Coronavirus: Daniel Arroyo respaldó el pedido de 70.000 vacunas para referentes sociales y Patricia Bullrich lo cuestionó

·4  min de lectura
Patricia Bullrich y Daniel Arroyo
Patricia Bullrich y Daniel Arroyo

El ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, confirmó que respalda el pedido de vacunación de 70.000 referentes sociales que trabajan en comedores y merenderos de todo el país, pero advirtió que la estrategia está en manos de la cartera de Salud.

“Lo que planteamos es que son trabajadores esenciales y tienen que tener prioridad para vacunarse. Es un planteo, lo define el área de Salud, el Consejo Federal de Salud (Cofesa). Las maneras y las formas de hacerlo es una decisión de Salud”, remarcó hoy Arroyo, en diálogo con radio La Red.

Restricciones por el coronavirus: la Ciudad y la provincia de Buenos Aires debaten las nuevas medidas antes de la reunión con la Nación

El reclamo de los movimientos sociales, que respalda el ministro, se suma a una demanda general de casi dos millones de dosis para distribuir entre personal esencial de distintas áreas, entre las que figuran la junta electoral, el transporte aéreo y terrestre, la recolección de basura, los supermercados, las farmacias y las ferreterías.

Comedores ollas populares en San Martin y Loma Hermosa.
Ignacio Sanchez


Los dirigentes de los movimientos sociales recibieron el visto bueno del Presidente para que sean vacunados quienes trabajan en comedores comunitarios (Ignacio Sanchez/)

Todos estos sectores presionan al Gobierno para inocular a sus trabajadores, pero fueron los líderes de las organizaciones sociales oficialistas, nucleados en la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (Utep) los que dieron el primer paso y ya cuentan con el visto bueno del presidente Alberto Fernández. Por este motivo, la presidenta de Pro, Patricia Bullrich, cuestionó el acuerdo y sostuvo que la negociación de los dirigentes por las vacunas descansa en su “amistad con el Presidente”.

“Son esenciales los mozos que atienden comedores de fábricas y también los de los bares. Son esenciales los panaderos y quienes hacen pizzas en un barrio. ¿Por qué no reciben vacunas? Una sociedad con ética se construye en base a criterios y no desde la amistad con el presidente”, tuiteó Bullrich, referente del ala dura de Juntos por el Cambio.

La orden de Fernández

Gildo Onorato, del Movimiento Evita; Daniel Menéndez, de Somos Barrios de Pie, y Juan Carlos Alderete, de la Corriente Clasista y Combativa, se juntaron con el primer mandatario en Semana Santa, y fue Fernández quien bajó la orden a la ministra de Salud, Carla Vizzotti, para que activara el reparto de dosis entre los comedores y merenderos. Tal como adelantó LA NACION el sábado, en el Ministerio de Salud confirmaron la voluntad de avanzar.

Patricia Bullrich habla durante el acto
Ignacio Sánchez


Patricia Bullrich, presidenta del Pro y referente del ala dura de Juntos por el Cambio (Ignacio Sánchez/)

En sus declaraciones radiales, Arroyo afirmó estar alineado con el pedido. “El planteo, que creo que es correcto, es, que así como son esenciales los docentes y los que trabajan en el área de salud, los que están cocinando para los demás son esenciales. Estamos hablando de 10.000 comedores de las distintas formas. La mayoría tiene que ver con iglesias y con organizaciones pequeñas, con la sociedad de fomento y la unión vecinal del barrio”, dijo el funcionario.

Además, el ministro explicó que la nómina de personas a inocular surge del Registro Nacional de Comedores y Merenderos (Renacom), creado a mediados de 2020. “Nosotros hicimos un registro, con un promedio entre cinco y siete personas para ser vacunadas, porque hay distintas situaciones de comedores. De ahí surge el número de 70.000 personas”, concluyó Arroyo.

Vacunación en la Ciudad

En el gobierno porteño también evalúan destinar dosis a los referentes sociales. Fuentes del Ministerio de Desarrollo Humano de la Ciudad, a cargo de María Migliore, dijeron a LA NACION que prevén incluir como personal esencial a 3000 personas que trabajan en los 470 comedores, merenderos, hogares y jardines comunitarios, pero que todo depende del suministro de dosis que la administración nacional les derive.

Las organizaciones sociales tienen otro fundamento para exigir vacunas: el gobierno de la Ciudad les pide que cocinen en los comedores, en vez de que entreguen los alimentos frescos, una modalidad que se instaló con la pandemia. Fuentes oficiales confirmaron a LA NACION que el requisito pretende evitar problemas con la preservación de los productos alimenticios.

“Para extremar cuidados, limitamos al máximo la elaboración de comida, y entregamos directamente los alimentos secos o frescos a las familias. El gobierno de la Ciudad nos rechaza esta metodología y nos pide cocinar, pero no nos da respuesta por las personas que no están vacunadas”, explicó a LA NACION el líder del Polo Obrero, Eduardo Belliboni.

Aunque entre las organizaciones entienden que esta práctica disminuye la calidad nutricional, algunas lo establecieron como un nuevo protocolo sanitario para proteger a sus colaboradores. Otras agrupaciones, en cambio, se resisten a implementarla.

“Preferimos no entregar alimentos secos o frescos porque la comida hecha, además de rendir mejor, nos permite un mayor control sobre el tema nutricional y de la producción. También, evitar otras dificultades, como la falta de gas en las casas”, detalló Silvia Saravia, de Barrios de Pie.