Coronavirus. Por qué no disminuyen más los casos en el país

Fabiola Czubaj
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Los expertos consultados por LA NACIÓN consideran que medidas aprendidas, como mantener la distancia social, no se están cumpliendo
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Las cifras oficiales que describen el avance de la pandemia por el virus de Covid-19 están desde hace tres semanas entre los 7000 y 8000 casos por día, valores similares a los de agosto del año pasado y antes de que la curva remontara por encima de los 17.000 positivos diarios con un valor máximo de 18.326 en octubre. Hoy, las autoridades sanitarias informaron 7693 casos. ¿Qué impide atravesar ese piso para que los números desciendan todavía más y no llegar al invierno en situación crítica? ¿Se podría explicar solo porque se relajaron los cuidados?

Ciudad. Comenzó la vacunación de los docentes de escuelas públicas y privadas

“Hay dificultad en la comunicación y en la participación social en esta pandemia”, opina Roberto Chuit, director del Instituto de Investigaciones Epidemiológicas de la Academia Nacional de Medicina. “Prácticamente, gran parte de la sociedad se relajó. En los supermercados ya no se toma la temperatura; en los bares, aun en la calle, las mesas están muy próximas y, en algunos, hacen actividades en espacios relativamente cerrados; hay uso de aire acondicionado –pone solo como algunos ejemplos–. Es como si socialmente no hubiésemos aprendido las medidas que hay que tomar sabiendo lo que ya sabemos de este virus: su transmisión es aérea y se produce más fácilmente en lugares cerrados, sin distanciamiento físico ni el uso de los elementos de protección adecuados.”

Gran parte de esa “rebeldía social”, como lo denomina, lo atribuye a un agotamiento justificado en la población. “No se le explicó de manera adecuada los compromisos que todos tenemos que tomar como sociedad –sostiene, como ya lo venía haciendo desde el año pasado–. Los casos no están disminuyendo y cualquier situación de encierro que pudiera producirse o si bajan más las temperaturas aumenta el riesgo de que los casos vuelvan a aumentar y sin vacunación suficiente de los grupos de riesgo.”

De acuerdo con los registros epidemiológicos nacionales, el primer pico de contagios, en octubre pasado, terminó traduciéndose en el valor máximo notificado de 18.326 positivos el día 21; los otros dos días con mayor número reportado por el Ministerio de Salud de la Nación fue el miércoles 7 de octubre, con 16.447 positivos, y a la semana, el jueves 15, con 17.096, tras el lunes feriado por el Día del Respeto a la Diversidad.

Pasado ese pico, las cifras empiezan a mostrar un descenso de unos 1000 casos por semana hasta dos semanas después del velatorio de Diego Maradona en la Casa Rosada, el 26 de noviembre. Ese día, se informaron 9043 positivos en el país. A la semana, el valor más alto fue de 8037 casos (martes 1° de diciembre), seguido de 7112 una semana después, el viernes 11 de diciembre, para volver a subir por encima de los 8000 el 22 de diciembre. Al día siguiente, ya se reportaron 8589 positivos.

El año cerró con una tendencia en ascenso y acelerada, con las dos primeras semanas de enero por arriba de los 13.000 casos diarios: la cifra oficial más alta fue 13.835 el 13 de enero. A la semana, desde el Ministerio de Salud definieron que la pandemia estaba en “una meseta alta de casos” y que era necesario “bajarla”.

Analía Rearte, directora nacional de Epidemiología y Análisis de la Situación de Salud, se refirió entonces al ascenso en la cantidad de casos a mediados de diciembre. “Este nuevo aumento se destaca en los menores de 60 años. En el grupo de 25 y 30 años, en esta segunda etapa, fue un poquito más importante que en invierno”, dijo la funcionaria.

Tras ese rebrote, y como sucedió después de octubre, la curva trazada con los datos de Nación volvió a empezar a bajar en un promedio de 1000 casos semanales hasta la segunda semana de febrero para ubicarse con cifras máximas de entre 7000 y 8000 positivos diarios. Y, así, continúa hasta ahora, con los números de internación en las unidades de terapia intensiva y las muertes por Covid-19 también estancados.

