Coronavirus: el Papa concede indulgencias y absoluciones colectivas

Elisabetta Piqué

ROMA.- La Iglesia católica, que tiene más de 1300 millones de fieles en el mundo, respondió hoy con misericordia a este tiempo de pandemia del nuevo coronavirus , buscando darle consuelo a quienes viven momentos terribles, como en Italia, país que ayer pasó a liderar el ránking de muertos, con 3405 fallecidos, más que China.

Así, por orden del Papa, un decreto de la Penitenciaria Apostólica decidió hoy darle una indulgencia plenaria especial a los enfermos de coronavirus, a sus familiares, a quienes están en cuarentena y a todos los que cuidan de ellos. Esto significa que, sí así lo desean, pueden obtener el perdón de todos sus pecados aún sin la confesión.

La Penitenciería, ente del Vaticano que se remonta al siglo XII y se ocupa de cuestiones de conciencia interna y da absoluciones y dispensa, en una nota que acompañó el decreto, afirmó también que "por la gravedad de las actuales circunstancias" y "sobretodo en los lugares mayormente afectados por el contagio pandémico y hasta que el fenómeno no termine", podrá impartirse una "absolución colectiva", es decir, a muchos fieles juntos, "sin las previa confesión individual".

Según una nota fimarda por el cardenal italiano Mauro Piacenza, al frente de la Penitenciaría, para obtener la indulgencia plenaria los enfermos de coronavirus, quienes se encuentran en cuarentena, así como los operadores sanitarios y familiares podrán simplemente rezar un Credo, el Padre Nuestro y una oración a María.

"Nunca como en este tiempo la Iglesia experimenta la fuerza de la comunión de los santos y como buena madre, implora el Señor para que la humanidad sea liberada de este flagelo, invocando la intercesión de la Beata Virgen María, Madre de Misericordia y Salud de los enfermos y de su Esposo San Jose, sobre cuyo patrocinio la Iglesia desde siempre camina en el mundo", indicó.

En su misa matutina en la capilla de Santa Marta, desde el bloqueo transmitida en vivo, el Papa, que nuevamente rezó por los médicos, el personal de los hospitales, voluntarios y por las autoridades y quienes deben tomar decisiones en este momento, explicó más simplemente el tema del perdón.

"Sé que muchos de ustedes, por Pascua, van a confesarse para encontrarse con Dios. Pero muchos me dirán hoy: "Pero Padre, ¿dónde puedo encontrar un sacerdote, un confesor, porque no puedo salir de casa? Y yo quiero hacer las paces con el Señor, quiero que me abrace, quiero que mi padre me abrace... ¿Qué puedo hacer si no encuentro sacerdotes?". Haz lo que dice el Catecismo. Es muy claro: si no encuentras un sacerdote para confesarte, habla con Dios, que es tu padre, y dile la verdad: 'Señor, he hecho esto, esto, esto... Perdóname', y pídele perdón de todo corazón, con el Acto de Dolor y prométele: 'Me confesaré después, pero perdóname ahora'. E inmediatamente volverás a la gracia de Dios. Tú mismo puedes acercarte, como nos enseña el Catecismo, al perdón de Dios sin tener un sacerdote a mano. Piensa en ello: ¡es el momento! Y este es el momento adecuado, el momento oportuno. Un acto de dolor bien hecho, y así nuestra alma se volverá blanca como la nieve".