena estricta garantizaba poca movilidad y menor circulación del virus. Hoy la mayoría de las actividades están abiertas en todo el país y, salvo algunas restricciones vigentes y otras que podrían sumarse, no se visualiza un confinamiento preventivo como el de 2020.

“El año pasado estábamos con restricciones que ahora no existen por lo cual habrá un aumento de casos, sobre todo, con los meses fríos. La circulación de gente provoca más infección”, coincidió Martín Stryjewski, jefe de internación del CEMIC y miembro de la comisión directiva de la SADI. “Acá no hubo un pico grande, exponencial, sino que fueron picos de la enfermedad dentro de una transmisión sostenida cuando la gente empezó a salir de la casa. Ahora el virus ya está instalado en todo el país y no vamos a ver diferentes fases sino que habrá un crecimiento endémico con niveles sostenidos”, agregó.

Los fallecidos por coronavirus en la Argentina

¿Cuándo llegará el pico esta vez? El año pasado hubo diversas hipótesis que pusieron diferentes fechas y la realidad fue corriendo el objetivo a medida que avanzaba el año hasta llegar a octubre con el pico de casos. Esa experiencia resultó un aprendizaje y hoy nadie arriesga un pronóstico, más aún, con la circulación de nuevas cepas que tienen un comportamiento diferente a la original.

“No podemos saber donde estará el pico, hay que esperar por lo menos un mes”, aventuró López. “El aumento de los casos es importante, pero sería razonable ponerle un nombre a lo que está pasando cuando se termine de conocer este fenómeno”, sumó Scapellato.

El dato alentador que se mantiene estable mientras avanza la campaña de vacunación en adultos mayores es el número de fallecidos que muestra una curva amesetada y con una media móvil más baja que la del año pasado. El 29 de agosto de 2020, por ejemplo, la media móvil era de 295 fallecidos mientras que la misma variable, pero del 27 de marzo pasado fue de 130, incluso más baja que la del 1° de febrero cuando se ubicaba en 173. La tendencia se mantiene así desde enero y una explicación, según los expertos, es que la mayor cantidad de contagiados tienen entre 20 y 50 años, con mayor porcentaje de entre 30 y 40. La edad promedio de los fallecidos es de 72 años.