Coronavirus: Los restaurantes dicen que un corte a las 22 “sería letal”

Soledad Vallejos
·4  min de lectura
De concretarse la medida que obligaría a cerrar las puertas a las 22, hay unas 200.000 personas en riesgo de perder el trabajo en las próximas semanas según los gastronómicos
Ignacio Sanchez

El Gobierno está a punto de decretar nuevas medidas que intentan paliar la segunda ola de contagios. Aún el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) no se dio a conocer, porque entre otras cuestiones, anoche se estaba trabajando para consensuar entre las autoridades de las distintas jurisdicciones el tema del horario. Deben definir si la restricción en la circulación es desde las 22 o desde la medianoche, una diferencia sustancial de dos horas para algunos segmentos clave de la noche porteña, como el gastronómico, que apenas comenzó a circular la noticia salió a protestar con los botines de punta.

Comenzaron en las primeras horas del día de hoy con un cacerolazo a medianoche, porque explicaron que de concretarse la medida, que obligaría a cerrar las puertas a las 22, hay unas 200.000 personas en riesgo de perder el trabajo en las próximas semanas. “Hoy facturamos un 40% menos que en épocas de pre pandemia. Estamos endeudados y apenas cubrimos los costos, y al mismo tiempo que le reclamamos al Gobierno que nos ayude con los ingresos brutos, que se reduzca el IVA al 50 % y que repongan los ATP aparece esta nueva medida, como si ya no tuviéramos la soga al cuello. Si la restricción comienza a las 22, es una sentencia de muerte”, disparó el empresario Martín Boer, dueño de Mudra, Tanta y La Mar entre otros restaurantes.

Pandemia de coronavirus: Aún no se puede saber de qué están muriendo los argentinos

En enero pasado, cuando Alberto Fernández les propuso a los gobernadores restringir la circulación de modo “uniforme” en todo el país, entre las 23 y las 6, el sector gastronómico, hotelero y del entretenimiento tembló, y pronosticó “una catarata de amparos judiciales”. Finalmente, la actividad comercial prolongó su actividad hasta la 1, y un mes más tarde, el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, lo extendió hasta las 2, lo que benefició sobre todo a los bares. Ahora, si el nuevo toque de queda se implementa desde las 22, los gastronómicos aseguran que la industria no va a resistirlo. Hasta diciembre del año pasado, explican, cerraron más de 10.000 locales en todo el país. Y se estima que, si aumentan las restricciones y no se renuevan las ayudas por parte del Gobierno, en los próximos meses se perderán 15.000 locales más.

“El horario de cierre a las 22 sería tremendo —coincide Sebastián Valles, responsable gastronómico de los locales Bar de Carnes, La Dorita y La Pescadorita—. La verdad es que nos costó mucho pasar el invierno y llegar hasta acá vivos. Todos estamos preocupados por el aumento de contagios, pero debemos seguir ajustando los protocolos de ser necesario, no podemos volver a encerrarnos. El de la noche es el turno que más trabaja, el que hace que muchos de los restaurantes que están a punto de cerrar sobrevivan. Hay mucha preocupación en los camareros, los cocineros y toda la gente que trabaja en la industria. Está jodido. Para nosotros sería letal. Hay que seguir trabajando con precauciones, pero lo de prohibir no va más. Si el año pasado hubieran hecho las cosas bien no estaríamos tan ahorcados. Uno ve que el Gobierno corre como gallina sin cabeza. No saben para dónde ir. Nosotros ya no sabemos cómo pagar los sueldos. Así nos perjudicamos todos”.

“Ambientes controlados”

Para Boer, la industria gastronómica quedó en el medio del conflicto entre Nación y Ciudad. “No nos sentimos escuchados y tenemos planes para trabajar en conjunto. Hoy queremos sobrevivir, pero también queremos acompañar la situación sanitaria, por eso nos acomodamos e hicimos todos los deberes: abrimos los lugares afuera, invertimos... Hicimos todo bien, ¿por qué nos castigan?”. Como sus colegas, Boer considera que los restaurantes no son focos de contagio, son “ambientes 100% controlados, donde se aplican todos los protocolos vigentes”.

Guía de tests de Covid-19. Cuáles sirven, cuánto salen y dónde se realizan

Matías Cabrera es uno de los responsables de Hell’s Pizza, y está preocupado porque sabe que el inminente cierre de locales dejará a muchas familias sin trabajo. “Se hizo insostenible. Quedó demostrado que con el delivery y el take away no se sobrevive, y con la apertura paulatina de los restaurantes también se demostró que no son lugares de contagio. Todavía no llegamos a recuperarnos del 2020 y siguen pensando en tomar este tipo de medidas. Por más ayuda que trate de implementar el Gobierno, sin gente en los salones no hay negocio posible”.