Coronavirus. "No recuerdo nada igual": el conmovedor testimonio del comandante de un vuelo de repatriados

Federico Acosta Rainis

"No recuerdo nada igual. Es increíble que el mundo entero esté así -dice Claudio Petrucci- Esto nos hizo vulnerables a todos, más allá de los poderes económicos o sociales, más allá de las distintas economías fuertes del mundo".

Petrucci tiene 61 años, trabaja en Aerolíneas Argentinas desde hace cuarenta y fue el comisario de a bordo del vuelo AR 1303 que a las 19.48 del lunes aterrizó en el aeropuerto internacional de Ezeiza proveniente de Miami. Un Airbus 330-200 que, en medio de la crisis desatada por la pandemia del coronavirus , pudo repatriar unos 250 argentinos.

Son miles los que todavía esperan en el exterior por la oportunidad de volver a casa. Anoche, la Administración Nacional de Aviavión Civil (ANAC) autorizó otros 100 vuelos para los próximos días, repartidos entre una quincena de aerolíneas, desde y hacia Perú, Brasil, Chile, Francia, Bélgica y Alemania.

"Fue un vuelo raro", recuerda Petrucci, que dialoga con LA NACION por teléfono desde su domicilio, donde pasa la cuarentena. Según cuenta, en el avión no había ningún extranjero y era palpable la ansiedad de los pasajeros por reencontrarse con sus seres queridos. Muchos, ausentes desde hace días o semanas, consultaban a los miembros de la tripulación por novedades de primera mano sobre la Argentina.

"Noté una gran preocupación y [la pandemia] era el tema único del que se hablaba -dice el comisario de abordo- Nadie contó sobre sus vacaciones, por ejemplo".

A pesar de las circunstancias, el vuelo fue tranquilo. Los pasajeros mostraron una "gran responsabilidad" y "estuvieron atentos a hacer lo que corresponde", asegura Petrucci: muchos usaban barbijo o guantes y eran conscientes de que al aterrizar les tocaría permanecer aislados. "Tenían muy en cuenta la cuarentena, cosa que me gustó. Sabían que llegaban y estarían en cuarentena y lo aceptaban. No estaba ese famoso rezongo argentino por todo", explica.

Tripulantes voluntarios

Los 11 miembros de la tripulación del AR 1303 -tres pilotos y ocho tripulantes de cabina- se ofrecieron voluntariamente para volar ida y vuelta a Estados Unidos, el sexto país con más contagiados del mundo, hoy con más de 14 mil casos positivos y 200 fallecidos por el coronavirus. Petrucci decidió sumarse a pesar de que su edad lo ubica entre los grupos de mayor riesgo. Lo hizo después de recibir un llamado de un amigo varado en Madrid.

"Estaba con su mujer y sus dos hijos, tratando de volver, y con todo el dolor del alma le tuve que decir que no lo podía ayudar -relata-. No hay vuelos regulares y la empresa está haciendo lo que puede. Después pensé: '¿Cuántos más estarán en esta situación?' Son miles de argentinos desparramados por el mundo que hay que traer, y miles de familias que esperan. Yo no me puedo quedar en mi casa".

"Me ofrecí como voluntario, pero si le decías a la empresa que no querías volar, no tomaba ninguna medida y aceptaba la decisión de cada uno", asegura. Los aviones de Aerolíneas Argentinas, explica, despegan con la dotación mínima, con el objetivo de guardar personal para futuros vuelos de repatriación: "Si no, quemás gente que después vas a necesitar". Es que al regreso de cualquier país de riesgo, los tripulantes también deben cumplir la cuarentena obligatoria de 14 días.

El hombre, que vive solo en la localidad bonaerense de Canning, muy cerca del aeropuerto de Ezeiza, prefirió no avisarles a sus dos hijos, de 21 y 23 años, que iba a volar a Miami. Para no preocuparlos. "Se los voy a contar ahora. Creo que se van a poner contentos de que lo haya hecho", dice.

Llegar a casa

Tras nueve horas que parecieron muchas más, y en las que casi nadie durmió, el Airbus 330-200 finalmente aterrizó en Ezeiza. Fue un momento de alivio general y el tradicional aplauso a la tripulación se prolongó más que de costumbre y estuvo acompañado de agradecimientos.

El descenso desde la aeronave también fue distinto."Desde tierra, Sanidad había dado instrucciones de que había que bajar de una determinada manera, de a treinta por vez", explica Petrucci. Todos tuvieron que pasar por los controles de salud y temperatura y fueron informados del protocolo de cuarentena. "Los pasajeros estaban con su preocupación a cuestas, pero de vuelta en casa", cuenta.

Antes de despedirse, el comisario de abordo comparte su reflexión sobre la llegada de la pandemia a nuestras tierras. "La Argentina es un país golpeado por donde lo mires, pero es un país muy solidario e informado. Van a ser un par de meses difíciles, tal vez los más difíciles que nos hayan tocado vivir. Pero vamos a salir, porque este país sale de las emergencias", dice.

Y agrega: "El problema es después: cómo hacemos para vivir sin la emergencia. Ojalá esto deje una enseñanza. Tenemos que tener claro que si salimos de esta juntos podemos hacer muchas más cosas juntos".