Coronavirus en Mendoza: comercios “no esenciales” se rebelan y abren pese a las restricciones del DNU

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Enrique, un mendocino que padece ceguera, ofrece productos de higiene y de librería a cambio de una colaboración en pleno microcentro. "Necesito salir a trabajar para comer; no hago fiestas clandestinas. Me cuido todo el tiempo", expresó a LA NACION.
MARCELO AGUI

MENDOZA.- Las restricciones en medio del confinamiento por 9 días en todo el país empiezan a perder fuerza en la tierra cuyana. Así, luego de los feriados, los mendocinos decidieron volver a las calles, lo que evidenció no solo una alta circulación y caos en el tránsito, sino una mayor apertura y movimiento de comercios y trabajadores “no esenciales”.

“Trabajo al día, no puedo estar sin comer. Hay que salir a la calle lo mismo; hay que cuidarse. No estoy haciendo fiestas clandestinas, estoy trabajando. Tomo todos los recaudos. Hay mucho movimiento y cada vez más comercios abiertos; la gente necesita salir a trabajar”, contó a LA NACION Enrique, un mendocino con ceguera, quien no tuvo otra alternativa que apostarse en pleno microcentro provincial a ofrecer productos de higiene y librería a cambio de una colaboración.

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“Nosotros tuvimos el OK del dueño del local para abrir y decidimos venir en colectivo. Afortunadamente, nadie nos controló y por ahora estamos trabajando sin problemas”, expresó Mariana, empleada de un local de ropa del microcentro local.

Comercios de diversos rubros considerados "no esenciales" decidieron abrir sus puertas. Algunos apelan a la metodología "take away" para evitar la sanción oficial. Sin embargo, los controles policiales están contenidos.
Comercios de diversos rubros considerados "no esenciales" decidieron abrir sus puertas. Algunos apelan a la metodología "take away" para evitar la sanción oficial. Sin embargo, los controles policiales están contenidos.


Comercios de diversos rubros considerados "no esenciales" decidieron abrir sus puertas. Algunos apelan a la metodología "take away" para evitar la sanción oficial. Sin embargo, los controles policiales están contenidos.

De esta manera, a pesar de que el Decreto de Necesidad de Urgencia (DNU) de la Casa Rosada limita las actividades y detalla quiénes están exceptuadas en las localidades más afectadas por la pandemia, como Mendoza, en la provincia del oeste argentino existe un “gris” legal. Dado que desde el Ejecutivo local informaron días atrás que están permitidos los comercios de cercanía no esenciales, por lo que locales de indumentaria, librerías, jugueterías, por ejemplo, decidieron abrir sus puertas, algunos bajo la “pantalla” del take away, en caso de que se activen las fuerzas de seguridad. Pero esto, prácticamente no ocurre. De hecho, policías consultados por LA NACION se mostraron de acuerdo con la decisión de los ciudadanos de salir a “buscar el pan”.

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“Es increíble que la clase dirigente nacional no entienda lo que pasa en la sociedad: la plata no alcanza y todo está más caro. Tengo un hijo y un empleo público, y puedo darle de comer, pero muchas familias la están pasando mal. No me da la cara para detener o demorar a nadie que quiera trabajar y ganarse el mango”, expresó un efectivo que comandaba un retén en la capital provincial. Las voces de los agentes del orden eran coincidentes con esta postura, dejando en claro que la mayor vigilancia y exigencia las aplican pasadas las 18, hasta las 6, cuando está prohibido circular. “Si las comunas no elaboran actas a los comercios que están abriendo, menos nosotros vamos a estar deteniendo a una persona que necesita el empleo para subsistir”, indicó otro policía.

Más allá del alcance del DNU, las autoridades locales dejaron en evidencia, en un comunicado del viernes 21 de mayo, sin emitir una nueva herramienta legal provincial, que se abría el juego a los demás comercios y rubros, por lo que los mendocinos se “agarraron” de esa información para decidir volver a las calles. “Los servicios de envío a domicilio de comidas (delivery) podrán funcionar hasta las 23 y, por lo tanto, los comercios relacionados. En tanto que el servicio de pase y lleve (take away) en los restaurantes podrán funcionar hasta las 18. También, en ese horario y con esa modalidad, podrán funcionar los comercios de cercanía no esenciales”, indica el documento, el cual se contrapone con lo dispuesto en el orden nacional.

“En mi caso, como escribana, no quedó en claro la restricción. Pero, como no se especificó en un decreto en Mendoza, decidí ir a la oficina y realizar algunos trámites. Hay necesidad de trabajo; y es muy difícil seguir en el encierro. Entre todos, podemos cuidarnos, respetando las medidas de higiene”, expresó a este diario una profesional que optó por mantener en reserva su nombre.

Una importante cantidad de locales de indumentaria decidieron abrir sus puertas, en general bajo el modo "take away", más allá de que el DNU presidencial lo impide.
marcelo aguila


Una importante cantidad de locales de indumentaria decidieron abrir sus puertas, en general bajo el modo "take away", más allá de que el DNU presidencial lo impide. (marcelo aguila/)

En Mendoza reina el concepto que “se debe aprender a convivir con el virus”, como indica una de las banderas del gobernador Rodolfo Suarez, quien apostó al equilibrio entre “salud y economía”, con un esquema “on-off”.

“Esperemos que el off quede desactivado rápidamente y podamos volver a esa normalidad anterior, lo antes posible. La gente ya no soporta un nuevo encierro, principalmente porque necesita el trabajo para vivir. Será muy difícil de hacer cumplir otro confinamiento, y más en Mendoza, donde ya el propio Gobierno dejó en claro cuáles eran las prioridades”, indicó Carlos, dueño de un local de indumentaria de la comuna de Guaymallén, donde una importante de negocios “no esenciales” decidieron subir las persianas. La misma imagen se repetía, por caso, en San Martín, una comuna alejada de la capital provincial. “La mayoría de los comercios están abiertos, no hay forma de cerrar; todos necesitan trabajar para comer. Lo que hace falta es cumplir con las promesas: las vacunas”, señaló un comerciante de la zona, con rostro de resignación.

En Mendoza hay una “alta meseta” de contagios de Covid-19, con una tasa de positividad que llega al 35%. En tanto, la ocupación de camas de terapia intensiva se encuentra por encima del 94%.

Desde que la enfermedad llegó a suelo mendocino, a mediados de marzo del 2020, se produjeron 112.846 transmisiones de Covid-19. En tanto, ya se registraron 2.434 fallecimientos.

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