Para la Corte, Martín Soria encarna la confrontación y limita el diálogo

Hernán Cappiello
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La Corte Suprema vería recortada sus funciones si se crea el nuevo tribunal
La Corte Suprema vería recortada sus funciones si se crea el nuevo tribunal

La designación de Martín Soria como ministro de Justicia fue leída en la Corte Suprema de Justicia como la previsible continuidad de los discursos combativos del Gobierno para con el máximo tribunal y la creciente certeza de que el flamante funcionario encarna la confrontación y no el diálogo.

La Corte Suprema de Justicia se reunió hoy como todos los martes de pandemia de manera virtual a través del zoom, pero allí los ministros mantuvieron una prudente actitud y los comentarios se limitaron a cuestiones operativas, asuntos de superintendencia y conversaciones sobre los fallos que están en condiciones de dictar o no en las próximas semanas.

En general no es un espacio pata comentarios políticos, cuando aún prima la desconfianza y la tecnología siempre genera reparos para analizar cuestiones de tal delicadeza. Por eso apenas terminado el zoom, se sucedieron algunos encuentros, cara a cara en los despachos del cuarto piso de los tribunales, distancia social mediante para hacer catarsis.

En esas reuniones bilaterales los comentarios sobrevolaron sobre las primeras declaraciones del ministro designado en las que se dijo preocupado por la Corte y señaló que el tribunal fue complaciente con criterios para dictar prisiones preventivas en casos de funcionarios o exfuncionarios acusados de corrupción.

Entienden en la Corte que el perfil provocador con que el arrancó el ministro no preanuncia una etapa de diálogo. No cambia mucho el escenario de como venía, dado que el Gobierno no estaba buscando acercamientos, sino todo lo contrario.

Sospechan que Soria no empezará su tarea de reformas sobre la Cámara de Casación ni contra los jueces, sino que se enfocará en buscar reformas en el funcionamiento de la Corte. No creen en el máximo tribunal que haya un espacio para el diálogo.

Martín Soria y Cristina Kirchner
Archivo


Martín Soria y Cristina Kirchner (Archivo/)

Destacan que nadie lo conoce en el Palacio de Tribunales y que por más que haga política a través de Twitter o castigando desde los medios no va a lograr ninguna renuncia en la Corte, incluida de Elena Highton de Nolasco, criticada por Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Kirchner por quedarse más allá de los 75 años.

Entienden en la Corte que un ministro de Justicia puede construir desde el diálogo con los tribunales federales, la Casación o la Corte, cuestión que no aparece en el menú, por ahora. Si ese canal no está disponible solo queda habilitado el Congreso donde las relaciones con la oposición están en punto muerto.

No confrontar

Si la política de Soria es ir al choque, en la Corte, rebotará. No está dispuesta a entrar en conflictos públicos.

Soria castigó también al procurador general de la Nación interino Eduardo Casal. “Está atornillado”, le dijo. En la Procuración ya están acostumbrados. Creen que en el día a día el ministro va a ser Juan Martín Mena, el viceministro y que Soria actuará como “fronting” ante el Congreso para conseguir los votos necesarios para ejecutar las reformas judiciales congeladas en la Cámara Baja. Incluye esto la reforma de la ley de Ministerio Público, que prevé que cambia el modo de elegir procurador, modificar el mecanismo de enjuiciamiento de fiscales, que los pone caso en comisión y que la Comisión Bicameral de Control de Ministerio Público pueda elegir al procurador interino. Al Gobierno le faltan media docena de votos para conseguir la ley.

Castigar a Casal para forzar su renuncia es inconducente. El cargo de procurador está vacante y el Gobierno ya tiene ese lugar disponible, pero lo que ocurre es que es no logra conseguir los votos para nombrar a su reemplazante. Es cuestión que se pongan de acuerdo para elegir Procurador.