"Cualquier cosa puede pasar": el miedo a una ola de atentados tras el ataque en Estambul

Dos niñas depositan este lunes claveles rojos frente a la tienda en el centro de Estambul donde el domingo explotó una bomba que dejó seis muertos, incluido un menor de 9 años, y decenas de heridos.

Entre la multitud que llegó a homenajear a las víctimas muchos temen que haya una nueva ola de atentados en Turquía, a siete meses de las elecciones presidenciales y legislativas de junio de 2023.

Detrás, dos limpiadoras recogen los restos de cristales de los escaparates de la tienda que estallaron casi por completo con la explosión.

La avenida Istiklal, una vía de 1,4 kilómetros está llena de tiendas y restaurantes y allí están ubicadas las sedes de varios consulados europeos.

Durante la noche el lugar fue lavado y ya no quedan las trazas sangre que dejó el ataque que se produjo a las 16H20 del domingo (13H20 GMT).

Los restos de escombros que quedaron regados a varios metros a la redonda también fueron limpiados.

Esta arteria peatonal volvió a abrir este lunes en la mañana lista para recibir a la multitud de turcos y de turistas que transitan habitualmente hasta altas horas de la noche.

Pero un detalle llama la atención, las decenas de bancos instaladas a los largo de la calle fueron retirados, un indicio de que las autoridades temen que se produzca una nueva ola de ataques.

Fue en uno de esos bancos donde una mujer dejó un bulto el domingo en la tarde. Poco después se registró la explosión y los gritos de pánico de los transeúntes.

La mujer fue detenida durante la noche y dijo actuar en nombre del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), según la policía.

- "Vivimos con miedo" -

"Hace falta que haya más seguridad", afirma Idris Cetinkaya, 59 años, empleado de un hotel del barrio que se desplazó al lugar para homenajear a las víctimas.

"La policía acaba de registrar mi bolso al llegar, pero es la primera vez en un año. Hay millones de personas que vienen acá, cualquier cosa puede pasar cada segundo", asegura.

La proximidad de las elecciones no lo tranquiliza ya que puede volver a haber una explosión "en cualquier calle peatonal o en Sultanahmet", la península de Istanbul que atrae todos los años a turistas de todo el mundo.

Entre 2016 y 2017, una serie de atentados reivindicados por el grupo yihadista Estado Islámico (EI) y por combatientes kurdos azotaron a Estambul, la principal ciudad de Turquía.

"Vivimos con miedo", afirma Kemal Öztürk, de 42 años. "En periodo electoral (un nuevo atentado) puede ocurrir. Puede producirse aquí o en cualquier otra ciudad", dijo.

En cambio, un comerciante de la zona afirma que no tiene miedo. "Ya pasó, así son las cosas", dice ajeno a las cámaras y a los agentes que se arremolinan a cinco metros de distancia.

En su minúscula tienda de tabaco y chocolates, Mecit Bal, 63 años, observa el trajín con los ojos enrojecidos.

"Yo me fui ayer 30 minutos antes de la explosión. Mi hijo estaba aquí. Él me llamó: 'Papá hubo una explosión'", cuenta el hombre a la AFP.

Mecit Bal también teme que pueda producirse un nuevo atentado en cualquier momento.

En lo inmediato, le preocupa su hijo. "Hoy no va a venir a trabajar, no sé cuándo volverá. Está afectado psicológicamente", afirma.

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