Costa Atlántica: La Navidad dejó poco y la ilusión del arribo fuerte de turistas pasó para Año Nuevo

Darío Palavecino
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Solo para Mar del Plata se tramitaron unos 50.000 permisos de viaje, cuando cualquier otro fin de semana extra largo la ciudad suele recibir no menos de 120.000 visitantes
Fuente: LA NACION - Crédito: Mara Sosti

MAR DEL PLATA.- Aquí las ilusiones están puestas en un Año Nuevo que aporte horizontes más claros. Y en la medida de las posibilidades, más optimista. Porque este fin de semana extra largo que tuvo su punto de partida con las jornadas no laborales de Nochebuena y Navidad dejó sabor a poco en la costa y sumó preocupación a destinos que al mismo tiempo están inquietos por los números de la pandemia.

La demanda de alojamiento apenas tuvo cifras interesantes en sectores de mayor poder adquisitivo y la mayoría de los arribos se dio recién entre ayer y hoy, luego del primero de los dos tradicionales brindis con los que se despide a este 2020 que será difícil de olvidar y no por sus bondades.

Por si fuera poco, el buen tiempo que reinó en los primeros días se esfumó hoy, que amaneció nublado, dejó al pasar alguna garúa y se cerró con playas casi desoladas ya que la tarde se vivió con más nubes y viento fresco.

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Entre los prestadores de servicios turísticos perdura entonces esta sensación de desconsuelo e preocupación por una temporada estival que está tardando mucho más de lo normal en hacerse notar.

En el contexto aparece un nuevo incremento de casos de coronavirus en este distrito y la zona. La curva viene en alza desde hace tres semanas y los especialistas sanitarios creen que se acentuará y crecerá a fuerza del movimiento de gente que significa el arribo de turistas y la coincidencia en reuniones por las fiestas de fin de año. "Todo lo que necesitamos es que la temporada sea completa y no se interrumpa por ola de contagios", confió un empresario hotelero, dolido por el tremendo costo que significaron estos casi nueve meses sin actividad.

Cartelera

La cartelera de espectáculos tuvo su debut en tiempo y forma ayer, aunque con grandes diferencias con lo ocurrido en el mismo momento del año anterior: solo pudo estrenar El equilibrista, la obra de Mauricio Dayub. La otra programada, Los cuatro fantásticos del humor, debió ser suspendida porque uno de sus protagonistas -Diego Pérez- dio positivo de Covid-19. Alcanzan y sobran los dedos de ambas manos para contar los títulos que planean subir a escena en estas playas.

Es que la pandemia se cuela por todos los rincones. Deja salas teatrales con máximo de 30% de butacas ocupadas. Han cerrado locales gastronómicos hasta fin de año por contagios entre su personal. Los balnearios perdieron clientela fija y los turistas, aun cuando los feriados regalan oportunidades de escapadas extensas, no aparecen aún en el volumen deseado.

La hotelería, según un relevamiento realizado en la región, funcionó no más del 40% de plazas ocupadas y en el rubro aparts el porcentaje llegó a poco más del 60%, en buena medida favorecidos por locales que buscaron espacios más aireados y cercanos a la playa para pasar esta celebración navideña.

Fuentes del Ministerio de Turismo de la Nación aseguraron que para Mar del Plata se tramitaron unos 50.000 permisos de viaje, paso obligatorio según la normativa vigente en el marco de la actual pandemia y las previsiones del Gobierno para seguir de cerca el movimiento del turismo. La cifra es pobre si se la compara con cualquier otro fin de semana extra largo del año, oportunidades en la que la ciudad recibe no menos de 120.000 viajeros. Para localidades del Partido de la Costa se solicitaron 90.000 autorizaciones, 35.000 a Villa Gesell y 30.000 a Pinamar.

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Ahora las expectativas están puestas en Año Nuevo, que vuelve a repetir este formato de dos jornadas no laborables -jueves de asueto administrativo y viernes feriado- ligadas a sábado y domingo. Como valor agregado, empalma con enero, que implica vacaciones para un importante porcentaje de la población. En algunos complejos de aparts había reservas de hasta 80% de la capacidad de camas.

Desde inicios de diciembre se advierten los mejores rendimientos en localidades como Cariló y Mar de las Pampas, en ese orden. Son de los balnearios más pequeños y también los que lucen con mejor ocupación, en buena medida apuntalados por propietarios que llegaron para quedarse de corrido. Por esos bosques todavía quedan varias casas por alquilar y mucha oferta de alojamiento en cabañas y apartamentos.