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CORRECCIÓN: ¿Deberías tomar Paxlovid si presentas enfermedad leve?

Un paciente con pastillas de Paxlovid en Santa Bárbara, California, el 6 de enero de 2021. (Alex Welsh/The New York Times)
Un paciente con pastillas de Paxlovid en Santa Bárbara, California, el 6 de enero de 2021. (Alex Welsh/The New York Times)

Con cada variante que aparece, es más difícil evitar el contagio, y el recontagio, de coronavirus. Las variantes derivadas de ómicron, como la más reciente, la subvariante XBB.1.5, eluden mejor los anticuerpos, pero además los casos de COVID-19 cada vez son más leves, ya sea porque es menos probable que las variantes nuevas penetren en los pulmones con profundidad o porque la mayoría de las personas están vacunadas, han estado expuesta al virus o ambas cosas.

Lo anterior plantea la pregunta: ¿Los casos leves de COVID-19 justifican el tratamiento con un medicamento antiviral como el Paxlovid?

En muchos casos, sí. Se sabe que el Paxlovid reduce la gravedad de la enfermedad e incluso disminuye el riesgo de desarrollar síntomas a largo plazo como fatiga crónica, dolor muscular, enfermedad renal, enfermedad cardiaca, problemas de coagulación sanguínea y alteraciones neurocognitivas. Las investigaciones han demostrado que puede ofrecer estos beneficios tanto a las personas vacunadas como a las no vacunadas, a las que se contagiaron por primera vez y a las que se volvieron a contagiar.

La capacidad del Paxlovid para reducir las probabilidades de hospitalización y fallecimiento está bien documentada. Los estudios realizados antes de la autorización del medicamento en diciembre de 2021 mostraron que el Paxlovid redujo estos resultados graves hasta en un 89 por ciento en personas no vacunadas. Aunque los datos del año pasado fueron ligeramente menos marcados en personas vacunadas, el Paxlovid redujo las probabilidades de hospitalización y muerte en aproximadamente un 57 por ciento.

En un estudio publicado en línea en noviembre y que en estos momentos está en revisión por pares, los investigadores descubrieron que, entre los pacientes del sistema de la Administración de Salud de Veteranos que tenían al menos un factor de riesgo que los hacía candidatos para el tratamiento antiviral, los que tomaron Paxlovid en los cinco días posteriores a su diagnóstico positivo tenían un 26 por ciento menos probabilidades de desarrollar síntomas prolongados de COVID-19; sin embargo, solo alrededor del 15 por ciento de los pacientes candidatos al medicamento lo tomaron. Otros estudios sugirieron un uso aún menor.

¿Quién debería tomar Paxlovid?

Muchos expertos coinciden en que un mayor número de personas debería tomar Paxlovid y que el tratamiento debería considerarse incluso para los casos leves de COVID-19.

“Si no tomas un medicamento este no evitará el COVID-19 prolongado ni reducirá la probabilidad de presentar enfermedad grave, hospitalización o muerte”, aseveró Michael Osterholm, investigador de Salud Pública y director del Centro de Investigación y Política de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Minnesota.

“El umbral para administrar Paxlovid debería ser más bajo y más personas deberían recibirlo, porque en realidad no es perjudicial”, afirmó Peter Chin-Hong, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de California en San Francisco.

Todos los adultos mayores de 50 años son candidatos a recibir el medicamento, al igual que los niños y los mayores de 12 años que pesen al menos 40 kilos y tengan uno o más factores de riesgo de presentar COVID-19 grave. Las personas de estas categorías deben hablar con su médico sobre la posibilidad de tomar Paxlovid en caso de dar positivo. El tratamiento antiviral solo se proporciona si se puede surtir una receta dentro de los primeros cinco días a partir del inicio de los síntomas. En particular, los estudios demuestran que los adultos mayores de 65 años son los que más se benefician de tomar Paxlovid. Según Chin-Hong, su edad los expone a un riesgo mayor de sufrir una evolución desfavorable, sin importar que padezcan otras enfermedades.

