Corren a autoridades de vecindad donde vivían niños descuartizados

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CIUDAD DE MÉXICO, noviembre 13 (EL UNIVERSAL).- "Queremos que la jefa de Gobierno (Claudia Sheinbaum), de verdad, como lo dijo en cadena nacional, se disculpe con los familiares de las víctimas. Yo conozco a los niños del barrio (...) nos criminalizan por ser indígenas, nosotros conocemos la historia, no los de allá afuera", dijo una vecina del número 11 de la calle Pensador Mexicano, lugar donde vivían Héctor y Alan, niños descuartizados en días pasados.

Minutos antes, entre gritos, los vecinos corrieron de la vecindad al subsecretario de Gobierno, Arturo Medina y a Dunia Ludlow, coordinadora general de la Autoridad del Centro Histórico, quienes ingresaron a la vecindad como parte de los recorridos por el inicio del programa Barrio Adentro.

"Venimos a ayudarlos", refirió Arturo Medina; sin embargo, los vecinos salieron rechazando el acceso de los funcionarios.

"Quien les dijo que entraran", gritó una mujer, mientras le señalaba con las manos la salida de la vecindad, en donde ya había otra a punto de cerrar la puerta negra, en donde aún permanece un moño de color blanco.

Posteriormente, tras un segundo intento, los funcionarios fueron recibidos Sergio, representante de la comunidad mazahua a la que pertenecían Héctor y Alan.

En esa reunión posterior, los vecinos pidieron la disculpa pública de la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, quien refirió que el homicidio de los adolescentes correspondía a un tema de drogas, actividad a la que supuestamente se dedicaban.

"No se vale que entren como Juan por su casa", les dijeron a los funcionarios y acusaron a Dunia Ludlow, que como diputada, no quería permitir el comercio indígena que se realiza sobre la calle de República de Cuba.

EL UNIVERSAL pidió entrevistas con los vecinos, quienes rechazaron decir alguna palabra, incluso la madre de Héctor, quien pidió se entendiera su duelo.

Sergio, representante de la comunidad, pidió que se haga un cateo en la vecindad para que la fiscalía capitalina compruebe que nadie se dedica al narcomenudeo.