Coronavirus: la OMS cambia el nombre de las variantes para no estigmatizar a los países

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Un trabajador de la salud prepara una dosis de la vacuna de Pfizer para el COVID-19 durante una campaña de vacunación masiva en la isla de Taboga, Panamá, el viernes 21 de mayo de 2021. (AP Foto/Arnulfo Franco)
Un trabajador de la salud prepara una dosis de la vacuna de Pfizer para el COVID-19 durante una campaña de vacunación masiva en la isla de Taboga, Panamá, el viernes 21 de mayo de 2021. (AP Foto/Arnulfo Franco)

Con la intención de simplificar los nombres científicos de las variantes del coronavirus, como B.1.617, B.1.1.7 o B.1.35, la Organización Mundial de la Salud (OMS) resolvió utilizar letras griegas como reemplazo, y así evitar que las denominaciones “estigmaticen y discriminen”.

Según dejó trascender la OMS a través de un comunicado, la idea es tener etiquetar a las variantes con nombres “fáciles de pronunciar y recordar”, pero también evitar que el gran público y la prensa utilicen designaciones que “estigmaticen y discriminen”.

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“Las etiquetas no reemplazan los nombres científicos existentes, que transmiten información científica importante y seguirán utilizándose en la investigación”, indicaron desde la OMS, al tiempo que explicaron que el nuevo sistema con nombres en letras griegas “tiene como objetivo evitar que se llamen variantes de coronavirus por los lugares donde se detectan, lo cual es estigmatizante y discriminatorio”.

De esta forma, la variante B.1.1.7, identificada antes en Reino Unido, fue denominada Alpha; la B.1.351, identificada por primera vez en Sudáfrica, se convirtió en Beta; y la variante P.1, detectada en Brasil, Gamma.

En este sentido, la Organización que dirige Tedros Adhanom Ghebreyesus también dio dos nombres diferentes a las subvariantes del B.1.617 que devastó a India y se extendió a otros países: B.1.617.2 fue llamado Delta y B.1.617.1 Kappa.

Las variantes del coronavirus

Según explica la OMS, todos los virus, incluido el SARS-CoV-2 -más conocido simplemente como coronavirus-, cambian con el tiempo. La mayoría de los cambios tienen poco o ningún impacto en las propiedades del virus. Sin embargo, algunos cambios pueden afectar las propiedades del virus, como la facilidad con que se propaga, la gravedad de la enfermedad asociada o el rendimiento de vacunas, medicamentos terapéuticos, herramientas de diagnóstico u otras medidas sociales y de salud pública.

La OMS, en colaboración con socios, redes de expertos, autoridades nacionales, instituciones e investigadores, monitorea y evalúa la evolución del coronavirus desde los comienzos de la pandemia. A fines de 2020, surgieron variantes que plantearon un mayor riesgo para la salud pública mundial impulsó la caracterización de Variantes de Interés (VOI) y Variantes de Preocupación (VOC) específicas.

Los expertos monitorean los cambios en el virus para que, si se identifican mutaciones significativas, se pueda informar a los países y al público sobre cualquier cambio necesario, y así reaccionar a la variante y prevenir su propagación.

En la Argentina, las variantes Gamma y Alpha ya circulan de forma comunitaria. Las variantes Kappa y Beta fueron detectas tras la llegada de dos ciudadanos desde el exterior, pero no se registró circulación comunitaria.

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