Las pruebas son menos claras respecto a si vale la pena que tomen Paxlovid las personas menores de 50 años que no están inmunodeprimidas y no padecen enfermedades como cáncer, enfermedad pulmonar crónica, diabetes o muchas otras.

“Tomar Paxlovid o no es una decisión entre la persona afectada y su médico”, afirmó Ziyad Al-Aly, investigador clínico de salud pública de la Universidad Washington en San Luis y jefe de investigación del Departamento de Asuntos de los Veteranos del Sistema de Salud de San Luis. Por ejemplo, cuando un colega más joven tuvo COVID-19 en fechas recientes, Al-Aly, quien dirigió el estudio de noviembre sobre COVID-19 prolongado, recomendó que la persona tomara el antiviral porque podría seguir proporcionando algunos de los mismos beneficios contra los síntomas a largo plazo.

Entonces, ¿por qué lo toman tan pocas personas?

Muchos médicos no están recetando Paxlovid y los pacientes que tienen acceso al fármaco lo rechazan.

“Es muy desconcertante”, dijo Al-Aly, “pero eso es lo que está ocurriendo en Estados Unidos: se está infrautilizando el Paxlovid”.

El tratamiento, disponible desde hace más de un año y proporcionado de manera gratuita por el gobierno federal, ha estado plagado de problemas de relaciones públicas desde el principio.

Durante los primeros meses tras recibir la autorización de uso de emergencia de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por su sigla en inglés), fue difícil encontrar suministros de Paxlovid. Después, los pacientes que tomaban el fármaco empezaron a informar un sabor amargo o metálico que perduraba durante todo el tratamiento. Varios casos muy sonados de rebote de Paxlovid, es decir, la reaparición de los síntomas de COVID-19, también llevaron a contemplar la posibilidad de que este efecto secundario no deseado fuera bastante frecuente.

“Ahora se han realizado varios estudios y hay tan buena información que hay muy poca diferencia en el índice de rebote entre quienes toman Paxlovid y quienes no; sin embargo, ese mito continúa”, afirmó Osterholm.

Tanto para los pacientes como para los profesionales médicos, sigue habiendo confusión respecto a quién debe recibir el tratamiento antiviral y quién no, afirmó Osterholm. Dado que el medicamento se suministra con base en una autorización de uso de emergencia de la FDA, los médicos no suelen recetarlo fuera de los criterios establecidos. (Los médicos que extienden recetas suelen ser más flexibles con un medicamento plenamente aprobado. Por ejemplo, algunos medicamentos aprobados pueden recetarse o reponerse antes si te vas de vacaciones, pero a muchas personas que viajan al extranjero, incluido Osterholm, se les ha complicado conseguir Paxlovid con antelación).

Otra fuente de confusión son las interacciones que el Paxlovid puede tener con muchos medicamentos, como estatinas, betabloqueadores, anticoagulantes, antipsicóticos, anticonvulsivos, ciertos medicamentos para la migraña y anticonceptivos hormonales. Es probable que la larga lista de interacciones posibles desanime a muchas personas, pero un médico puede ayudar a los pacientes a tomar Paxlovid de manera segura y evitar los efectos secundarios en varios casos, comentó Osterholm. Por ejemplo, los pacientes pueden dejar de tomar estatinas mientras toman Paxlovid, dijo, y eso “no va a tener un impacto visible en su salud”.

Muchos expertos dijeron que conocían casos en los que los proveedores de atención primaria disuadieron a los pacientes de tomar Paxlovid porque el médico pensaba que el paciente no cumplía los requisitos o no necesitaba el tratamiento. Muchos quizá tengan la falsa impresión de que solo puedes tomar Paxlovid si presentas enfermedad grave, señaló Chin-Hong, cuando, en realidad, el fármaco es para cualquier persona que padezca dicha enfermedad.

En julio, la FDA revisó la autorización de uso de emergencia del Paxlovid para que los farmacéuticos pudieran recetar el medicamento, pero eso no ha tenido un impacto significativo en su uso, concluyó Chin-Hong.

c.2023 The New York Times Company