Coronavirus: Italia vuelve al confinamiento total para Navidad, con excepciones

Elisabetta Piqué
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ROMA.- Que sí, que no, que con dos comensales, que con seis, que nada de traslados, que con parientes convivientes sí, que no, que todo cerrado, que zona roja, naranja, que sí se puede, que no se puede... Los italianos sabían que iba a ser una Navidad distinta, marcada a fuego por la pandemia, el distanciamiento, las reglas, el confinamiento y una sangría de muertos que no cede. En las últimas 24 horas se sumaron otras 674 muertos -para un total de 67.894 decesos totales-, un balance trágico y 17.992 nuevos casos, demasiados para que haya un relajamiento.

Pero no esperaban tantas idas y venidas, marchas y contramarchas e indefiniciones hasta último momento del gobierno de Giuseppe Conte, que creó no solo confusión total, sino también un clima de rabia, enojo e indignación en el país. Finalmente, según se confirmó hoy, los italianos pasarán estas Fiestas, tanto Navidad como Año Nuevo, encerrados en sus casas.

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Después de una pulseada que laceró como nunca la frágil coalición de gobierno, dividida entre rigoristas y aperturistas, Conte, apremiado por una situación epidemiológica complicada y para prevenir una tercera ola, optó por la línea dura. Italia pasará a ser una "zona roja" nacional desde el 24 de diciembre hasta el 6 de enero en los días festivos y prefestivos (24,25,26,27 y 31 de diciembre, 1,2 y 3 de enero); mientras que los demás días el país pasará a ser "naranja". Es decir, habrá un total de 10 días de confinamiento total -con todo cerrado, salvo tiendas esenciales- y cuatro con cierres parciales.

Después de un enfrentamiento total Conte, que es consciente de que esta nueva vuelta de tuerca, que significó una marcha atrás con respecto a lo que había establecido el 3 de diciembre pasado, le costará caro en término de popularidad, logró, al menos, algunas "excepciones" clave.

En los días de confinamiento total podrán invitarse dos personas no convivientes, sin contar a menores de 14 años, algo que algunos interpretaron como que podrá realizarse, por supuesto a puertas cerradas el tan trillado "cenone" navideño o de fin de año...

Trascendió que en la reunión de ministros en la que finalmente se decidió lo anterior, la batalla más dura tuvo que ver con este último tema. Conte hubiera querido que tampoco se contaran los menores de 18 años y que la zona roja durara hasta el 3 de enero, no hasta el 6. Pero la línea dura de los ministros de Salud, Roberto Speranza y de Cultura, Dario Franceschini, prevaleció.

Así, durante los días de confinamiento total estará prohibido circular por motivos no esenciales -solo por temas de salud o trabajo, o por las excepciones antes mencionadas- y harán falta certificados, como en el primer confinamiento que tuvieron los italianos durante la primera ola, entre marzo y mayo pasado.

Además, restaurantes, bares, heladerías y confiterías deberán cerrar sus persianas y solo podrán trabajar para delivery. Esto también ocurrirá esos cuatro días en los que Italia volverá a ser color naranja, cuando, en cambio, sí podrán abrir los demás negocios.

Más allá de que el gobierno anunció indemnizaciones, esta marcha y contramarcha, la indefinición hasta el final y el rompecabezas de reglas y prohibiciones creó enorme enojo e indignación entre los italianos, que a pocos días de las Fiestas seguían mareados y alterados por la incertidumbre total que hubo hasta último momento. Sobre todo estaban enfurecidos los dueños de restaurantes. "Primero nos dijeron que podíamos abrir para el almuerzo durante el período navideño, tanto es así que yo me preparé, compré la mercadería, invertí en hacer publicidad y promoción y ahora, nos dicen que tenemos que cerrar? Esto es la incompetencia total, no es serio", se quejó Maurizio Raboni, dueño de un restaurante de Roma.

"Están totalmente locos, no entienden que la gente así no puede sobrevivir, están alimentando una rebelión social, quieren que todos estemos encerrados como en un dictadura", clamó Raffaella, dueña de una tienda de ropa, indignada y preocupada, además, por la caída de las ventas, debido a un clima de terror que hace que la gente prefiera no salir de su casa. "Merkel decretó un confinamiento hace una semana: ¿por qué acá en Italia, que tenemos tres veces más muertos, a pocos días de la Navidad, no sabemos nada?", se preguntaba Giovanni, furioso con un gobierno indeciso.

La nueva disposición, que se esperaba que Conte anunciara esta noche en una conferencia de prensa, se dio, además, en vísperas de un fin de semana "aterrador", según definió La Repubblica, en el que se espera que 1 millón de personas se mueva para trasladarse a otras localidades para reunirse con familiares o encerrarse en sus segundas casas en la montaña --donde de todos modos los centros de esquí permanecerán cerrados hasta el 7 de enero- o en la playa, antes del próximo lunes 21.

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Ese día y hasta el 6 de enero, quedará totalmente prohibido moverse de una región a otra, disposición anunciada el 3 de diciembre, que sigue firme. Aunque quedarán exceptuados quienes viven en pueblos de menos de 5000 habitantes, que sí podrán desplazarse, pero dentro de un radio de 30 kilómetros: otra novedad del laberinto de reglas que puso al borde una crisis de nervios a los italianos.