Coronavirus: las razones por las que la variante ómicron parece mucho más leve

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Una mujer se hace la prueba de COVID-19 en un sitio de pruebas sin cita previa en Farragut Square, Washington, el jueves 23 de diciembre de 2021
Jacquelyn Martin

MADRID.- Ómicron no es una versión de fogueo del coronavirus. Los últimos estudios sugieren que la variante que está conquistando el mundo no tiene una gravedad intrínseca radicalmente menor, sino que ómicron está infectando a una población con características singulares. Estos días coexisten la variante delta, identificada hace un año en India, y la pujante ómicron, detectada hace un mes en Sudáfrica. Multitud de científicos intentan comparar el riesgo de hospitalización en un grupo de personas similares, pero la mitad de ellas infectadas por ómicron y la otra mitad, por delta. En esos análisis parece que el riesgo de la nueva variante es menor, pero un estudio del Imperial College de Londres publicado este miércoles muestra la clave: hasta un 40% de los casos de ómicron podrían ser en personas que ya han pasado la covid, frente al 8% de delta. Las dos variantes son muy contagiosas entre los no vacunados, pero ómicron además es capaz de infectar a muchas más personas que ya tienen buenas defensas, por eso parece menos grave.

La gran pregunta es si la nueva variante es realmente más leve que las anteriores. El biólogo estadounidense Marm Kilpatrick es contundente: “La respuesta corta es que todavía no lo sabemos”. El informe del Imperial College muestra que la probabilidad de acabar en el hospital con ómicron es hasta un 45% menor que con delta. Sin embargo, si se descuenta el efecto del mayor número de casos leves fruto de reinfecciones, los autores calculan que la probabilidad de terminar ingresado con ómicron podría ser solo entre un 2% y un 35% menor que con delta. “Esta pequeña diferencia en la gravedad sería largamente superada por la gran cantidad de casos causados por ómicron, que darán lugar a muchas hospitalizaciones. Si realmente es más leve, no es mucho más leve, así que no es un motivo para ser complacientes frente al aumento de casos de ómicron”, advierte Kilpatrick, de la Universidad de California en Santa Cruz (Estados Unidos).

La gente espera en la fila para una prueba gratuita de Covid-19 en Los Ángeles, California, el 21 de diciembre de 2021. - Días antes de Navidad, los estadounidenses enfrentan largas filas para hacerse la prueba del coronavirus en medio de un nuevo aumento impulsado por la variante Omicron y un grave escasez de opciones para esta medida de detección vital. (Foto de Frederic J. BROWN / AFP)
FREDERIC J. BROWN


La gente espera en la fila para una prueba gratuita de Covid-19 en Los Ángeles, California, el 21 de diciembre de 2021. - Días antes de Navidad, los estadounidenses enfrentan largas filas para hacerse la prueba del coronavirus en medio de un nuevo aumento impulsado por la variante Omicron y un grave escasez de opciones para esta medida de detección vital. (Foto de Frederic J. BROWN / AFP) (FREDERIC J. BROWN/)

El problema es el tamaño de la ola que viene. Si la probabilidad de acabar en el hospital con ómicron fuera incluso un 50% menor que con delta, pero los casos se duplican cada dos días, en dos días habría el mismo número de ingresados con Covid, según ha expuesto la epidemióloga Deepti Gurdasani, de la Universidad Queen Mary de Londres. Y los casos de ómicron, efectivamente, se han estado duplicando cada dos días en muchos países. El Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington calculó este miércoles que 3000 millones de personas se infectarán con la nueva variante en los próximos tres meses. Si estas estimaciones se confirman, en el siguiente trimestre habrá tantos casos como en dos años de pandemia.

Al margen de la incertidumbre sobre la auténtica gravedad intrínseca de ómicron, la buena noticia es que sus efectos en el mundo actual son mucho menores, gracias al efecto combinado de la vacunación, las defensas naturales por infecciones previas y esa posible mayor levedad del virus. Los modelos de la Universidad de Washington calculan que el 90% de los casos de ómicron serán asintomáticos, frente al 40% de las anteriores variantes.

