Corteva deja de vender pesticida vinculado a problemas de salud en campesinos

Agencia EFE

Washington, 6 feb (EFE).- Corteva Agriscience, uno de los mayores fabricantes mundiales del pesticida clorpirifós, anunció este jueves que, por "decisión estratégica de negocios", suspenderá la producción del compuesto vinculado con defectos neurales en neonatos e infantes y problemas de salud de los campesinos.

Gregg Schmidt, portavoz de la firma, indicó que la decisión responde a una merma sostenida de las ventas tras años de críticas y denuncias de grupos ambientales y de salud pública que afirman que clorpirifós interfiere con el desarrollo neuronal de los humanos.

La demanda de clorpirifós en Estados Unidos, que es el mayor mercado de Corteva para ese producto, es ahora menos del 20 % de lo que era hace dos décadas y, según informó la empresa, las ventas en 2005 alcanzaron un valor de 350 millones de dólares, un 45 % menos que en 1990.

Esta decisión fue recibida con alegría por campesinos y grupos ambientalistas que desde hace años han denunciado de los efectos nocivos sobre la salud humana de este plaguicida, muy utilizado en agricultura.

“Ya es hora de que Corteva deje de vender un pesticida que daña el cerebro de los niños y envenena a los trabajadores agrícolas. Sin embargo, el gobierno debe adoptar una posición y prohibir este producto químico,” dijo Marisa Ordonia, abogada asociada sénior del grupo ambientalista Earthjustice.

“Hay otros fabricantes de clorpirifós y el pesticida aún se permitirá en los alimentos importados", añadió. "Mientras celebramos esta victoria, continuaremos luchando para proteger a los niños del clorpirifós y otros pesticidas que dañan el cerebro”.

El anuncio ocurrió el mismo día en que termina la venta de ese producto en California, donde, desde ahora los agricultores no podrán usar clorpirifós. Por su parte, el Estado de Nueva York ha puesto en marcha una reducción gradual del uso del pesticida que deberá terminar en julio de 2021, y otros estados consideran medidas similares.

Desde su llegada al mercado en 1965, este ha sido uno de los pesticidas más utilizados en agricultura para proteger las cosechas de los insectos y, en menor medida, en las viviendas para luchar contra plagas.

"Desde los campos de la agricultura hasta la comida que llega a nuestras mesas, el clorpirifós envenena a los peones rurales y amenaza el desarrollo saludable y el potencial intelectual de los niños en todo el país", señaló en un comunicado Diana Tellerson, directora ejecutiva de la fundación United Farm Workers.

"Hemos luchado a nivel estatal y federal para librar nuestro suministro alimenticio de este insecticida neurotóxico y nos alegra saber que un fabricante principal cesará la producción", agregó. "La lucha para proteger a los niños y a los trabajadores agrícolas de la exposición al tóxico está lejos de terminar dado que clorpirifós es uno de casi dos docenas de agentes aplicados a nuestra comida y que causan daño neurológico"-

Schmidt indicó que Corteva aún cree que el compuesto químico no causa daños si se le usa de la forma indicada por los fabricantes y que la compañía continuará "trabajando con los agricultores para asegurar que tengan lo que necesitan".

"Nuestros clientes tendrán acceso a un suministro suficiente de clorpirifós para cubrir la demanda actual hasta fin de año mientras hacen la transición a otros productos u otros proveedores", señaló Corteva en un comunicado.

El producto encara además la competencia de otras versiones genéricas mientras que los agricultores han recurrido a diferentes compuestos, cultivos modificados genéticamente y semillas revestidas con pesticidas.

Según el Departamento de Agricultura, los inmigrantes componen más del 53 % de la mano de obra agrícola en Estados Unidos, y grupos no gubernamentales calculan que el 70 % de esos peones son inmigrantes indocumentados.

La Agencia de Protección Ambiental (EPA, en inglés) prohibió en 2000 el uso de clorpirifós dentro de viviendas de este pesticida por ser demasiado tóxico para los niños, pero se mantuvo su empleo como pesticida agrícola para matar insectos en cítricos, almendras y manzanas, entre otros productos.

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