Coronavirus: Francia lucha contra la psicosis que ya afecta el abastecimiento

Luisa Corradini

PARIS - "Inútil comprar 60 rollos de papel higiénico: el coronavirus no provoca diarrea. Inútil comprar 46 paquetes de fideos, salvo si piensa hacer collares con sus hijos que no irán a la escuela en los próximos 14 días. Inútil comprar 50 paquetes de arroz: es contradictorio con la cantidad de papel higiénico que acaba de llevar. Inútil comprar 600 botellas de agua mineral, nadie le cortará los víveres. Gracias por pensar en aquellos que viven lejos del miedo y de la inquietud, y que continúan consumiendo como siempre". En su cuenta Facebook, los supermercados franceses Intermarché decidieron reírse del comportamiento de muchos de sus clientes para informarles, el 14 de marzo, que no habría desabastecimiento en Francia por culpa del confinamiento.

Pero ni el buen humor de algunos ni la seriedad del gobierno y los responsables de la gran distribución en Francia consiguieron calmar la angustia de la gente.

"Ni arroz, ni lentejas, ni conservas de legumbres, ni chocolate y desde luego tampoco papel higiénico", se lamenta Caroline por teléfono, de regreso de su salida diaria autorizada en Francia para comprar "artículos de primera necesidad". Nueve días después que el confinamiento entró en vigor, como ella, miles de parisinos siguen volviendo con las manos vacías de supermercados con góndolas desesperadamente desiertas.

"El país no padece penuria. Está en estado de psicosis", explica la psicóloga social Marie Jacqueline Perrault sobre las reacciones por la pandemia de coronavirus. "Una psicosis que comenzó la víspera del anuncio oficial del confinamiento de la población y que probablemente no cese hasta que esto se termine", agrega.

Para Perrault, la misma reacción se produce en toda situación de crisis social grave. "Mucha gente no tiene ninguna necesidad de hacer acopio de alimentos. Pero el hecho de ver a otros comprando diez cajas de fideos, los lleva a pensar que 'por algo será'. Entonces, mejor prevenir. Ese comportamiento calma la angustia de lo desconocido", dice.

Los líderes de los supermercados más importantes del país persisten en que no hay motivos para temer.

"No habrá penuria brutal en los negocios de la gran distribución alimentaria. Hay, en efecto, algunas rupturas en la cadena de aprovisionamiento: huevos, pastas y papel higiénico. Porque la gente compró en cantidades inhabituales en los primeros días y lo sigue haciendo. Los negocios no tienen tiempo suficiente para reponer", explica Dominique Schelcher, director general de Système U, grupo de distribución que cuenta con unos 1600 puntos de venta en Francia.

"De todos modos -agrega- todas las fábricas del país han aumentado la cadencia para satisfacer la demanda de esos productos faltantes".

Schelcher también tiene otra explicación. De un día para otro, a causa del confinamiento, los franceses, grades y chicos, dejaron de comer afuera y recurren a los supermercados para alimentarse, poniendo la cadena de aprovisionamiento bajo tensión.

Otro de los problemas, según Schelcher, es la dificultad que encuentran algunos industriales para hacer llegar sus productos a las plataformas de distribución, debido a la ausencia de mano de obra.

"Con el confinamiento por el coronavirus, muchos empleados con hijos tuvieron que quedarse en casa, ralentizando toda el proceso de fabricación. Pero las cosas se están estabilizando. Probablemente el consumidor no encontrará en las góndolas gamas enteras de productos. Pero habrá lo esencial", estima el hombre que dirige la firma que representa 11% del sector en Francia.

Los sistemas de reposición, afectados

La situación no es vista con la misma serenidad por los responsables de comercios locales, que ven sus sistemas de reposición completamente perturbados por esas compras compulsivas "de precaución".

"Como nunca antes, estos días hago envíos domiciliarios de hasta 200 botellas de agua mineral. O de varias decenas de paquetes de papel higiénico. La gente tendría que calmarse un poco, porque todos los días recibimos reposición de esos artículos: pastas, arroz, agua mineral, papel higiénico.", dice Guillaume, gerente de un almacén de la cadena G-20.

El fenómeno parece reactivarse cada vez que el gobierno anuncia un endurecimiento de las condiciones de confinamiento, aumentando en la gente la sensación de gravedad de la situación.

"No habrá penuria alimentaria condición de que la gente siga haciendo sus compras como antes", advirtió el ministro de Economía, Bruno Le Maire, la semana pasada. "No habrá limitación en el número de productos, ni motivos para racionar", insistió.

Pero la psicosis es tan grande, que algunos comercios decidieron poner límite a la cantidad de unidades disponible para cada cliente. Y como los comportamientos son a veces tan incivilizados, algunas firmas decidieron, por ejemplo, abrir horarios especiales para la gente más frágil, como la gente mayor de 70 años.

"Es imposible que los seniors tengan que hacer frente a jóvenes capaces de arrancarles un paquete de papel higiénico de las manos, cuando ya tienen el carrito lleno", dice indignado Bertrand Nielsen, gerente de un supermercado Carrefour.

Pero Francia no es el único país víctima de ese frenesí. El 17 de febrero, la policía de Hong Kong arrestó a dos hombres que asaltaron un camión de distribución para robarle decenas de rollos de papel higiénico.

"¿Cuánto papel higiénico necesita usted para sobrevivir a la cuarentena?", interrogó el sitio alemán Blitzrechner, que propuso a sus internautas cuantificarlos, esperando devolverlos a la razón.

La iniciativa fue copiada en Estados Unidos por el sitio Howmuchpapertoilet.com, que calcula el tiempo que se puede sobrevivir con la cantidad de papel higiénico del que se dispone. Según sus responsables, con diez rollos, a razón de tres utilizaciones cotidianas, se puede obtener una autonomía de 53 días.