Coronavirus: la región de Italia que no encuentra líder para combatir el rebrote

Elisabetta Piqué
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ROMA.- Como si no le alcanzara con la emergencia por la segunda ola de coronavirus -que hoy significó por segundo día consecutivo más de 700 muertes en las últimas 24 horas (para ser precisos, 753, que hicieron trepar el total de decesos a 47.217)-, el gobierno de Giuseppe Conte en estos días también debe vérselas con el caos que sacude a la región de Calabria, una de las más pobres de Italia, en el sur, que se quedó sin autoridades sanitarias para combatir el Covid-19.

En los últimos diez días en Calabria, que el 3 de noviembre fue declarada "zona roja", es decir, de riesgo elevado debido a una infraestructura sanitaria pésima, al borde del abismo y desde siempre deficitaria, renunciaron nada menos que tres comisarios especiales designados para liderar la lucha contra el virus.

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El escándalo estalló el 7 de noviembre pasado, cuando el recién nombrado nuevo responsable para manejar la emergencia sanitaria, Saverio Cotticelli, en una entrevista con la Rai confesó no saber nada sobre el sector, por lo cual le pidieron la renuncia. Luego fue llamado a reemplazarlo Giuseppe Zuccatelli, comisario que también duró poco en un cargo visto como una verdadera "papa caliente": apareció un video en el que minimizaba los riesgos del Covid, algo que, después de un tira y afloja de nueve días, también causó su renuncia.

Ayer, en medio de crecientes polémicas, luego de que con bombos y platillos el gobierno había anunciado que el tercer hombre elegido para intentar administrar la desastrosa maquinaria sanitaria de la región de Calabria era Eugenio Gaudio, ex rector de la famosa universidad La Sapienza, de Roma, también este nombramiento saltó por el aire.

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"Mi familia no está de acuerdo, mi mujer no quiere mudarse a Catanzaro, un encargo de este tipo debe ser enfrentado con un compromiso máximo y no quiero abrir una crisis familiar", explicó Gaudio, al dar un paso al costado antes siquiera de empezar. Aunque, en verdad, el ex rector del ateneo romano -que logró relanzar pese a una deuda gigantesca-, prefirió rechazar el encargo porque salió a la luz que se encuentra involucrado en una investigación judicial por presuntos concursos falsificados.

"Asumo toda la responsabilidad por la elección de Gaudio, así como de los anteriores nombramientos", aseguró Conte, que admitió su culpa por un "pasticcio" o terrible papelón que causó malestar en la coalición de gobierno y que por supuesto fue utilizado por la oposición para lanzarle dardos de los más envenenados, en un momento de gran crispación política. Y un drama-farsa sobre el cual pudieron leerse comentarios de los más irónicos, como uno en la primera página del Corriere della Sera que comparó el caso de Calabria con el de Perú: "allá están con el tercer presidente en una semana, pero por el momento aún estamos en ventaja nosotros".

En los últimos días también se había hablado del famoso médico Gino Strada, fundador de la ong Emergency que trabaja en Afganistán y otras zonas del mundo marcadas por la guerra, como posible enviado del gobierno para enfrentar la emergencia sanitaria en Calabria.

La sanidad calabresa se encuentra desde hace 11 años intervenida debida a una inmensa deuda pública y, en los últimos años sufrió drásticos recortes que hicieron desaparecer varios nosocomios y personal médico.

Según escribió el diario La Repubblica, "enfermarse allí ya era un riesgo antes del Covid-19". La región fue declarada "zona roja" el 3 de noviembre pasado, pero no por el número de contagios -12.006 en total-, sino por un sistema sanitario tan frágil que, desde hace años, no respeta los niveles mínimos de asistencia.

Hoy, según el boletín diario del Ministerio de Salud, Calabria sumó 936 nuevos casos en 24 horas, un récord. Con los hospitales saturados, la región está esperando que se monten cuatro hospitales de campaña para aliviar una situación colapsada.