Cosas raras que pasan si usas colutorio después de haber salido a correr

Colutorios, mejor no los uses después inmediatamente después de haber hecho ejercicio. (Crédito imagen: cuidateplus.marca.com)

Nuestro cuerpo es una máquina afinada milimétricamente. Cada una de sus partes tiene su importancia y establece relaciones con otros rincones de nuestra anatomía aparentemente lejanos e inconexos. En muchas ocasiones, las bacterias beneficiosas para nuestra salud juegan un papel desconocido en todo este complejo mundo de relaciones fisiológicamente, “lazos” que en alguna ocasión rompemos con nuestras acciones de forma inadvertida.

Veamos un ejemplo que acaba de sorprenderme un montón. Tú vienes de hacer deporte, una actividad que como todo el mundo sabe produce un efecto vasodilatador beneficioso para la circulación sanguínea, que de paso fortalece el corazón.

Luego al llegar a casa, te enjuagas la boca con un colutorio para acabar con las bacterias que provocan enfermedades dentales y ¡paf! de golpe y porrazo te cargas el efecto positivo que se extiende después del deporte: el beneficioso descenso de la presión arterial sistólica. ¿Cómo es posible? Te lo explicamos…

Cuando haces deporte, las paredes de los vasos sanguíneos se expanden para permitir un mayor flujo de sangre, ya que tu corazón bombea sangre más deprisa para oxigenar todo tu cuerpo.

Durante varios años, se pensó que el efecto vasodilatador se producía únicamente mientras se realizaba ejercicio, pero recientemente se descubrió que esta acción se prolongaba brevemente durante las horas posteriores, lo cual se lograba gracias al citado descenso en la presión arterial sistólica.

¿Cómo es posible que el colutorio haga que la presión arterial vuelva a ascender? La respuesta tiene que ver con cierto compuesto químico, llamado oxido nítrico, que es el responsable el aumento en el diámetro de los vasos sanguíneos.

Bien, durante las últimas décadas los investigadores descubrieron que las bacterias de la boca interactuaban con un compuesto llamado nitrato, que se forma cuando el óxido nítrico se degrada. Luego, ese nitrato puede ser absorbido a través de las glándulas salivares, que lo excretan a la boca con la saliva.

Algunas especies de bacteria en nuestra boca pueden usar el nitrato y convertirlo en nitrito, una molécula muy importante que puede mejorar la producción de óxido nítrico en el cuerpo. Una vez que el nitrito de la saliva llega a nuestro sistema circulatorio se reduce de nuevo a óxido nítrico, lo cual mantiene la presión arterial baja y los vasos dilatados incluso después de haber hecho ejercicio.

¿Y qué pasa cuando empleas el colutorio? Pues que acabas con buena parte de las bacterias presentes en tu boca, buenas y malas. Y entre las buenas se encuentran las que tienen la “llave” para abrir los vasos sanguíneos mediante el proceso arriba explicado. De este modo, al acabar indiscriminadamente con las bacterias bucales, el efecto que prolonga y mantiene baja tu presión arterial después del ejercicio se difumina en cuanto te enjuagas, ya que fulminas a las productoras del necesario nitrito.

Durante el experimento, que se realizó a pequeña escala (apenas 23 adultos saludables actuaron como conejillos de indias) se pidió a los participantes que corrieran durante media hora en una cinta de gimnasia. Inmediatamente tras el ejercicio, se les pidió que se enjuagaran con un colutorio antibacteriano (clorhexidina al 0,2%) o bien con un placebo líquido con sabor a menta. Los enjuagues se repetían 30, 60 y 90 minutos más tarde. Durante todo el proceso se tenía controlada la presión arterial sistólica de los voluntarios, tanto en la fase de ejercicio como en la de reposo.

Los resultados mostraron que una hora después de la sesión en la cinta de correr, la reducción promedio de la presión arterial sistólica en el grupo placebo fue de –5,2 mmHg (milímetros de mercurio). Por el contrario, la reducción en el grupo que usaba el enjuague bucal fue significativamente menor, mostrando un promedio de -2,0 mmHg en el mismo instante. En otras palabras, la presión arterial sistólica descendía en los usuarios del colutorio más de un 60%.

El trabajo, liderado por Raúl Bescos de la Universidad de Playmouth (Reino Unido) y Toni Gabaldón (Universidad Pompeu Fabra de Barcelona) acaba de publicarse en Free Radical Biology and Medicine.

Me enteré leyendo ScienceAlert.