Coronavirus en Tucumán: denuncian que el gobierno provincial pone trabas a la donación de máscaras

Fabián López

SAN MIGUEL DE TUCUMAN.- Desde "Cuarentena Solidaria Tucumana" denunciaron que el gobierno provincial está poniendo trabas para que las máscaras 3D fabricadas por esa ONG sean distribuidas gratuitamente entre los médicos, enfermeros y empleados de los hospitales públicos, con el fin de evitar que se contagien coronavirus.

Hasta la fecha, la entidad, integrada por ingenieros, médicos, diseñadores industriales y voluntarios, entregó 2.700 máscaras faciales, de las cuales 1.867 (el 70%) fueron para el sector público y el resto se distribuyó entre distintos sanatorios privados de la provincia.

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Desde la ONG recordaron que la información detallada sobre la distribución del material fue publicada en su página de Facebook para que la población esté al tanto del trabajo realizado. Y denunciaron que esa misma información está siendo utilizada contra los sanitaristas que recibieron las donaciones. "Muchos de los doctores que las recibieron están teniendo problemas con las autoridades sanitarias, les llegan sumarios, llamados de atención y pedidos de explicaciones de por qué aceptan las máscaras donadas, aparentemente violando reglamentos internos", aseguraron en una publicación realizada en la página de Facebook "Cuarentena Solidaria Tucumana".

Según detallaron desde la ONG, el Sistema Provincial de Salud (Siprosa), dependiente del Gobierno provincial, se compone de ocho hospitales mayores y 348 centros de menor envergadura (hospitales zonales, policlínicos, CAPS, Centros Integradores Comunitarios y postas sanitarias. "De esos 356 centros en total, hemos llegado a 319, entregando materiales a médicos y directores a cargo de esas áreas operativas, por lo que hemos cubierto el 90% del sector público, con una primera entrega", detallaron en un comunicado publicado en las redes sociales de "Cuarentena Solidaria Tucumana". Además, informaron que resta entregar las máscaras en 37 instituciones de distintos puntos de la provincia.

"Lamentablemente, no podemos cumplir los requisitos burocráticos del sistema, ya que somos un grupo de voluntarios creado en medio de esta emergencia y no contamos con la personería jurídica para formalizar la donación. Esto nos deja en una encrucijada. El Siprosa no nos deja camino para entregar las donaciones", sentenciaron desde la ONG. Y agregaron: "¿Qué buscan? ¿Que pidamos a las entidades públicas que devuelvan lo recibido? ¿Que destinemos todo al sector privado? ¿Que finalicemos el proyecto? Claramente no es lo que nosotros buscamos ni queremos. Eso desprotegería un poco más a nuestro personal sanitario".

Desde la ONG aseguraron que reciben cientos de pedidos diarios de máscaras protectoras por parte de médicos, instrumentistas, personal de guardia y enfermeros. "No damos abasto y seguimos trabajando para cubrir la mayor cantidad que podamos. Rechazamos solicitudes de todo tipo de instituciones no sanitarias para concentrarnos en nuestro objetivo principal: el personal de la salud", señalaron.

Los voluntarios solicitaron a las autoridades sanitarias de la provincia que "permitan al personal recibir las cosas para estar protegidos". Y reclamaron "que la política pueda adaptar la burocracia a los momentos que transitamos".

"Solo pedimos que nos dejen seguir trabajando y que el personal de salud pueda estar un poquito mejor protegido, como ellos se merecen", agregaron.

LA NACION intentó comunicarse con autoridades del Ministerio de Salud provincial para conocer la postura del Gobierno sobre esta denuncia, pero no recibió respuestas.

El pasado 7 de abril la labor solidaria de este grupo de voluntarios tucumanos ya había sufrido otro revés cuando legisladores provinciales aparecieron utilizando durante una sesión las máscaras que habían sido donadas a un sanatorio. Entonces, el vicegobernador Osvaldo Jaldo dijo que se trató de "un error involuntario" y que las máscaras fueron recibidas como un préstamo, tras una gestión del parlamentario peronista Daniel Deiana, debido a que muchos de sus pares no podían colocarse barbijos "porque usan anteojos recetados".