Coronavirus: el pasaporte sanitario, la apuesta de la UE para la nueva normalidad

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JOHN MACDOUGALL

PARÍS.– El horizonte comienza a despejarse para los europeos que quieran hacer turismo este verano dentro de la Unión Europea (UE), después que los eurodiputados y los 27 Estados miembros llegaron esta semana a un acuerdo sobre el llamado “pasaporte sanitario europeo”, que debería entrar en vigencia el 1º de julio próximo. Para los viajeros extracomunitarios el acceso seguirá sujeto a ciertas condiciones.

“Humo blanco: tenemos acuerdo sobre la propuesta de la Comisión Europea de crear un certificado numérico europeo Covid”, anunció en un tuit el comisario europeo Didier Reynders. Para la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, ese certificado será “un elemento clave para el reinicio de los viajes en forma segura y tranquila a través de la UE”.

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Fueron necesarias cuatro sesiones de negociaciones para que los parlamentarios europeos y los representantes de los 27 países miembros alcanzaran un compromiso. Muy esperado por los países dependientes del turismo, e inicialmente propuesto por Grecia, ese pase sanitario europeo está destinado a facilitar en forma coordinada y armónica los desplazamientos dentro de la UE este verano.

Otros países del sur de Europa, como España, Malta o Portugal, también apoyaron vigorosamente la iniciativa. A ellos se agregaron Bélgica y Hungría, Polonia, Dinamarca, Suecia y Estonia que experimentan actualmente diversos dispositivos similares. Por ejemplo, Copenhague y Estocolmo anunciaron la creación de certificados electrónicos destinados a los viajes al extranjero de sus conciudadanos. Francia e Italia ensayan a su vez una suerte de “green pass” válido dentro de sus propias fronteras, que podrían ser utilizados –en forma voluntaria– para los viajes de avión, los restaurantes o las salas de espectáculos.

Paseo turístico hacia la playa cerca de la ciudad de Heraklion, en la isla de Creta
Agencia AFP


Paseo turístico hacia la playa cerca de la ciudad de Heraklion, en la isla de Creta (Agencia AFP/)

Como sus homólogos nacionales, el certificado europeo integrará un código QR que indicará que su titular fue vacunado, que su reciente hisopado es negativo o que está inmunizado después de haber sido infectado por el Covid-19. Esas informaciones virtuales deberían tener una validez de un año y autodestruirse de la aplicación al cabo de 12 meses.

Los europeos tendrán tres maneras de obtenerlo. Ante todo con el smartphone. Una aplicación bautizada “CovidSafe” estará disponible para ser descargada de Apple y Google a comienzos de junio, permitiendo mostrar el certificado a quien lo exija. El segundo método será a través de la web. Aquellos que no tengan smartphone o no quieran instalar la aplicación podrán visitar sitios oficiales blindados en cada país, que dan acceso a los datos personales de salud. Por último, habrá un tercer método más tradicional: el correo. Cualquier europeo podrá solicitar el envío del certificado por correo, aunque solo será posible en el caso del certificado de vacunación. No será lo mismo con los hisopados, teniendo en cuenta los plazos de validez exigidos para esos documentos (72 horas).

El compromiso logrado entre eurodiputados y representantes de los países bloque también menciona la necesidad de realizar tests “abordables y accesibles”, así como el compromiso de la CE de movilizar 100 millones de euros para comprar esos hisopados, recurriendo a fondos europeos.

Los bares y cafés recobran vida en Berlín tras el levantamiento de algunas restricciones
STEFANIE LOOS


Los bares y cafés recobran vida en Berlín tras el levantamiento de algunas restricciones (STEFANIE LOOS/)

Esta mención responde al hecho de que el costo de esos tests hasta el momento obligatorios para todos los europeos que quieren ingresar a otro país del bloque, varían desde la gratuidad, como en Francia, a unos 300 euros en algunos países escandinavos.

Según el acuerdo, una vez que el pasaporte sanitario entre en vigor el 1º de julio, los Estados miembros deberán “abstenerse de imponer restricciones suplementarias de viaje”, como hisopados o periodos de aislamiento, “a menos de que sean necesarios y proporcionales para proteger la salud pública”.

Sin declamarlo en voz demasiado alta, las autoridades europeas espera un regreso a la normalidad para fines del verano, gracias a una sensible aceleración de la campaña de vacunación cuyo ritmo se ha puesto a nivel del de Estados Unidos, según Von der Leyen.

“Nuestro objetivo es haber dado la vacuna a 70% de los adultos antes de fines de julio. Es casi el mismo objetivo que se fijó Estados Unidos”, precisó.

“Los críticos de la campaña de vacunación en Europa –que tardó considerablemente en comenzar– no deben olvidar que la UE exportó 220 millones de vacunas, es decir casi la misma cantidad que utilizó para sus propios ciudadanos”, recordó la presidenta de la CE, al criticar –sin dar nombres– a Gran Bretaña y a Estados Unidos.

“Otros países guardan para ellos la totalidad de su producción de vacunas. Por el contrario, la UE alcanzará sus objetivos sanitarios sin alejarse del mundo”, subrayó.

Extracomunitarios

Pero el futuro pasaporte sanitario europeo solo facilitará los desplazamientos dentro de la UE a sus propios ciudadanos. Para los viajeros extracomunitarios, el ingreso al bloque estará sometido a dos condiciones: que estén totalmente vacunados con alguno de los cuatro productos autorizados por las autoridades sanitarias europeas (AstraZeneca, Pfizer/BioNTech, Moderna y Johnson & Johnson), y que el país de origen no figure en la “lista roja”, es decir ninguna nación que, por su situación sanitaria, sea considerada de riesgo.

Esos turistas podrán ingresar a la UE sin necesidad de someterse a hisopados o cuarentena. No obstante, aun cuando entre en vigor el pasaporte sanitario europeo, cada uno de los 27 países del bloque tendrá la posibilidad de aplicar sus propias medidas para permitir o rechazar la entrada a ciudadanos de países extracomunitarios.

Ese ya es el caso. Algunos países europeos, como Grecia o Portugal, empezaron a aceptar el ingreso de ciudadanos extranjeros. Atenas recibe con los brazos abiertos a los viajeros estadounidenses, Lisboa hizo lo mismo con los turistas provenientes de Gran Bretaña.

Esas listas de requisitos y autorizaciones cambiantes, tanto nacionales como europeas, serán actualizadas en forma permanente durante los próximos meses de verano.

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