Costa atlántica: El sector que resultó el gran perdedor de este verano

Darío Palavecino
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La temporada de verano no atrajo al enorme flujo de turistas que suelen llegar para tomar un descanso en las ciudades balnearias de la costa atlántica. La pandemia de coronavirus y la amenaza de una segunda ola de contagios hizo que muchos decidieran no viajar. En Mar del Plata, la situación hotelera es preocupante, según detallan fuentes consultadas por LA NACION: las reservas son muy pocas y esperan un desplome a partir de mañana, aunque creen que volverán a repuntar cerca del próximo fin de semana. En Pinamar, si bien la situación es un poco mejor, el nivel de ocupación, al menos en la hotelería, está lejos de las cifras que se alcanzaron en temporadas anteriores.

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Este fin de semana extra largo de diciembre devolvió a Mar del Plata algo de la postal que es propia de la fecha en estas costas, con playas bien concurridas, restaurantes a ritmo de buena demanda y bares con fila, a la espera de turno para conseguir una mesa. Este domingo hubo sol a granel, la temperatura máxima superó los 35° y también los balnearios se reactivaron con alquileres de carpas y sombrillas. Pero esa foto soñada esconde el mal momento de un sector golpeado como ninguno en la industria turística durante estos meses de pandemia y temporada: la hotelería. Hasta hoy solo estuvieron ocupadas entre el 30 y 40% de las habitaciones.

El panorama es más preocupante si se observa el registro de reservas de alojamiento para lo que viene. Con suerte están en el orden del 20%, casi un tercio de lo que tenían la misma fecha del año pasado. En la gama de cuatro y cinco estrellas se dan los mejores registros.

"Nuestro sector es el gran perdedor en este contexto", dijo a LA NACION el titular del hotel Tronador, Jesús Osorno, que también es vicepresidente de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de Mar del Plata. A diferencia de otros rubros como la gastronomía o el entretenimiento, dependen 100% de los turistas. "Nuestros clientes sí o sí pasan por la ruta, la terminal ferroautomotora o el aeropuerto", detalla, para diferenciarse de otros rubros que al menos pueden nutrirse -poco o mucho- del consumo marplatense.

La baja de demanda en la hotelería está relacionada de manera directa con la pandemia y las restricciones. Mar del Plata transcurre otra curva en ascenso de contagios y se acerca a los 300 casos diarios, cifra que triplica los que tenía el distrito a principios de diciembre. Se teme un nuevo pico y quizás récord -el vigente es de 477 positivos en un mismo día- antes del cierre de quincena, con el impacto de las reuniones por las fiestas de fin de año y las que en locales o a cielo abierto se multiplicaron con el turismo, las playas y la diversión nocturna. Hasta el sábado por la noche el municipio reconocía 2599 pacientes en tratamiento por coronavirus.

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Osorno resalta que tampoco terminó de rendir la política de precios, que apenas subieron 20% con respecto al verano anterior. Y sienten que perdieron capacidad de competencia porque la aplicación de protocolos les restringe servicios que los distinguían, como spa, piscinas, gimnasio y otros que en su mayoría eran parte de la oferta de los establecimientos de mayor categoría. "Levantamos un 20% la ocupación en este fin de semana largo, pero hoy ya se empieza a caer", explicó a LA NACION sobre los check outs de domingo que no se compensan con nuevos ingresos.

Es también un sector que abundó en inversión para cumplir con los protocolos, tanto equipamientos como insumos y personal, pero no termina de encontrar una respuesta en términos de clientes. Aun cuando son exigentes en cada una de las pautas de cuidado: "Cuidamos a los huéspedes como bebés de pecho, no podemos exponernos a tener contagios porque sería tremendo", admitió el responsable de un conocido hotel de tres estrellas que prefirió el anonimato.

El sector inmobiliario no está mucho mejor. Con una oferta muy superior de camas tiene apenas 35% de plazas alquiladas, y en buena medida con corte en este domingo. Ahora hay que esperar qué depara la semana que arranca. La expectativa no es buena en lo inmediato -el clima no acompaña en estos primeros días- y la ilusión está enfocada en lo que llegue después del Día de Reyes, que suele ser un hito en la dinámica turística.

Miguel Ángel Donsini, presidente del Colegio de Martilleros y Corredores Públicos de Mar del Plata y Miramar, confirmó a LA NACION que la situación es difícil. "Hay gente que puede vacacionar y no viene, y es evidente que está esperando un escenario más claro", dijo sobre este escaso movimiento de viajeros para la época que tiene el principal destino de veraneo del país.

