Coronavirus: Nueva York se convierte en el epicentro de la pandemia en EE.UU.

Domitila Dellacha

NUEVA YORK.- Los casos parecen duplicarse cada noche. La situación en Nueva York se ha transformado drásticamente en los últimos días. Con 4152 infectados, el estado se convirtió en el epicentro del coronavirus en Estados Unidos -que ya registra más de 10 mil casos-, y todo indica que esta cifra sólo tenderá a crecer en el futuro cercano.

El nerviosismo generalizado aumenta la tensión y la ansiedad. "¡¿Podés sacarte eso de la cara?! ¡Asustás a la gente normal como yo!", gritó una mujer a otra que caminaba por el Riverside Park de Manhattan con un barbijo. El estrés se percibe en el aire. Si alguien tose en la calle, la gente que se aleja como una especie de respuesta automatizada.

La orden de las autoridades ha sido que todos actúen como si estuvieran contagiados: deben quedarse puertas adentro. Aún si una persona empieza a desarrollar síntomas, debe permanecer en casa. Si el malestar empeora o persiste después de tres días, se debe llamar al médico de cabecera, quien determinará cómo se continuará con el tratamiento.

El panorama es un tanto desolador. Nueva York se ha convertido en una ciudad fantasma. MidTown, zona mítica para locales y turistas, podría ser comparada con una escena del lejano oeste, con matojos rodando por calles vacías.

La Gran Manzana, tan registrada en películas, series, novelas, hoy duele. Duele porque todavía no se sabe con certeza cuándo volverá a recuperar su impronta tan particular. La acción frenética que la convierte en poesía se ha detenido en una escena devastadora.

Mesas con sillas dadas vuelta y luces apagadas en reconocidos restaurantes que ahora sólo ofrecen servicio de comida para llevar. En la Quinta Avenida, ícono de tiendas de lujo, los locales saludan cerrados, con vidrieras oscuras que avisan a los usuarios que estarán cerrados hasta nuevo aviso, y que las compras todavía pueden hacerse online.

En las grandes avenidas y calles, se destaca un gran protagonista: los camiones de distribución. Con dirección a supermercados y farmacias, los trabajadores bajan cajas de provisiones que en cuestión de horas serán removidos de las góndolas por -algunos desesperados- compradores.

Los pequeños rodantes de UPS, USPS y Fedex trabajan sin parar. Y es que las compras online se han convertido en un gran recurso para evitar salir de casa. Por el boom de pedidos, Jeff Bezos, el CEO y fundador de Amazon, contrató a más de 100 mil personas para que trabajen en sus depósitos para así mantener aceitada la enorme máquina que implica el servicio de Amazon Prime (envíos en menos de 48 horas).

De a cortos ratos, en el Central Park y otros parques de la ciudad, los locales planean con estrategia cuándo salir a poder respirar aire fresco. Muchos con rostros cubiertos por barbijos y manos protegidas por guantes quirúrgicos caminan o andan en bicicleta para no dejarse consumir por el encierro que -probablemente- dentro de poco sea confinatorio como en Italia o España. Y es que, el gobernador Andrew Cuomo le ha pedido al presidente Donald Trump-entre otras medidas- que declare el estado de sitio a nivel nacional y el despliegue militar en las calles, por lo que muchos no saben, si es que sucede, cuándo podrán volver a salir.

En el metro, el promedio de viajeros por día antes de la crisis generada por el coronavirus llegaba a casi 8 millones de personas. Abarrotados en verano y en invierno, locales y turistas sabían lo que supone subir a los vagones. Ahora, ese número se redujo en un 60 por ciento.

En este contexto, la Autoridad de Tránsito Metropolitano de Nueva York (MTA, por sus siglas en inglés), que administra el sistema de autobuses, metro y trenes de cercanías de la ciudad, solicitó al gobierno federal un salvataje por 4 mil millones de dólares para poder solventar las pérdidas.

Aumento inusitado

Con el incremento de tests disponibles para detectar el COVID-19 en pacientes, Nueva York se convirtió en el lugar con el mayor aumento de casos en el país. El último viernes, eran 421, y hoy ya se han duplicado en menos de 24 horas alcanzando el total de 4152 y 21 muertos. En tan sólo 11 días el estado ha pasado de 100 a 4152 casos. A nivel nacional, los casos son más de 10 mil, y el número de personas fallecida asciende a 154.

En la ciudad, el 19 por ciento de los pacientes se encuentran hospitalizados. Pese a que según ha sido informado en los últimos días que los pacientes de riesgo son personas de más de 60 años y quienes padecen enfermedades preexistentes, en Nueva York un 38 por ciento de las personas hospitalizadas tienen entre 20 y 54 años, según indicó Cuomo.

El mayor temor de las autoridades es que la atención de servicios de salud no sea suficiente. En este contexto, el alcalde de Nueva York Bill de Blasio anunció el aumento de 8200 camas para pacientes con coronavirus. "La administración de Trump no ha mostrado la urgencia necesaria para movilizar recursos para combatir la pandemia", dijo de funcionario, quien pidió al al gobierno federal enviar personal médico y otros recursos a estados como Nueva York y Washington que han sido especialmente afectados.

En los próximos días se espera la llegada del USNS Comfort: un barco hospitalario que se desplegará en el puerto de Nueva York. El navío que anclaría en los primeros días de abril cuenta con mil camas disponibles, doce quirófanos totalmente equipados y será de gran ayuda para disminuir la tensión que tienen los hospitales en la ciudad.

En esta línea, Cuomo emitió una orden ejecutiva que obliga a todas las empresas no esenciales a implementar políticas de trabajo desde casa. Para los empleadores que dependan del personal deberán disminuir la fuerza laboral en un 50 por ciento a partir del viernes. Quedan eximidas las industrias de servicios esenciales, incluidos el transporte marítimo, los medios de comunicación, el almacenamiento, la producción de alimentos y comestibles, las farmacias, los proveedores de atención médica, los servicios públicos, los bancos y las instituciones financieras relacionadas, y otras industrias críticas para la cadena de suministro.

El pedido de las Naciones Unidas

Hoy, el Secretario General de las Naciones Unidas António Guterres dio una conferencia de prensa virtual en la que declaró: "Estamos en guerra con un virus". En ese sentido, el funcionario de la ONU llamó a los líderes del G-20 a tener una cumbre de emergencia la próxima semana para discutir cómo responder a los épicos desafíos que trae esta pandemia.

"Mi mensaje central es claro: estamos frente a una situación sin precedente y las reglas normales no aplican más. No podemos acuidr a las herramientas de siempre en estos tiempos inusuales", declaró Guterres.

Desde una vacía sala de prensa en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, el Secretario General subrayó que el COVID-19 está matando gente y atacando el núcleo real de las economías. "Al manejar esta crisis, también tenemos una oportunidad única: bien hecho, podemos dirigir la recuperación hacia un camino más sostenible e inclusivo. Pero las políticas mal coordinadas corren el riesgo de encerrar, o incluso empeorar, las desigualdades que ya son insostenibles, revirtiendo los logros de desarrollo y la reducción de la pobreza que tanto ganaron", dijo, y añadió: "Pido a los líderes mundiales que se unan y ofrezcan una respuesta urgente y coordinada a esta crisis global".