“Sensación de seguridad”

En su diagnóstico, Chuit destaca la importancia que tiene corregir la comunicación a la población en estos momentos. “Primero, la gente le perdió el miedo a la enfermedad. Con la vacuna, se generó una falsa seguridad, pero aún no hay una cantidad de población suficientemente cubierta con la vacunación para que se dé una disminución de los casos”, enumera.

Un ejemplo cercano de eso es Chile, que a pesar de que es el país con mayor cantidad de inmunizados está registrando una suba de la transmisión del virus de Covid-19. En las últimas semanas, en la región se registró un 7% de aumento de las infecciones detectadas.

La curva de nuevos contagios en la Argentina se mantiene estable con tendencia a subir. En países de la región como Chile, Uruguay, Paraguay o Brasil los nuevos casos diarios confirmados por millón de habitantes están subiendo notoriamente en las últimas dos semanas, salvo en Colombia. Nuestro país se mantiene en niveles cercanos a 150 casos nuevos por millón de habitantes por día, menores a los picos de 2020″, explica Ariel Bardach, director del Centro de Investigaciones en Epidemiología y Salud Pública del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS) e investigador del Conicet.

Los obstáculos que identifica el epidemiólogo para lograr un mayor descenso de las curvas de nuevos casos y muertes tienen que ver con varios factores, según define. “Entre ellos se encuentra la dinámica de circulación en grandes ciudades argentinas y en poblaciones de países vecinos, la falta parcial de adherencia de la población a las medidas preventivas ya conocidas, que todavía vemos todos los días, y los cambios climáticos del otoño entrante -continúa-. Es desconocido el impacto del comienzo de las clases a nivel epidemiológico, pero es trascendente garantizar el derecho a la educación y una presencialidad racional, siempre guiada por la evolución de casos.”

Y agrega a LA NACION que la variante P1 del virus SARS-CoV-2 que causa Covid-19 que se detectó en las grandes capitales de Brasil “es ciertamente una amenaza” en ese sentido.

“Incluye algunos cambios en la estructura genética del virus que parecen conferirle mayor capacidad de transmisión, con una mayor evasión de la respuesta inmune de las personas que se infectan -precisa-. En la Argentina, se detectaron ya infecciones con esa cepa, como pasó hace un año, cuando primero se infectaron personas con antecedente epidemiológico claro, aunque es muy posible que ya esté circulando de modo comunitario. Es desconocido el impacto de esta circulación sobre los niveles actuales de casos, pero quizás en un futuro cercano lamentablemente repercuta de modo tangible.”

El mes pasado se aplicaron algunas restricciones en los vuelos hacia y desde Brasil. “Quizás haga falta profundizarlas”, considera Bardach.

Medidas de cuidado

Carissa Etienne, directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), dijo la semana pasada que “la diversidad de escenarios en América nos recuerda que no ser estrictos puede ser mortal” a propósito de la emergencia en la cuenca del Amazonas y Paraguay por el aumento de los casos de Covid-19 y su riesgo para el resto de la región.

“De no mantenerse las medidas de control efectivas, las tasas de infección y hospitalización podrían aumentar drásticamente en cuestión de un par de semanas. Debemos seguir monitoreando de cerca las tasas de infección y acatar las medidas de salud pública probadas cuando aumenta la presencia del virus”, advirtió Etienne.

Localmente, y en esa línea, Chuit afirma: “Si no trabajamos fuertemente en la comunicación social y un cambio de actitudes, no con el miedo, sino a través de la educación, vamos a estar en una situación crítica en los próximos meses”.

Y finaliza: “Tenemos una muy buena oportunidad para lograrlo que es el regreso de los chicos a las escuelas y llegar también, a través de ellos, a los adultos. Lo vimos con la educación vial, cuando se trabajó en la importancia del uso del cinturón de seguridad. Los chicos son un excelente transformador de los procesos sociales. En este mes o mes y medio, debería hacerse una fuerte intervención en las escuelas. Para adoptar medidas sociales de salud pública, la población tiene que estar dispuesta e informada para acatarlas. Y, hasta ahora, estamos fallando en la comunicación y la educación. Sobre todo, con los jóvenes”.