Coronavirus. El chavismo incrementa el hostigamiento a la prensa y las restricciones informativas

Daniel Lozano

CARACAS.- La ONU reconoció a los periodistas como principales "antídotos" contra la pandemia de la desinformación, pero para la revolución bolivariana son el principal obstáculo para imponer su guion sobre la "coronacrisis". El gobierno de Nicolás Maduro aprovechó el Covid-19 para aumentar la persecución y las restricciones informativas, habituales desde hace dos décadas.

El último incidente llevó a Carol Romero al banquillo de los acusados, tras ser exhibida con barbijo y esposada como si fuera una terrorista. La reportera de la emisora caraqueña FM Center se atrevió a grabar el jueves con su celular cuando un grupo de ciudadanos se encaró con los guardias nacionales en los alrededores de una estación de servicio.

Desde la puesta en marcha esta semana del nuevo esquema de la nafta, que incluye la suba histórica de sus precios, se sucedieron protestas, desórdenes y caos por doquier. Entre ellos el que sucedió en El Junquito y que Romero se lanzó a cubrir. Los militares golpearon a la periodista y le robaron su teléfono antes de llevársela detenida ilegalmente.

Durante 24 horas, ni su familia ni sus compañeros supieron dónde estaba. Un día más tarde fue presentada ante la prensa, con las esposas puestas, acusada de desorden público y de agredir a un militar. De momento fue excarcelada tras la presión ejercida por sus colegas y por las gestiones de Edison Lanza, relator de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, aunque el juicio continúa.

"Que el mundo vea con atención la imagen de Carol Romero, periodista detenida arbitrariamente por Nicolás Maduro. No cometió ningún delito, registraba la agresión de la Guardia Nacional Bolivariana a ciudadanos en bomba de gasolina. ¡Así Maduro pretende silenciar la voz y la verdad de Venezuela!", clamó la diputada Olivia Lozano.

En el país petrolero, la salida del aire de la operadora DirecTV confirmó que la estrategia de Maduro va más allá de la hegemonía comunicacional iniciada con Hugo Chávez. El objetivo real es el monopolio: 200 medios cerrados, diarios sin papel, webs bloqueadas, canales de televisión silenciados, radios amordazadas y redes sociales perseguidas o manipuladas conforman el estado nacional informativo. En las últimas horas se conoció la detención de dos de los principales ejecutivos de DirectTV en Venezuela.

El avance es tan demoledor que la voracidad del chavismo apunta a un territorio demasiado libre para sus intereses: la aplicación WhatsApp. "La gente se está informado a través de las cadenas de WhatsApp, donde se mezcla información y desinformación, noticias y fakes. Es mucho lo que circula y el gobierno no lo puede controlar, les preocupa", dijo a LA NACIÓN Carlos Correa, director de la ONG Espacio Público.

El desabastecimiento agudo de la nafta hizo tambalear el guion revolucionario, por lo que los agentes gubernamentales persiguen a todos aquellos que se atreven a grabar adentro de las estaciones, así como durante las protestas por la escasez de agua que proliferan en el país.

Un equipo de VPI televisión fue retenido durante casi dos horas por efectivos de la Dirección General de Contrainteligencia en la estación de servicio de Chuao, en Caracas. En Anzoátegui, al este del país, otro comando de la Guardia Nacional intentó decomisar los equipos de trabajo de las reporteras Virginia Serrano (diario El Tigrense) y Chiley Gómez (Radio Fe y Alegría, de los jesuitas) cuando cubrían una protesta por falta de comida. Los propios manifestantes protegieron a las periodistas.

La ONG Espacio Público contabiliza una veintena de violaciones a la libertad de expresión desde el inicio de la pandemia. El Instituto Prensa y Sociedad (IPYS) documentó entre enero y abril 146 vulneraciones contra los profesionales de la información, incluidas agresiones contra sus familiares para atemorizarlos.