Costa Rica, la otra cara del paraíso verde

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Para el mundo entero, Costa Rica es un país de volcanes, bosques, cascadas y selvas, el lugar perfecto para desarrollar un turismo verde y responsable. El país decidió hacer de sus riquezas naturales su principal fuente de ingresos, pero las políticas medioambientales no siempre son suficientes para proteger la biodiversidad. Los monocultivos, en particular el de la piña, son una amenaza tanto al medio ambiente como al turismo. Un gran reportaje de Natalia Olivares.

En San José de Costa Rica, cuando los semáforos pasan al verde cantan como pájaros de la jungla, y en los billetes de banco coloridos, animales como tiburones perezosos o monos comparten el protagonismo con las figuras nacionales.

Esto sólo se da en un país en que las autoridades han decidido poner énfasis en sus reservas naturales y mostrar al mundo su afán de preservarlas. Rodeado de playas, montañas, volcanes, ríos, bosques tropicales y pájaros de todos los colores, Costa Rica, que figura en la lista de los países más felices del mundo, decidió hacer de sus riquezas medioambientales su principal fuente de ingresos, y de la reforestación una prioridad.

Sin embargo, la realidad no es tan idílica: la ONG Oxfam en 2016 había denunciado, tras alertas de las poblaciones y de organizaciones costarricenses, que el uso de agroquímicos utilizados en el monocultivo intensivo de la piña (10%del PIB) tenía impactos ambientales “graves y chocantes”.

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