Coronavirus: "Creo que hemos fracasado", dijo el rey de Suecia sobre la estrategia contra el Covid

LA NACION
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Carlos Gustavo, que no suele hablar sobre la actualidad de Suecia, opinó sobre la estrategia contra el coronavirus
Fuente: Archivo

ESTOCOLMO (AFP).- En un papel alejado de lo que suele ser el comportamiento de un monarca, el rey de Suecia, Carlos Gustavo, dio su mirada sobre la situación sanitaria en su país y fue muy duro sobre la estrategia que en un primer momento se consideró un modelo global.

"Creo que hemos fracasado", afirmó el rey de Suecia, que raramente interviene en asuntos de actualidad. En una entrevista en la televisión pública, el rey se mostró preocupado por una posible segunda ola de contagios de coronavirus y admitió que no dio frutos el intento de controlar la pandemia con medidas de cumplimiento voluntario.

"Mucha gente muere, es terrible. Esto es algo que nos hace sufrir a todos", dijo, en la televisión SVT, durante una entrevista con motivo del final de año. A pesar de las críticas y de los aumentos de casos, el primer ministro Stefan Laven se ha negado hasta ahora a calificar la estrategia de fracaso.

A principios de semana, las hospitalizaciones por Covid-19 en Suecia igualaron el pico del 20 de abril, con cerca de 2400 pacientes tratados -aunque la proporción en cuidados intensivos es dos veces menor que en primavera, alrededor del 10%-. El número de muertos llegó a 7802 el miércoles -de los cuales más de 1800 desde principios de noviembre- y el de nuevos casos ronda un nivel récord, más allá de 6000 al día en promedio, según datos oficiales.

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A pesar del endurecimiento de las autoridades en las últimas semanas, Suecia y su atípica estrategia contra el coronavirus están de nuevo en graves dificultades por una temida segunda ola que el país nórdico creyó durante mucho tiempo poder evitar.

"Las autoridades de salud pública habían preparado tres escenarios diferentes en verano. Habíamos tomado como referencia el peor, pero resulta que la realidad es el doble de mala" de lo que se temía, explicó Lars Falk, responsable de cuidados intensivos en el hospital Karolinska de Estocolmo.

Servicios de reanimación bajo presión, demanda de refuerzo de todo el personal sanitario calificado en Estocolmo, mortalidad hasta diez veces superior a la de sus vecinos nórdicos: este otoño, la estrategia sueca, menos estricta frente a la epidemia, repite su muy mediocre balance de primavera.

Ajuste de tuercas tardío

Sin mascarilla ni cierre de bares, restaurantes y tiendas, ni cuarentena obligatoria, Suecia se ha distinguido por una estrategia basada esencialmente en "recomendaciones" y muy pocas medidas coercitivas.

Sin embargo, ante la fuerte subida de los casos, se hicieron recomendaciones muy estrictas -como que solo se frecuente a las personas de su hogar-, aunque todavía su incumplimiento no se sanciona.

Sus autoridades sanitarias consideraron por mucho tiempo que el nivel elevado de contaminación en primavera permitiría sin duda contener más fácilmente un resurgimiento de la epidemia a largo plazo.

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"Creo que tendremos una contaminación relativamente baja este otoño", afirmó en agosto el epidemiólogo jefe, Anders Tegnell.

Los hechos le dieron la razón un tiempo, pero la segunda ola, a la cual Suecia creía poder escapar, se extendió finalmente por el país, aunque un poco más tarde que en otras partes de Europa.

La tasa de sobremortalidad superó el 10% en noviembre, según la Oficina de Estadística, y probablemente empeore.

"La mayoría de los expertos sanitarios no han visto la ola frente a ellos, hablaban de focos localizados", reconoció, el primer ministro, Stefan Laven, en una entrevista en el diario Aftonbladet aunque todavía no calificó como un fracaso la estrategia sanitaria.

En estas semanas, se tomaron algunas medidas, como el cierre algunos centros educativos o la prohibición de las reuniones de más de ocho personas o la venta de alcohol a partir de las 10 de la noche.

El gobierno recuperó un proyecto de ley de emergencia que permitirá cerrar las tiendas y los restaurantes. Sin embargo, la entrada en vigor está prevista para mediados de marzo.

Como el resto de la Unión Europea, Suecia también tiene muchas esperanzas en la vacunación, que espera lanzar a finales de diciembre y proponerla a toda la población hacia mediados de 2021.