La Corte resolvió quién debe ocupar la banca de un candidato a senador fallecido

Paz Rodríguez Niell

La senadora Lucila Crexell debe ocupar la banca por Neuquén que quedó vacante por la muerte del radical Horacio Quiroga

La Corte Suprema decidió hoy que la banca de senador por Neuquén en disputa tras la muerte del radical Horacio Quiroga le corresponde a la actual senadora Lucila Crexell, que era segunda en la lista.

Resolvió, así, un conflicto interno de Juntos por el Cambio, porque la UCR había apoyado para ocupar el lugar de Quiroga al empresario Pablo Cervi. Crexell es una exdirigente del Movimiento Popular Neuquino (MPN) que se sumó a la lista de Juntos por el Cambio gracias al apoyo de Pro y, sobre todo, del senador y excandidato a vicepresidente Miguel Ángel Pichetto.

El conflicto se originó como consecuencia de la muerte de Quiroga, quien falleció cuando la lista de candidatos ya había sido oficializada por la justicia electoral, pero antes de las elecciones generales del 27 de octubre.

Frente a ese escenario, la jueza federal de primera instancia aplicó el decreto que reglamentó la ley de paridad de género, que establece que cuando un candidato muere antes de la realización de los comicios, debe ser reemplazado por la persona del mismo género que le sigue en la lista. Sobre esa base, dispuso que quien debía remplazar a Quiroga era el primer suplente, Cervi, y no la segunda candidata titular, Crexell.

Pero ella apeló con el argumento de que el Código Electoral dispone que procede el corrimiento de la lista en caso de muerte o renuncia de uno o varios de sus integrantes.

La Cámara hizo lugar a su pedido, revocó la decisión de primera instancia y ordenó que Quiroga fuera remplazado por Crexell. Ayer, la Corte confirmó esa decisión. Todos los ministros votaron en el mismo sentido.

El fallo

Los jueces Elena Highton, Juan Carlos Maqueda, Ricardo Lorenzetti y Horacio Rosatti votaron juntos; Carlos Rosenkrantz se pronunció en el mismo sentido, pero con un voto propio.

Highton, Maqueda, Lorenzetti y Rosatti sostuvieron que correspondía que el lugar lo ocupara Crexell, en primer lugar, porque no existía otro titular del mismo género en la lista; y además, porque si se reemplazaba al fallecido con el siguiente varón (en este caso, el suplente), el orden de los candidatos quedaría, indefectiblemente, con dos candidatas mujeres consecutivas. Por eso, entendieron que no quedaba otra alternativa, para salvaguardar los derechos constitucionales en juego, que la declaración de inconstitucionalidad del decreto reglamentario para este caso concreto.