Coronavirus no detiene a la Far Alonso Ballet Company

CIUDAD DE MÉXICO, mayo 9 (EL UNIVERSAL).- La Far Alonso Ballet Company, ubicada en la Ciudad de México, es una compañía joven e independiente dedicada a la danza clásica; sin embargo, se ha visto afectada la pandemia de Covid-19.

En entrevista con EL UNIVERSAL, el director, coreógrafo y bailarín de la compañía, Far Alonso, compartió que la presencia del virus ha afectado bastante el cuerpo de ballet, luego de que se interrumpiera la temporada de "La Bella Durmiente" y se cancelaran las funciones programadas para el resto del año.

"Se cancelaron las funciones, entonces no tenemos ingresos. Somos bailarines freelancers, principalmente nos afectó, tanto al teatro con el que trabajamos como a la compañía", comentó.

Para el 16 de marzo, el director, tomó la decisión de cancelar las clases y enviar a al cuerpo de ballet a entrenamiento en casa. Días después, el gobierno de México declaró emergencia sanitaria.

Pese a esto, los bailarines de la Far Alonso Ballet Company no han desaprovechado el confinamiento, pues han encontrado en esto la oportunidad de adaptarse al entrenamiento en casa y tomar clases de diferentes partes del mundo que son transmitidas vía redes sociales.

"Para nosotros fue fuerte, porque teníamos toda la programación del año hecha. Representaba trabajo seguro todo el año, entonces nos afectó a todos como compañía", dijo Cecilia Sánchez, bailarina de Far Alonso Ballet Company.

Los bailarines deben entrenar diariamente para mantener el acondicionamiento físico que la disciplina demanda; sin embargo, existen obstáculos que impiden un adecuado entrenamiento, como no tener barras de ballet ni un piso adecuado en casa.

Sin embargo, la bailarina ha aprovechado el confinamiento para tomar clases de otras partes del mundo, ya que la pandemia por coronavirus ha abierto la posibilidad de que grandes compañías como la escuela Real de Ballet de Londres o el Ballet de la Ópera de París den clases online de manera gratuita.

Sergio Nájera, integrante del cuerpo de ballet de la compañía, comenta que entre las primeras cosas que pensó al ser enviado a casa, fue la preocupación del cómo se iba a entrenar, porque en casa no se tiene el espacio adecuado para realizar una clase completa. Pese a esto, el bailarín no encontró excusas para continuar con su entrenamiento.

"Afortunadamente somos muy creativos y siempre nos las ingeniamos para acoplar espacios y hacer lo que realmente nos gusta y necesitamos, en este caso, mantenernos entrenados", afirmó.

El director de la compañía, Far Alonso, manda videos de clases a sus bailarines para que puedan entrenar desde casa, sin dejar de lado la voluntad de buscar clases por otros medios.

"Una de las ventajas, es que hay buenos maestros internacionales dando clases. Yo les mando algunas, pero me mantengo informado con ellos para pedirles que hagan yoga, pilates e intenten mantenerse entrenados dentro de lo posible, que tomen otras clases para seguir enriqueciéndose como ejecutantes".

Para Gerardo Norberto Trujillo, otro miembro de Far Alonso Ballet Company, la decisión de entrenarse en casa fue difícil, sin embargo, toma en cuenta que la compañía asumió su responsabilidad y tomó medidas preventivas ante la emergencia sanitaria.

"De inmediato se tomó acción sobre las medidas que emitieron las autoridades sanitarias en conjunto con la Secretaría de Salud. Al principio fue difícil de asimilar por la cantidad de funciones agendadas, pero fue necesario para evitar la propagación del virus", señaló Trujillo.

Al igual que los demás bailarines, para Gerardo no fue fácil entrenar en casa, puesto que los primeros días, usaba sillas o barrotes de ventana para simular una barra de ballet, lo que posteriormente lo llevó a remodelaciones y adaptaciones para tener un lugar óptimo de entrenamiento.

Con más de un mes de confinamiento, Far Alonso agradece a su cuerpo de ballet por su paciencia, dedicación, creatividad y ganas de volver para dar todo su talento a las clases presenciales.