Coronavirus: la pandemia pone a prueba la generosidad de los megamillonarios de EE.UU.

LA NACION

NUEVA YORK.- La relación de amor-odio de Estados Unidos con sus megamillonarios sumó en estos meses un elemento de lo más incómodo: mientras el coronavirus arrasaba el país, tanto sus fanáticos como sus detractores empezaron a preguntarse qué harían los titanes del capitalismo para frenar esta devastadora crisis sanitaria y económica.

¿La respuesta hasta el momento? ¡No mucho! Sobre todo cuando se constata la descomunal dimensión de sus fortunas personales.

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Una investigación del diario The Washington Post sobre las 50 personas y familias más ricas de Estados Unidos, cuyas fortunas sumadas rondan los 1,6 billones de dólares reveló que las donaciones que anunciaron públicamente arañan los 1000 millones, que puede parecer mucho dinero, pero que representa menos que el 0,1 % de sus fortunas sumadas.

Más de la mitad de esos megamillonarios -o sea quienes tienen más de mil millones de dólares de fortuna personal- han hecho públicas sus donaciones de dinero en efectivo, y otros pocos dicen haber dado algo -dinero o contribuciones de algún tipo-, pero no quieren especificar el monto. Pero casi un tercio de los megamillonarios norteamericanos no anunció ningún donativo, no quiso hacer comentarios al respecto, o directamente no respondió a la requisitoria periodística.

Además, los que hicieron donaciones públicas para aliviar la crisis de la Covid-19 entregaron cifras relativamente insignificantes si se lo compara con el valor promedio neto de un hogar norteamericano, que se ubica en los 97.300 dólares, una cifra que surge de sumar los activos y restar los pasivos de una familia, según la encuesta nacional de finanzas del consumidor de Estados Unidos. Esta investigación se sirvió de esa cifra de 97.300 dólares para dimensionar el aporte pandémico de los muy ricos en función de lo que representaría para el capital de un norteamericano promedio.

Hasta ahora, solo dos megamillonarios se han puesto en el centro de la escena: Bill Gates, decano de los megamillonarios filántropos, y un sorprendente recién llegado al mundo de la beneficencia: el cofundador de Twitter, Jack Dorsey.

Gates, que cuando se inició esta investigación en abril tenía una fortuna neta de 103.000 millones de dólares, se puso a la cabeza de una agresiva y abarcadora campaña pública para mitigar y erradicar el virus, canalizando más de 300 millones de dólares hasta la fecha, a través de la Fundación Bill y Melinda Gates. La fundación, que desde su creación lleva donados más de 50.000 millones de dólares en becas y subsidios, "está enfocada en invertir sus recursos donde el gobierno no puede hacerlo y las corporaciones no quieren hacerlo", dijo Gates en una entrevista.

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La actual pandemia ha convertido a Gates en un vocero de peso, que usa su experiencia de décadas en el combate contra las enfermedades globales como plataforma para aconsejar las mejores estrategias para enfrentar la Covid-19. Pero en términos de su fortuna personal, lo donado por Gates equivale a unos 283 dólares de capital de un norteamericano promedio.

El megamillonario públicamente más generoso hasta el momento ha sido Dorsey, que según Forbes ocupa el puesto 147 de la lista de los norteamericanos más acaudalados. A principios de abril, Dorsey prometió 1000 millones de dólares de sus acciones en la empresa de pagos móviles Square -alrededor de un 28% de sus entonces 3600 millones de dólares de fortuna neta- para obras benéficas orientadas a paliar los efectos de la pandemia. La donación de Dorsey equivale a más de 27.000 dólares de la fortuna de un norteamericano promedio, casi el 30% de su patrimonio personal.

"¿Por qué ahora?", se preguntaba Dorsey por Twitter al hacer el anuncio, a principios de abril. "Porque las necesidades son cada vez más urgentes, y espero que esto motive a otros a hacer lo mismo."

Han pasado dos meses y el llamado de Dorsey para que los súper ricos den un paso al frente parece haber sido ignorado.

El hombre más rico del mundo, Jeff Bezos, dueño de Amazon y con una fortuna personal de 143.000 millones de dólares, que también es propietario de The Washington Post, donó 100 millones a Feeding America y hasta 25 millones a All in WA, un programa de alivio del estado de Washington. En relación a un norteamericano promedio, Bezos donó el equivalente a 85 dólares. Su empresa aeroespacial Blue Origin se comprometió a fabricar con impresoras 3D las viseras protectoras para los trabajadores de la primera línea de combate contra el virus, pero no reveló el valor pecuniario de esa contribución.

El aporte más generoso en proporción con la fortuna personal lo hizo el megamillonario de los fondos de inversión Ray Dalio, cuyo patrimonio neto asciende a los 18.000 millones de dólares. Dalio ha prometido más de 100 millones de dólares para guarderías para los hijos del personal sanitario, alimentos para los necesitados, y computadoras para los niños de familias vulnerables. En relación con el patrimonio de un norteamericano promedio, su aporte equivale a unos 589 dólares.

Pero entre los ricos de los ricos de Estados Unidos, Dalio es la excepción y no la regla, al menos en cuanto al aporte para aliviar los efectos de la pandemia.

El administrador de fondos Steve Cohen, por ejemplo, cuya fortuna asciende a 14.000 millones, ha donado 6 millones para paliar la Covid-19, o sea unos 43 dólares del patrimonio de cualquier norteamericano. Y el magnate de los medios Donald Newhouse, que tiene 12.500 millones de dólares, le donó 1 millón a la Organización Mundial de la Salud, algo así como 8 dólares de un norteamericano promedio.

Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, tiene 67.000 millones de dólares y ha donado 58 millones de su dinero personal para investigaciones y ayuda en el área de la bahía de San Francisco -equivalente a 84 dólares del patrimonio promedio- y su empresa donó 100 millones a pequeñas y medianas empresas. Y el amado gurú de los inversionistas, Warren Buffett, prestó su avión privado para enviar insumos médicos a Nueva York y prestó su voz para un aviso sobre cómo lavarse adecuadamente las manos, pero no anunció públicamente ningún donativo por la pandemia.

The Washington Post

Traducción de Jaime Arrambide