El costo brutal de actuar en el cine para adultos

CIUDAD DE MÉXICO, marzo 5 (EL UNIVERSAL).- Pornostars confiesan lo difícil que es la industria para adultos, pues se enfrentan a enfermedades y al estigma social. La revista "Xbiz", especializada en la industria del sexo, enlistó algunos casos de pornstars, quienes han contado de viva voz, que si bien el mundo XXX les dio para vivir cómodamente, también les provocó no poder llevar una vida tan buena y digna.

Riley Reid confesó que no recomienda su estilo de vida; ser una pornstar la ha llevado a sentirse sola y que en definitiva la relación con su familia está destrozada.

"Pienso que al final se aprovecharon de mí o bien sienten vergüenza de lo que hago". Su fortuna de más de 15 millones de dólares la realizó vendiendo contenido en OnlyFans y no en el porno.

Por su parte, Lana Rhoades, quien confesó que desde pequeña quiso ser "chica porno", ahora se arrepiente: "Estuve saliendo con un chico durante dos años, y los principales conflictos que tuvimos tenían que ver con mi trabajo. Una vez me dijo que ya no quería besarme". Su fortuna de 30 millones de dólares también fue gracias a OnlyFans.

Por su parte Bree Olson, quien fuera pareja de Charlie Sheen, asegura que se arrepiente del XXX, ya que es difícil lidiar con el estigma social. "Es imposible salir a la calle, la gente te aborda con preguntas incómodas o proposiciones denigrantes; ahora estoy en bancarrota".

Sin embargo, Vanessa Belmond afirma que lo más difícil para ella fue mantener su salud, no solo para lucir atractiva, sino por los descuidos de las productoras, pues ni un solo condón es utilizado en sesiones de hasta 10 horas de rodaje.

"Luego de mi primer filme me detectaron clamidia, lo pude solucionar… volvió a ocurrir, pero con gonorrea. Ahora vivo mejor vendiendo ropa en línea".