Coronavirus. España e Italia piden más ayuda contra "la peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial"

LA NACION

BARCELONA (AP) - Con algo más de 800 muertes diarias, España e Italia reclamaron más ayuda europea en la lucha contra el coronavirus, la peor crisis para la región desde la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, los expertos señalaron que la cifra de fallecidos en todo el mundo estaba muy por debajo de la real debido al número de pruebas realizadas y a decisiones políticas sobre qué muertes se contabilizaban. A diferencia de Estados Unidos, Francia seguía sin incluir las muertes en residencias de ancianos o en viviendas particulares en su conteo de víctimas del virus, a pesar de que se sabe que las residencias son focos de infección en todo el mundo.

"Europa debe demostrar que puede responder a esta llamada histórica", dijo el sábado por la noche el primer ministro de Italia, Giuseppe Conte. La crisis "afecta a todos los sistemas económicos y sociales de los estados miembros", señaló. "Pelearé hasta la última gota de sudor, hasta el último gramo de energía, para conseguir una fuerte, vigorosa y cohesiva respuesta europea".

El gobierno de España anunció que endurecería hoy las medidas de aislamiento al prohibir la actividad económica no esencial, tras alcanzar otro récord de 838 muertos en un día. Casi 6.500 personas han muerto ya en el país, según el conteo oficial.

El responsable de emergencias y alertas sanitarias en España, Fernando Simón, expresó su esperanza de que el brote se estuviera estabilizando y cerca de tocar techo en algunas zonas.

Pero la crisis está golpeando la economía global y poniendo una onerosa carga sobre los sistemas nacionales de salud. El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, pidió una respuesta más enérgica de la Unión Europea.

España, Italia, Francia y otros seis estados miembros de la UE pidieron que el bloque de 27 países comparta la carga de deuda emitiendo lo que los medios han apodado como ``coronabonos'', para ayudar a combatir el virus. Pero la idea ha encontrado resistencias de otros miembros, liderados por Alemania y Holanda.

Además, varios países europeos se resisteron a compartir mascarillas y otro equipo médico con sus vecinos por temor a que pronto los necesiten ellos también en gran cantidad. Muchos países acudieron a China, donde el brote está remitiendo, fletando aviones de mercancías para conseguir mascarillas y otros equipos de protección.

Las infecciones en todo el mundo superaron las 680.000 personas, con más de 31.000 muertes entre los nuevos casos, según un recuento de la Universidad Johns Hopkins.

En todo el mundo, los médicos tomaban duras decisiones sobre qué pacientes salvar con los respiradores limitados de los que disponían. La cifra global de muertos confirmados superó los 31.000 y aparecieron nuevos focos de infección en importantes ciudades de Estados Unidos como Detroit, Nueva Orleans y Chicago. Ni siquiera las zonas rurales se salvaron, con brotes en localidades del centro-norte de Estados Unidos y en estaciones de esquí de las Rocosas.

Los parisinos, en tanto, se arriesgaban a una multa si intentaban abandonar la ciudad, mientras que los sudafricanos no podían siquiera pasear a sus perros ni comprar alcohol. En Italia se acumulaban los ataúdes pese a las tres semanas de estricto confinamiento, y los entierros se celebraban con apenas un familiar.

La pandemia, en cifras

Estados Unidos era el país con más enfermos con 120.000 casos confirmados. Otros cinco países tenían cifras de muertos más altas: Italia, España, China, Irán y Francia. Italia sumaba más de 10.000 muertes, más que ningún otro país.

Egipto cerró sus playas mientras los casos en Oriente Medio superaban los 50.000. Polonia consideraba aplazar sus elecciones presidenciales del 10 de mayo, mientras que el primer ministro de Rusia, Mikhail Mishustin, ordenó el cierre de sus fronteras desde este lunes.

Más de 145.000 personas se han recuperado ya, según la Universidad Johns Hopkins.

Vietnam recortó los vuelos internos y cerró restaurantes y otros negocios durante dos semanas a partir del sábado. Las reuniones de más de 20 personas quedaron prohibidas y el gobierno instó a las empresas a permitir que los empleados trabajaran desde casa si era posible.

En la mayoría de la gente, el nuevo virus causa síntomas o moderados como fiebre y tos que desaparecen en dos o tres semanas. Pero puede matar o causar complicaciones graves como neumonía a algunas personas, especialmente ancianos y pacientes con problemas médicos previos.

El papa Francisco pidió el domingo un cese del fuego en todos los conflictos en todo el mundo "para centrarse juntos en la verdadera lucha de nuestras vidas". También instó a las autoridades a cuidar especialmente a las personas en hogares de ancianos, cuarteles y cárceles.