Coronavirus: Italia superó los 50.000 muertos y analiza cerrar centros de esquí

Elisabetta Piqué
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ROMA.- En semi-cuarentena por una segunda ola de coronavirus que afecta a toda Europa, Italia superó hoy los 50.000 muertos por Covid-19. El último boletín del Ministerio de Salud reportó que en las últimas 24 horas fallecieron 630 personas, llevando el total de decesos desde el inicio de la epidemia, a mediados de febrero pasado, a 50.453, una cifra dramática, sobre todo calculando que al menos 15.000 de estas muertes ocurrieron en el último mes y medio. Es decir, en una segunda oleada que tomó totalmente desprevenido al país, que fue el primero de Occidente en ser golpeado por el virus.

El Ministerio de Salud consignó, por otra parte, otros 22.930 nuevos contagios en 24 horas, algo que hizo trepar el total de casos a 1.431.795 y llevó a Italia de la novena a la octava posición en el ránking de casos totales a nivel global, detrás del Reino Unido y superando a la Argentina, según los datos de la Johns Hopkins University.

Una pista de esquí de Val Di Fassa, Italia.
Fuente: Archivo - Crédito: Dmitry Naumov / Shutterstock

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Un dato alentador fue que por primera vez en lo que va de la segunda ola bajó el número de personas actualmente positivas (796.849) con respecto a la víspera, también gracias a un elevadísimo núermo de personas dadas de alta (31.395). Además, se ralentizó en todo el país el crecimiento de personas internadas con síntomas (actualmente 34.697) y en terapia intensiva (3810), otro dato positivo en momentos en que el sistema sanitario se encuentra por segunda vez al borde del colapso.

Italia superó el umbral psicológico de los 50.000 muertos, una tragedia colectiva, en momentos en que el gobierno de Giuseppe Conte, que el 3 de noviembre pasado dividió al país en tres zonas (rojas, naranjas y amarillas) para intentar frenar la curva de contagio, debate cómo seguir.

Las cifras indican que los confinamientos puestos en marcha en las diversas zonas -más estrictos en las rojas y naranja- han dado sus frutos: más allá del trágico repunte de muertos -consecuencia de contagios ocurridos hace dos o tres semanas, el RT, el índice de contagio, logró descender significativamente.

Pero si bien Conte esperaba poder suavizar las restricciones y confinamientos en vista de las fiestas navideñas y en medio de una lucha entre un sector más rigorista y otro más abierto de su gabinete, todo indica que el próximo decreto, que se espera para el 4 de diciembre, seguirá siendo duro.

Según se adelantó, Conte hasta analiza el cierre de los centros de esquí durante las vacaciones de invierno, algo que provocó la ira de quienes trabajan en este sector, junto al hotelero de montaña, que ya se había visto afectado al final de la temporada anterior.

El gobierno de Conte hizo saber que está trabajando "en una iniciativa europea para prevenir las tradicionales vacaciones en la nieve, que atrayendo a los apasionados del esquí y de la montaña", podrían asemejarse a las "vacaciones despreocupadas, con noches en discoteca, del verano pasado". Todo el mundo culpa, en efecto, el relajamiento y el descontrol que hubo en el verano por esta segunda ola, que muchos expertos habían previsto.

El gobierno de Conte considera de que no hay que bajar la guardia y ni siquiera en zonas amarillas, de riesgo moderado, se abrirían las pistas de esquí, pese a que los gobernadores de las regiones involucradas habían reclamado una reapertura de los centros con una capacidad limitada al 50%, el uso del barbijo obligatorio e ingresos escalonados.

La idea del gobierno, en todo caso, es reabrir los centros de esquí a fines de enero, siempre que haya una situación epidemiológica bajo control y haya llegado una vacuna, algo sobre lo cual por supuesto hay enormes expectativas, pero ninguna certidumbre.

En todo caso, el gobierno también hizo saber que para Navidad y Año Nuevo nadie podrá hacer grandes fiestas, sino que deberá reinar las sobriedad. Y el tradicional "cenone" -la cena de Nochebuena-, deberá limitarse a los parientes de primer grado y reducirse al mínimo. "Pienso que discutir de ´'cenoni' y fiestas con 600-700 muertos por día es algo totalmente fuera de lugar", comentó el ministro de Asuntos Regionales, Francesco Boccia. "No debemos perder el sentido de comunidad", agregó.

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La única concesión será que el toque de queda, actualmente en vigor en todo el país de 22 a 5 de la mañana, se prolongará hasta después de la medianoche para quienes quieran participar de la Misa de Gallo.