Fuentes del rubro consultadas por este medio también admite que comenzaron a flexibilizar precios, en busca de sumar clientes desde la oportunidad económica. Y también han roto con costumbres y abrieron puertas a clientes que antes no eran tan bienvenidos.

"Tuvimos que alquilar a los jóvenes, a los que esquivábamos porque nunca sabés cuántos son los que vienen ni cómo te van a dejar la propiedad cuando se van", explicó un martillero, con propiedades en alquiler en zona sur.

La franja de 18 a 30 años pesa fuerte esta vez en el volumen de visitantes. El lote de los adultos mayores, aún los más fanáticos de las vacaciones en la costa, se redujo por este temor generalizado a los contagios.

La situación en Pinamar

En Pinamar, Pedro Marinovic, presidente de la Asociación de Hoteleros y Gastronómicos de Pinamar, señala que a la hotelería le fue bien el primer fin de semana largo de diciembre, pero que ahora la situación no es buena, en especial para los alojamientos de dos y tres estrellas. "Hay hoteles que están entre un 25 y 40% de ocupación. Este fin de semana de Año Nuevo subió un poco, pero no está ni cerca de lo que fue el año pasado, cuando los hoteles de gama media y baja tenían una ocupación del 80%".

La ocupación hotelera en Mar del Plata y Pinamar es muy inferior a la de años anteriores
Fuente: LA NACION - Crédito: Tomás Cuesta/Enviado Especial

Afirma, además, que están "muy angustiados", ya que no es un problema de precios. "Todo el tiempo sacamos ofertas, el tema es que no hay demanda. Los hoteles de dos y tres estrellas históricamente eran ocupados por la clase media, pero ahora la clase media está muy golpeada y los hoteles están bastante vacíos".

Según la asociación que él preside, la ciudad de Pinamar tiene una ocupación del 57%, en promedio. Ese porcentaje se conforma por las siguientes cifras: los departamentos con servicios tienen una ocupación del 64%, los hoteles del 55%, las hosterías 47% y los apart hotel 69%. Mientras que, en Ostende y Valeria del Mar, el promedio de plazas ocupadas también es del 57%. Allí, los departamentos con servicios fueron los más elegidos, con un 81% de ocupación, le siguieron las cabañas con el 67%, los apart hotel, 58%, hoteles 47% y hosterías solo el 15%.

En Cariló, el promedio de ocupación, según Marinovic, es del 72%. Están ocupadas el 92,5% de las cabañas, 77,5% de los departamentos con servicios, el 68% de los apart hotel y el 64% de los hoteles.

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Claudia Liscio, presidenta del Centro Profesional de Martilleros y Corredores Públicos del Partido de Pinamar, señala que, en cuanto al alquiler de casas, la situación en Cariló es totalmente distinta. "En enero prácticamente hay un 95% de ocupación en las casas, de hecho, siguen pidiendo pero muchas están ocupadas por sus propietarios. Tuvimos mucha demanda de casas con pileta porque la gente busca cuidarse", dice Liscio.

Juan Ibarguren, secretario de Turismo y Desarrollo económico de Pinamar, describe que diciembre ha sido un mes muy particular. "Nuestro observatorio turístico relevó una ocupación inmobiliaria de hasta 85% en Cariló y casi 70% en Pinamar. Y En hotelería los valores son similares dependiendo la categoría. Respecto del sector inmobiliario, se mantuvo durante el mes de diciembre muy fuerte y estimamos que continuará de esa manera durante el resto de la temporada. Se dio una tendencia de ocupación de propietarios no residentes provocando una reducción en la oferta acompañada por alta demanda".

A su vez, agrega que la estrategia de la temporada extendida los tranquiliza respecto del mes de enero febrero y marzo, como también esperan que la temporada continúe y no la tengan que cancelar por los casos de coronavirus. "Estimamos una ocupación razonable durante un largo período de tiempo. Sobre los rumores del cierre de temporada lo consideramos un delirio a nivel turístico ya que para el Partido de Pinamar es nuestra única actividad económica generadora de empleo", dice el funcionario.

En el municipio hay 196 casos activos de coronavirus y otros 34 en estudio. También hay 374 personas aisladas por haber tenido un contacto estrecho. En total, fallecieron 30 personas en lo que va de la pandemia. Temen que con la afluencia de turistas la situación empeore. Desde el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires anunciaron que podría haber restricciones.