Corteva desafía el reinado de la soja de Bayer en Brasil, pero el depegue es lento

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FOTO DE ARCHIVO. El logo de la firma estadounidense Corteva puede verse en una pantalla electrónica en la Bolsa de Nueva York. REUTERS/Brendan McDermid

Por Ana Mano

SÃO PAULO, 8 oct (Reuters) - Al fabricante de pesticidas y semillas Corteva le tomará hasta tres veces más de tiempo consolidarse en el mercado brasileño de soja transgénica respecto a su desempeño en Estados Unidos, según la propia evaluación de la empresa.

Corteva está lanzando dos nuevas semillas de soja modificadas genéticamente en Brasil, donde su rival Bayer AG ha disfrutado de un monopolio virtual desde principios de la década de 2000, cuando la soja transgénica comenzó a cultivarse en el gigante sudamericano.

Bayer tiene una vasta red de relaciones con vendedores y productores, así como alianzas con desarrolladores y fabricantes de semillas en Brasil, algo que Corteva está comenzando a fortalecer.

La adopción de semillas genéticamente modificadas por Brasil ayudó al país a convertirse en el mayor productor y exportador de soja del mundo. Pero las malezas y las plagas se han vuelto resistentes a los productos químicos que estos cultivos pueden soportar, lo que ha llevado a las empresas a lanzar nuevas tecnologías.

Además de la lucha por la participación en un mercado de miles de millones de dólares, las semillas que elige el productor determinan el volumen de su cosecha, influyendo en la oferta y los precios globales de la soja. La semilla de la oleaginosa es escasa, lo que ha llevado su precio al nivel más alto en siete años.

Tanto en Brasil como en Estados Unidos, Bayer y Corteva dependen de empresas de mejoramiento, que adaptan las nuevas variedades de semillas a las condiciones locales del suelo y el clima. Son las compañías de germoplasma, como también se las conoce, que crean cultivos a los que se pueden "enviar" sus nuevas biotecnologías.

El desarrollo de nuevos cultivares puede llevar años, al igual que la capacidad de los semilleros para multiplicar las variedades que llegan.

"Inicialmente, se espera que la adopción del Enlist System en Brasil tarde un poco más que en Estados Unidos", dijo Corteva a Reuters en un correo electrónico, ya que la cantidad de variedades de semillas que contiene esta biotecnología aún es limitada en el país sudamericano.

En Estados Unidos, donde tuvo lugar el lanzamiento comercial de Enlist en 2019, ya se habían desarrollado muchas más variedades cuando recibió las aprobaciones regulatorias.

Bayer dijo en un correo electrónico que se desarrollaron más de 30 variedades de semillas con la tecnología Intacta2 Xtend para el mercado brasileño, en referencia a la tercera generación de semillas de soja transgénica que la empresa lanzó este año, justo cuando llega la competencia de Corteva.

La abundancia de variedades le da a Intacta2 Xtend una ventaja sobre Enlist de Corteva, que aún no se ha adaptado a las condiciones tropicales de Brasil.

Corteva, escindida en 2019 después de la fusión de Dow Chemical y Dupont, capturó el 35% de la superficie de soja de Estados Unidos con Enlist en tres años. La empresa estima que necesitará entre cinco y 10 años para alcanzar este nivel en Brasil.

VENTAJA DE BAYER

La embestida de Corteva, que también lanzó una semilla de soja transgénica llamada Conkesta E3 este año, coincide con la llegada de la nueva plataforma Intacta2 Xtend de Bayer, que heredó los activos de Monsanto luego de adquirir la compañía en 2016.

Con un gran dominio del mercado, la segunda generación de semillas de soja modificadas genéticamente de Bayer -llamada Intacta RR2 Pro y lanzada hace siete cosechas- tuvo una participación de mercado del 80% en Brasil en la campaña 2020/21, según la empresa alemana.

Las semillas transgénicas de tercera generación de Bayer resisten el herbicida dicamba, un químico al que la compañía está apostando a nivel mundial, a medida que los cultivos se vuelven resistentes al glifosato, que todavía se usa mucho en Brasil.

Y el factor dicamba puede funcionar a favor de Corteva en Brasil. Debido al herbicida, Bayer fue blanco de juicios en Estados Unidos, además de haber enfrentado un mayor escrutinio regulatorio en ese país.

Bayer acordó pagar hasta 400 millones de dólares para resolver demandas en Estados Unidos, donde los productores afirman que su producción fue dañada por vecinos que rociaron dicamba. Los problemas con la dicamba incluso animaron a los agricultores de ese país a recurrir a los productos Enlist de Corteva.

En Brasil, los productores están abiertos a probar nuevas biotecnologías siempre que aumenten la productividad, pero no necesariamente aplicarán dicamba.

"No voy a comprar el herbicida (dicamba)", dijo Eduardo Godoi, un agricultor de Mato Grosso, estado que es el mayor productor de soja de Brasil, que probará Intacta2 Xtend por primera vez.

(Reporte adicional de Tom Polansek en Chicago. Editado en español por Javier Leira)

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