Coronavirus: Singapur autoriza bares, reuniones y gimnasios en la vuelta a la vida social

LA NACION

SINGAPUR.- Confiado en sus protocolos, Singapur retiró gran parte de las restricciones contra la pandemia y la gente salió a disfrutar por primera vez en largos meses de restaurantes, gimnasios y pequeñas reuniones sociales, con el coronavirus aún amenazante, pero al parecer bajo control.

La ciudad-Estado, conocida por el rigor con que exige el cumplimiento de leyes y normas, alivió las medidas en un momento en que las reaperturas en muchos otros lugares del mundo están derivando en picos de contagio, planteando dudas sobre cómo vivir con el virus sin dejar caer la economía.

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Los centros comerciales, gimnasios, centros de masaje y otras instalaciones públicas de Singapur volvieron a recibir clientes con estrictas medidas de distanciamiento social y otras precauciones. También están permitidas las reuniones sociales, con un máximo de cinco personas.

Aunque en un primer momento parecía un modelo a seguir en la contención el virus, el país de solo 5,8 millones de habitantes tiene una de las tasas de infección más altas del continente con 41.473 casos, en su mayoría ligados a residencias para trabajadores extranjeros.

Las autoridades dijeron que estos contagios bajaron, sin nuevos grandes focos y con un número estable de casos a pesar de la reapertura económica parcial que tuvo lugar dos semanas atrás, como antesala de esta nueva fase.

El gobierno prevé apelar a la tecnología para asegurar el cumplimiento de los protocolos de seguridad sanitaria, con robots que controlan la distancia social de las personas en parques públicos, entre otras herramientas, así como un dispositivo de rastreo personalizado para contener rápidamente posibles nuevos brotes.

El sistema de seguimiento consiste en un pequeño dispositivo electrónico que puede ser llevado como un colgante en el cuello o como un llavero en un bolso o mochila, y su funcionamiento no depende de una conexión con un smartphone. De forma previa, el gobierno había desarrollado TraceTogether, una aplicación que tuvo un funcionamiento errático por problemas de conexión.

Como antecedente, Hong Kong había desarrollado un sistema basado en una pulsera con un código QR que debía ser utilizada para monitorear el movimiento de las personas que regresaban del extranjero. Sin embargo, esta modalidad también dependía de la conexión con un smartphone.

Agencia AP