El análisis del Imperial College constata que las personas con al menos dos dosis de las vacunas de Pfizer, Moderna o AstraZeneca siguen “considerablemente protegidas” frente al covid grave, aunque ómicron tiene una mayor capacidad que delta para provocar infecciones leves en los vacunados. El estudio muestra que, si una persona vacunada con dos dosis de Pfizer se infecta, su probabilidad de tener síntomas graves es un 80% menor que la de una persona no vacunada infectada con la variante delta. Con dos dosis de AstraZeneca es alrededor de un 65% menor. La tercera dosis, además, eleva la protección, que tiende a reducirse con el tiempo. En España, casi el 100% de los mayores de 70 años están vacunados. Esa es la principal razón de que los casos positivos hayan superado el récord de la pandemia —60.000 casos diarios registrados— sin observarse un aumento paralelo en las hospitalizaciones.

El Instituto Nacional para las Enfermedades Infecciosas de Sudáfrica calculó este martes que el riesgo de hospitalización por ómicron es un 80% menor que con delta, pero su estudio compara la ola actual con la de hace cinco meses, cuando el porcentaje de vacunados era menor y además había una menor inmunidad natural por infecciones previas. El análisis sudafricano no compara la gravedad de los casos actuales de ómicron y delta, como sí hace el informe del Imperial College.

Un análisis preliminar de los datos de Escocia apunta en la misma dirección. Los casos de ómicron tienen un riesgo de acabar en el hospital que es un 60% inferior al de los de delta, un efecto atribuible a la mayor capacidad de la nueva variante para infectar a personas que ya tienen defensas naturales. El estudio escocés, publicado por la Universidad de Edimburgo este miércoles, sugiere que la tercera dosis de la vacuna reduce un 57% el riesgo de tener una infección sintomática respecto a tener solo dos dosis puestas hace más de seis meses. Los autores también calculan que la capacidad de ómicron para reinfectar a personas que ya han pasado la covid multiplica por 10 la de delta.

Uno de los brotes de ómicron mejor estudiados ocurrió el 26 de noviembre en una fiesta en Oslo (Noruega). Al menos 81 de los 117 participantes acabaron infectados y solo hubo un caso asintomático. El resto, con una media de 38 años y la pauta completa de vacunación, tuvo sobre todo tos, fatiga, mocos, dolor de garganta y fiebre. El médico noruego Frode Forland explica que no consta ningún ingreso en el hospital, pero subraya que es pronto para sacar conclusiones. “No hay datos suficientes para saber si ómicron es intrínsecamente menos grave que delta”, advierte Forland, del Instituto Noruego de Salud Pública.

El médico se declara “muy preocupado” por la abrumadora transmisibilidad de la nueva variante. “Tanta gente infectada en tan poco tiempo provocará un pico muy alto y tendremos dificultades para tratar a tanta gente, aunque ómicron fuera realmente más leve”, alerta. El epidemiólogo William Hanage, de la Universidad de Harvard, lo ha resumido con una frase muy gráfica en el diario británico The Guardian: “La diferencia entre una caricia y una bofetada es, en gran medida, la velocidad”.

Dos epidemiólogos del hospital madrileño de La Princesa, Joan Soriano y Julio Ancochea, y dos colegas italianos han calculado que el pico de esta ola en Europa se alcanzará el 15 de enero, con 400.000 casos diarios. “El debate sobre si ómicron es más o menos grave es estéril, porque el virus sigue siendo muy malo. Te puede llevar a la UCI y matarte”, opina Soriano. “Además, la atención primaria y las consultas externas de los hospitales ya estaban muy saturadas, pero ahora están colapsadas”, advierte. Ese es uno de los efectos de la gran transmisibilidad de ómicron: en Londres, el 7% de los médicos está de baja por covid o por haber sido contacto estrecho de algún caso.

A Soriano le preocupa, además, la covid persistente: los síntomas que pueden permanecer durante meses, ya sean problemas respiratorios, cansancio o una niebla mental que dificulta la lectura. “Una de cada seis infecciones sintomáticas acaba en covid persistente”, señala Soriano, citando datos de las anteriores variantes, porque todavía es pronto para conocer los efectos de ómicron a largo plazo. “La gente juega a la lotería de Navidad pensando que le va a tocar, aunque la probabilidad de ganar el premio gordo es una entre 100.000. Sin embargo, piensa que no le va a tocar el Covid persistente, que es una de cada seis. Los humanos evaluamos muy mal el riesgo”, zanja el epidemiólogo.

Por Manuel Ansede

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