Debido al coronavirus, la industria de las bolsas de plástico ve una oportunidad para revertir su prohibición

Hiroko Tabuchi
Un cliente sale con sus compras en bolsas de plástico de un supermercado Morton Williams en Manhattan, el 18 de marzo de 2020. (John Taggart/The New York Times)

Son “placas de Petri para bacterias y portadoras de patógenos nocivos”, decía una advertencia de un grupo de la industria del plástico. Están “atestadas de virus”.

¿Qué tenía el grupo en la mirilla? Las bolsas reusables que innumerables estadounidenses usan cada vez más para hacer las compras en lugar de bolsas de plástico desechables.

La industria de las bolsas de plástico, asediada por una avalancha de prohibiciones en todo Estados Unidos, se está aprovechando de la crisis del coronavirus para intentar bloquear las leyes que prohíben los plásticos de un solo uso. “Simplemente no queremos que millones de estadounidenses lleven sus bolsas reusables llenas de gérmenes a los establecimientos comerciales y pongan en riesgo al público y a los trabajadores”, advirtió el martes una campaña de la industria que se llama Bag the Ban (Desecha la prohibición), citando una columna del periódico Boston Herald que explica algunos de los argumentos del grupo.

La Asociación de la Industria del Plástico también cabildea para acabar con la prohibición a las bolsas de plástico. La semana pasada, le envió una carta al Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos pidiéndole que declarara públicamente que prohibir los plásticos de un solo uso durante una pandemia es un riesgo para la salud.

“Pedimos que el departamento se pronuncie en contra de la prohibición de estos productos porque es un riesgo para la seguridad pública”, escribió el grupo industrial. Declaró que la agencia debería “ayudar a detener la prisa por prohibir estos productos de los ambientalistas y funcionarios electos, pues pone a los consumidores y a los trabajadores en riesgo”.

La ciencia en torno a las bolsas reutilizables y su potencial para propagar enfermedades es polémica. Un estudio que se cita con frecuencia, realizado por investigadores de la Universidad de Arizona y la Universidad de Loma Linda, descubrió que las bolsas de plástico reutilizables pueden contener bacterias, además de que los usuarios no lavan las bolsas reutilizables muy a menudo. Sin embargo, el estudio fue financiado por el Consejo Americano de Química, que representa a los principales fabricantes de plásticos y productos químicos. El estudio recomienda que los compradores simplemente laven sus bolsas reutilizables, no que las remplacen.

Otro episodio citado por los grupos a favor de los plásticos se narra en un artículo noticioso sobre un equipo de fútbol femenino itinerante que contrajo el norovirus porque una de las jugadoras contagió a sus compañeras de equipo. La superficie de una bolsa de supermercado reutilizable que estaba en su habitación de hotel dio positivo al virus.

Los expertos en medioambiente subrayan que los plásticos de un solo uso también pueden contaminarse con virus y bacterias durante su fabricación, transporte, almacenamiento o uso. Un estudio de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos reveló que el nuevo coronavirus puede permanecer en los plásticos y en las superficies de acero inoxidable hasta tres días y en el cartón hasta un día. Aun así, el simple hecho de deshacerse de la bolsa sería más seguro en ese caso, según los defensores del plástico de un solo uso.

Sin embargo, lo que está claro es que la prohibición de los plásticos de un solo uso se ha convertido en una amenaza creciente para la industria de dicho material. Los envases, incluyendo los de un solo uso, constituyen alrededor de un tercio de toda la demanda de las resinas plásticas para productos de consumo final, según el Consejo Americano de Química. Antes del brote de coronavirus, la medida nacional para prohibir las bolsas de plástico había llegado a California, Hawái y Nueva York, y a ciudades como Boston; Boulder, Colorado; Chicago; Los Ángeles; San Francisco, y Seattle.

Incluso antes del brote del virus, un grupo financiado por la industria había trabajado con legisladores locales para bloquear las medidas locales de reducción de plásticos, proponiendo un modelo de legislación destinado a adelantarse a las prohibiciones de bolsas, cajas, vasos y botellas desechables en aras de proteger a las empresas y las opciones de los consumidores.

Pero ahora el término “desechable”, que antes era una palabra sucia, se ha convertido en un argumento de venta, ya que actualmente la higiene tiene prioridad sobre la sustentabilidad. Starbucks y Dunkin han suspendido la aceptación de tazas rellenables debido a la preocupación por la transmisión. Y el agua embotellada, los guantes de plástico desechables, los cubrebocas y otros productos de plástico se están vendiendo como pan caliente.

Los retrasos en la prohibición de las bolsas de plástico ya están en marcha. La semana pasada, los legisladores de Maine votaron para retrasar la prohibición de las bolsas de plástico hasta el año que viene como parte de un paquete de medidas de emergencia contra el coronavirus. El gobernador de Nuevo Hampshire, Chris Sununu, emitió una orden de emergencia sanitaria que exige que las tiendas usen bolsas de papel o de plástico de un solo uso para prevenir nuevas infecciones. El miércoles, el gobernador Charlie Baker de Massachusetts prohibió temporalmente el uso de bolsas de compras reutilizables y ordenó que las tiendas no cobraran por las bolsas de plástico o papel.

En Nueva York, John Flanagan, el principal republicano del Senado estatal, pidió este mes que el estado suspendiera la prohibición de las bolsas de plástico que entró en vigor el 1.° de marzo, a pesar de que ya se había retrasado debido a una impugnación legal no relacionada con el virus.

Algunos supermercados han prohibido las bolsas reutilizables por su cuenta. La cadena de supermercados del Medio Oeste Hy-Vee declaró que ya no acepta bolsas reutilizables en sus tiendas. Price Chopper dijo en Twitter que volvería a usar las bolsas de plástico en sus tiendas en Nueva York.

Los hallazgos publicados este mes por la empresa de investigación BloombergNEF predicen que la preocupación por la higiene de los alimentos podría aumentar el uso de los envases de plástico en general, “revirtiendo algunos de los primeros avances que habían logrado las empresas” en la reducción de los residuos de plástico.

Pero los efectos a largo plazo en la industria dependen de si las medidas para retrasar la prohibición de las bolsas de plástico se vuelven más permanentes, dijo Julia Attwood, jefa de materiales avanzados de BloombergNEF. “Creo que, si esto se ve como una medida de emergencia limitada, entonces no habrá mucho efecto en la demanda de plástico a largo plazo”, comentó.

Pero hay otros factores del mercado en juego, dijo. Debido a que el plástico está hecho de combustibles fósiles, los precios del plástico siguen la trayectoria de los precios del petróleo, que han caído. Eso ha hecho que el reciclaje del plástico sea menos económico.

Mientras tanto, “las alternativas no están listas y la gente de pronto está mucho más preocupada por la higiene que por el impacto potencial de los plásticos en el medioambiente”, señaló. “Estamos en una tormenta perfecta”.

This article originally appeared in The New York Times.


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