Coronavirus: el primer ministro británico Boris Johnson fue trasladado a la unidad de terapia intensiva

Luisa Corradini

LONDRES.- PARÍS.- El primer ministro británico, Boris Johnson, infectado desde hace diez días con Covid-19, fue transferido anoche a una unidad de terapia intensiva, cuando su estado se agravó repentinamente 24 horas después de haber sido admitido en el Hospital St. Thomas. La decisión obligó a transferir las funciones ejecutivas al canciller Dominic Raab.

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"Durante la tarde, el estado del primer ministro se deterioró y, por decisión de su equipo médico, fue transferido al servicio de terapia intensiva del hospital", indicó su vocero. "El primer ministro solicitó al ministro de Relaciones Exteriores, Dominic Raab, que lo reemplace en lo que sea necesario", agregó anoche el comunicado oficial.

Víctima de problemas respiratorios causados por el coronavirus desde anteayer, Johnson fue transferido anoche al servicio de terapia intensiva del St. Thomas Hospital de Londres a las 19 (hora local), "por si su estado requiriese ser ventilado", anotaron varios medios de comunicación británicos. Según las mismas fuentes, durante el traslado, el jefe del gobierno estaba consciente.

Durante 18 horas, desde que el primer ministro ingresó en el hospital, sus colaboradores aseguraron que Johnson seguía en condiciones de gobernar el país. Desde el nosocomio, precisamente, Johnson envió ayer por la mañana un tuit, asegurando que "se sentía bien".

Acorde con el argumento oficial, Dominic Raab también aseguró que Johnson seguía "a cargo" del gobierno. Poco después Raab admitió, sin embargo, que no había hablado con el primer ministro desde el sábado, mientras muchos observadores expresaban públicamente su preocupación ante la persistencia de los síntomas (fiebre, fatiga y tos) diez días después de que el primer ministro fuera diagnosticado positivo con el nuevo coronavirus que desató una pandemia global.

La preocupación aumentó con las horas y, sobre todo, con la falta de información. "Acá hay algo que no anda bien", dijo en Twitter Andrew Neil, uno de los periodistas más prominentes de Gran Bretaña.

Ese silencio pareció confirmar la primera alerta, que se había producido el domingo por la noche, cuando la hospitalización de Johnson se conoció apenas tres minutos después del excepcional mensaje televisado de la reina Isabel II, en el que llamó a sus súbditos a permanecer unidos frente a la pandemia.

Según las reglas no escritas de la monarquía británica, jamás un primer ministro se atrevería a disputarle a la soberana los titulares del día siguiente, a riesgo de ser acusado de "lesa majestad".

Según los especialistas, en los casos más agudos de Covid-19, una violenta agravación suele producirse entre los ocho y los diez días después de los primeros síntomas. Esta parecería ser provocada por una "tormenta" del sistema inmunológico que, en un esfuerzo por luchar contra el virus, termina deteriorando los pulmones, que requieren ayuda para seguir funcionando.

Boris Johnson, de 55 años, sufrió los primeros síntomas el 26 de marzo, fue diagnosticado positivo esa misma noche y comenzó de inmediato su cuarentena en su residencia del 10 de Downing Street.

El primer ministro, que continuó trabajando y manteniendo reuniones a distancia con su equipo, debía retomar sus actividades a fines de la semana pasada. Pero el viernes sus colaboradores anunciaron que, debido a la persistencia de los síntomas -sobre todo una alta fiebre- continuaría su cuarentena en la residencia oficial, mientras él mismo se ocupó de explicar la situación en un video en que parecía cansado, pero en general en buen estado.

Johnson no es, en todo caso, el único enfermo de Covid-19 en el equipo gubernamental británico, que tuvo que confinarse en los últimos días.

Uno de ellos fue el ministro de Salud Pública, Matthew Hancock, que ya regresó a trabajar, así como el director de los servicios médicos, Chris Whitty. La compañera del Johnson, Carrie Symonds, que espera un hijo para dentro de unas semanas, reconoció el sábado que también padecía los síntomas de la enfermedad.

El primer ministro británico fue muy criticado por su tardía respuesta a la pandemia. Pronto, sin embargo -al igual que la mayoría de los demás países europeos- puso a Gran Bretaña en confinamiento casi total. Cerró comercios no esenciales, prohibió reuniones de más de dos personas y solicitó a sus conciudadanos que permanecieran en sus casas, excepto para ir a la farmacia o a comprar alimentos.

El traslado de Johnson a cuidados intensivos provocó la solidaridad de dirigentes políticos de la oposición, entre ellos, el nuevo líder de la oposición laborista, Keir Starmer; su antecesor Jeremy Corbyn, y el alcalde de Londres, Sadiq Khanarse, que se manifestaron cercanos a Johnson y su familia. Lo mismo hizo la primera ministra independentista escocesa, Nicola Sturgeon. En el Partido Conservador estrecharon filas en torno al premier el exprimer ministro David Cameron y Iain Duncan Smith, compañero de batalla pro-Brexit de Johnson, que dijo encontrarse en estado de shock e invitó a rezar por su "amigo" y su familia.