Coronavirus. El Senado, parado por la segunda ola de contagios

Gustavo Ybarra
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Cristina Kirchner baraja la posibilidad de cerrar las puertas de la Cámara alta hasta mayo
Fabián Marelli

El notable aumento de casos de coronavirus entre el personal de la Cámara alta , que llegó, incluso, a afectar a personal jerárquico de las comisiones, obligó a Cristina Kirchner a levantar el pie del acelerador, bajar el ritmo de actividad legislativa y barajar la posibilidad de cerrar las puertas del recinto del Senado al menos hasta la primera semana de mayo.

En medio del silencio oficial, fuentes del Frente de Todos y Juntos por el Cambio confirmaron a LA NACION que en las últimas dos semanas, en sintonía con lo que ocurre en la sociedad, se ha registrado un notable aumento de casos de personal del Congreso infectado con Covid-19.

“Este viernes vamos a ver si hay nuevos casos o si logramos detener los contagios y definiremos si hacemos una sesión o dejamos pasar una semana más sin actividades presenciales”, confió a este diario un senador del Frente de Todos.

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Más allá de los casos de legisladores afectados que suelen llegar a los medios de comunicación, como el del senador Eduardo Costa (UCR-Santa Cruz), que fue trasladado de urgencia el último domingo de Río Gallegos a la Capital, el nivel de contagios del personal legislativo, y sobre todo en el Senado, viene replicando la curva ascendente que confirma la llegada de la segunda ola al país y que ha puesto al Gobierno en estado deliberativo sobre la posibilidad de restringir actividades.

El senador nacional Eduardo Costa, Santa Cruz. Foto: Equipo de comunicación de Costa
El senador nacional Eduardo Costa, Santa Cruz. Foto: Equipo de comunicación de Costa


El senador nacional Eduardo Costa, Santa Cruz. Foto: Equipo de comunicación de Costa

Tan fuerte ha sido el impacto que el contagio alcanzó a dos secretarios de comisión del Senado, que terminaron infectados después de haber compartido, de manera presencial, dependencias de la Cámara alta durante el debate de la reforma del impuesto a las ganancias y del monotributo.

La señal encendió las luces de alarma en los tableros de Cristina Kirchner y de su mano derecha, la secretaria Administrativa, la camporista pampeana y casi segura candidata a senadora en octubre, María Luz Alonso. Es que, en cumplimiento de sus funciones, ambos secretarios tuvieron contacto con las autoridades del área parlamentaria del cuerpo quienes, a su vez, tienen acceso al recinto de la Cámara alta. De hecho, se ubican a la derecha de la poltrona de la presidencia.

Esta no es la primera vez, desde que estalló la pandemia en marzo del año pasado que los casos de coronavirus se extienden como reguero de pólvora entre el personal de la Cámara alta, ante el silencio de la Asociación del Personal Legislativo (APL), el gremio que conduce Norberto Di Próspero.

De hecho, el año pasado la situación llegó a diezmar al personal de Senado TV, uno de los sectores de la Cámara alta, junto al personal de seguridad, que mayor cantidad de horas de trabajo presencial ha demandado. Incluso en los momentos en los que imperaba el aislamiento social preventivo y obligatorio (ASPO) y la mayor parte de los senadores y el personal cumplían funciones de manera remota.

Pero la situación cambió. Las constantes advertencias del Gobierno sobre la llegada de una segunda ola y el conocimiento de cada vez más casos de compañeros afectados por el virus ha provocado un aumento del malhumor entre el personal del Senado.

El parate quedó en evidencia esta semana, en la que el ritmo de reuniones de comisión bajó de manera notable. No obstante, la decisión emanada de la cúpula del Senado fue, precisamente, mantener las apariencias de normalidad y evitar las señales alarmistas.

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Así, se decidió mantener la actividad prevista por la Comisión Bicameral de Control del Ministerio Público, que se reunió el lunes; y se sumaron dos encuentros de las comisiones de Medios y un plenario de Educación y de Ambiente.

Esta actividad no alcanzaría para justificar una sesión la semana próxima, ya que sólo habría un tema en condiciones de ser discutido en el recinto. Esto, y el hecho de que es inminente un acuerdo entre oficialismo y oposición sobre el futuro del calendario electoral de este año, hacen prever que el Senado no volverá a sesionar hasta la primer semana de mayo.