Coronavirus. Una enfermera en Nueva York denunció mala praxis contra las minorías: "Veo todos los días cómo los están matando"

LA NACION

A raíz de la crisis sanitaria por coronavirus que enfrentan tanto el estado como la ciudad de Nueva York, la enfermera Nicole Sirotek dejó Nevada y se radicó en la Gran Manzana para contribuir con su labor. Pero más allá de su entrega y compromiso, la realidad le mostró costados crueles de la pandemia que hacen aún más grave el cuadro que viven los negros y los hispanos.

"Nadie te escucha, no les importa lo que les sucede a estas personas [pacientes internados por coronavirus]. Vengo todos los días y, literalmente, veo cómo los matan. Quiero decir, no vamos a salvar a todo el mundo, no somos Dios, pero sí sabemos que algunos de los pacientes no van a sobrevivir porque no comenzamos con un servicio de cuidado de pacientes terminales", reflexionó entre lágrimas en un video difundido por YouTube.

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Sirotek, que en el video recalca que no es médica ni se jacta de serlo, enumera cómo distintos profesionales de la salud, tanto colegas enfermeros como médicos de distintas especialidades, no atienden como deberían a los pacientes infectados con el nuevo coronavirus.

Entre los ejemplos que enumera, menciona que un paciente fue anestesiado de manera incorrecta, un error que se confirmó luego de cinco horas a través de un examen de rayos X. Según la propia Sirotek, ese paciente murió. Otro de los casos con los que reflejó su enojo fue el de un paciente que tenía una frecuencia cardíaca de 40 pulsaciones, estaba inestable y, pese a eso, un médico residente comenzó a practicarle compresiones en el pecho en lugar de administrarle atropina u otras drogas que suelen administrarse en esos casos. La denuncia de Sirtotek fue aún más allá: relató cómo un paciente fue mal intubado y que otro recibió una incorrecta dosis de insulina y murió.

Hacia el final del video, la enfermera se lamenta que pese a haberle trasmitido sus quejas a las autoridades del centro de salud, no tuvo respuesta. "Ya no sé qué más hacer. Intenté hablar con los responsables, con los gerentes de este lugar, los jefes de enfermería. Nada, nadie está haciendo nada", concluye mientras se queda mirando el cielorraso, sin consuelo.