¿Podrán estos cortasetos con aletas eludir la extinción?

Lesley Evans Ogden
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Los peces sierra, o tiburones carpintero, se ven un poco como cortasetos con aletas y pueden llegar a medir un poco más de 5 metros de largo. A Jasmin Graham, presidenta y directora ejecutiva de Minorities in Shark Sciences, a veces le cuesta creer que exista un pez tan extraño.

“Se ven muy intimidantes si los ves desde arriba”, explicó. Pero desde abajo, “tienen unas adorables boquitas grises que parecen estar sonriendo”.

Al menos algunos peces sierra de verdad tienen una razón para sonreír. Estos animales, que son un tipo de mantarraya, están expuestos a una variedad de amenazas, incluyendo la pérdida de su hábitat y las redes de pesca, donde pueden enredarse. Sin embargo, un par de estudios recientes, uno de ellos dirigido por Graham y sus colegas en Florida, revela destellos de esperanza para esta especie en algunas partes del mundo. No obstante, la investigación también destaca regiones donde estos peces están desapareciendo y señala el trabajo necesario para evitar su desaparición en más lugares.

Helen Yan, investigadora de biodiversidad y conservación marina en la Universidad Simon Fraser, en Columbia Británica, dirigió otro estudio nuevo, que fue publicado el miércoles en la revista Science Advances. Su proyecto se propuso superar las dificultades para determinar la verdadera área de distribución de los peces sierra, que son poco comunes y suelen vivir en aguas turbias y poco profundas.

El equipo de científicos con el que trabajó Yan recabó datos sobre los peces sierra a partir de encuestas en comunidades pesqueras locales, investigaciones ecológicas, datos de la industria pesquera, avistamientos, registros de museos y ADN ambiental. Con base en la teoría de la geografía dinámica, la idea de que el área de distribución de una especie se contrae a medida que su población disminuye, su modelo predijo que los peces sierra están extintos en 55 de los 90 países en los que alguna vez habitaron.

“Creemos que los peces sierra han desaparecido de casi el 60 por ciento de sus antiguas áreas de distribución”, dijo Nick Dulvy , otro miembro de la Universidad Simon Fraser y copresidente del grupo de especialistas en tiburones en la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

El estudio amplió la lista de países en los que el pez sierra está extinto; ahora incluye a China, Irak, Haití, Japón, Timor Oriental, El Salvador, Taiwán, Yibuti y Brunéi. También identificó ocho naciones en las que medidas urgentes podrían contribuir inmensamente a su preservación: Cuba, Tanzania, Colombia, Madagascar, Panamá, Brasil, México y Sri Lanka.

El estudio también destacó a Estados Unidos y Australia como “naciones salvavidas”, países anómalos donde los peces sierra están más protegidos.

Con el modelo, hicieron pruebas para averiguar cómo afectan a las poblaciones el hábitat, la presión pesquera y la socioeconomía, y realizaron una clasificación de países según el riesgo de extinción que corren los peces sierra en ellos. Según el estudio, la clave para la salud de las poblaciones de todas las especies de peces sierra es la disponibilidad de un hábitat de manglar combinada con una menor presión de la industria pesquera.

Colin Simpfendorfer , experto en peces sierra de la Universidad James Cook en Australia, elogió el estudio, pues dijo que “no solo es un análisis de las áreas de distribución, sino que también explica lo que debe hacerse”.

La investigación internacional de Yan se complementó con la del equipo estadounidense liderado por Graham. Ese estudio, publicado en enero en la revista Endangered Species Research, reveló que el bastión de los peces sierra peine en Estados Unidos seguía limitándose a Florida principalmente, pero que quizás había comenzado a extenderse. Tras rastrear al pez con etiquetas pasivas de identificación por radiofrecuencia y una serie de receptores, su equipo hace poco lo detectó muy al norte, hasta Brunswick, Georgia.

Aunque el comercio internacional del pez sierra y sus partes está prohibido conforme a la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, su matanza y captura accesoria aún ocurren a nivel internacional. Además, los países tienen un historial deficiente en la vigilancia de que se respeten las prohibiciones al comercio de las aletas y los dientes de este pez, que siguen considerándose trofeos valiosos y se usan en algunos contextos culturales.

Cuando son capturados por accidente —las redes de arrastre para camarones se están perfilando como una de las amenazas más importantes, y se están estudiando esfuerzos de mitigación—, los peces sierra suelen morir de manera innecesaria porque es muy difícil desenredarlos o liberarlos de la red, dijo John Carlson, investigador de peces sierra en la división de pesca de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica. Su rostra de dientes afilados “se atora en todos lados, es su talón de Aquiles”, explicó.

Y dado que los manglares son sitios clave para su conservación, la investigación de Carlson sobre los peces sierra intenta comprender por qué algunos parches de manglares, aunque son idénticos desde una perspectiva superficial, son mejores que otros.

Tras dos décadas de una mayor atención y labores especializadas por parte de científicos y conservacionistas, “la gente aprecia mucho más a los peces sierra”, comentó Sonja Fordham, coautora de la investigación de Yan y presidenta de la organización sin fines de lucro Shark Advocates International. Sin embargo, advierte que “aún tenemos mucho camino que recorrer y en realidad es una carrera contrarreloj”.

This article originally appeared in The New York Times.

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