Un bebé con altísima carga viral desconcierta a los investigadores

Ariana Eunjung Cha
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Cuando Spinraza se administra en bebés de días o semanas de edad, impide el inicio de la enfermedad, señaló Krainer. Muchos familiares piden a sus gobiernos el cribado neonatal para AME, una prueba para detectar la enfermedad en bebés recién nacidos.
Cuando Spinraza se administra en bebés de días o semanas de edad, impide el inicio de la enfermedad, señaló Krainer. Muchos familiares piden a sus gobiernos el cribado neonatal para AME, una prueba para detectar la enfermedad en bebés recién nacidos.

WASHINGTON.- Entre los más de 2000 niños y jóvenes que recibieron tratamiento para el coronavirus en el Hospital Nacional de Niños de Washington DC hubo un recién nacido muy inusual. El bebé nació sumamente enfermo, cuando la mayoría de los niños ni siquiera manifiesta síntomas y hasta los que son internados tienen casos leves.

Pero la verdadera sorpresa llegó cuando los midieron la carga viral de la criatura: era 51.418 veces más alta que el promedio de los demás pacientes pediátricos. Y recientemente, cuando secuenciaron el genoma del virus en el bebé, encontraron una variante nunca antes vista.

Roberta DeBiasi, jefa de infectocontagiosas del hospital, sabía perfectamente que un solo caso no permite extraer ninguna conclusión. Pero sí hacer sonar las alarmas. Y cuando los investigadores ahondaron en el misterio, encontraron evidencia de que en la región del Atlántico Medio de Estados Unidos podía estar circulando una variante con la mutación llamada N679S.

Un bebé recién nacido recibe atención con mascarilla preventiva en un hospital de Satte, al norte de Tokio, Japón, el 10 de mayo de 2020
Un bebé recién nacido recibe atención con mascarilla preventiva en un hospital de Satte, al norte de Tokio, Japón, el 10 de mayo de 2020

Nadie sabe si el bebé, que fue tratado en septiembre y luego se recuperó, representa un caso fortuito, una señal de lo que vendrá, o un preocupante cambio que ya está en marcha, con nuevas variantes supercontagiosas circulando por el mundo.

¿Coincidencia?

“Sería demasiada coincidencia, porque el correlato entre ambos hechos es muy fuerte”, dice DeBiasi. “Si encontramos un paciente con una carga viral exponencialmente alta y además se trata de una nueva variante, lo más probable es que ambos hecho estén relaciones.”

Jeremy Luban, virólogo de la Escuela de Medicina de la Universidad de Massachusetts, dice que la carga viral en la nariz del bebe “es de por sí un dato alarmante y digno de atención”. Sin embargo, Luban prefiere no especular al respecto y dice que la elevada carga viral “puede deberse a la mutación N679S, o simplemente a que el sistema inmunológico del bebé todavía no estaba completamente desarrollado, lo que permitió la replicación descontrolada del virus”.

Mientras el mundo se adentra en una nueva etapa de la pandemia en la que el virus está cambiando de manera significativa, Estados Unidos apenas empieza a comprender el creciente árbol genealógico del patógeno, debido a la falta de un esfuerzo nacional coordinado para secuenciar y monitorear las variantes que van apareciendo. La semana pasada, la Casa Blanca anunció la inversión de 200 millones de dólares adicionales para la secuenciación genómica y el rastreo de nuevas variantes, lo que permitirá analizar 25.000 muestras por semana. Pero los expertos dicen que tal vez pasen meses antes de que ese esfuerzo ayude a comprender el modo en que el virus está cambiando dentro de las fronteras de Estados Unidos.

Rompecabezas

Hasta entonces, los hallazgos como el del Hospital Nacional de Niños de Washington DC siguen siendo piezas de un rompecabezas que pueden ser importantes para determinar la dirección de la pandemia, o que tal vez simplemente sean curiosidades científicas transitorias.

El tema del efecto de las nuevas variantes en los niños es crucial, ya que los países de Europa asediados por la llamada variante británica han cerrado sus escuelas, y en algunos casos han comenzado a reabrirlas al mismo tiempo que la máxima autoridad sanitaria de Estados Unidos declaró que la reapertura era segura. Por presión del presidente Biden y de funcionarios locales, muchos distritos escolares que hasta ahora funcionaron completamente de manera virtual, incluidas las escuelas públicas de DC, este mes empezaron a abrir por primera vez las aulas.

En general, los niños no se enferman de Covid-19 igual que los adultos. La tasa de enfermedad grave entre los niños es baja: en Estados Unidos, han muerto de Covid-19 unos 270 niños, una gota en ese océano de 500.000 muertes registradas en todo ese país. Todavía no se sabe por qué. Algunos científicos lo atribuyen a los aspectos biológicos de la infancia, o tal vez a que recientemente se hayan expuesto a algún patógeno similar.

Peligro para los niños

No hay evidencia de que la variante con la mutación N679S u otras del Reino Unido, Sudáfrica y Brasil sean más peligrosas para los niños. Pero las autoridades sanitarias del Reino Unido dicen estar registrando un aumento inusual de contagios, especialmente entre niños de 6 a 9 años, que es desproporcionado para el porcentaje de la población que representan. En Italia, los funcionarios están desconcertados por el aumento de casos entre los niños de escuela primaria, y más chicos todavía, en la aldea de Corzano, en el norte del país.

Y según un informe del 9 de febrero de la revista médica BMJ, Israel también ha experimentado “un fuerte aumento en las infecciones por Covid-19 entre los jóvenes, con más de 50.000 niños y adolescentes que dieron positivo en enero, una cifra nunca vista en Israel ni durante la primera ni segunda oleada.”

En Estados Unidos, los profesionales de varios centros médicos importantes también informaron de un repentino aumento de las internaciones de niños después de las Fiestas, en paralelo a lo que sucedió con los adultos, y un aumento en los casos de MIS-C (Síndrome Inflamatorio Multisistémico Pediátrico) en enero y febrero, un cuadro inusual pero potencialmente fatal asociado con Covid-19 que ocurre entre cuatro y seis semanas después de cursada la infección por coronavirus.

Esos saltos están en línea con lo que se esperaría dadas las olas de propagación comunitaria del virus en todo el país. Pero DeBiasi dice que en su hospital están sorprendidos de que este año haya más pacientes con MIS-C que necesitan terapia intensiva. En años pasado, entre el 40% y el 60% de los pacientes con MIS-C estuvieron en terapia intensiva, mientras que actualmente esa cifra ronda el 90%.

Otras instituciones médicas, sin embargo, no informan cambios en la gravedad de los casos. Los médicos del Hospital de Niños de Boston y del Servicio de Salud de la Universidad de California en Los Ángeles dicen que los casos de MIS-C han sido más numerosos debido al auge de infecciones en la comunidad, pero que el curso de la enfermedad parece similar al del año pasado.

Un médico del Hospital de Niños Intermountain, en Salt Lake City, tampoco nota cambios en la gravedad de los casos, pero dice que sus colegas sí han notado que actualmente hay más niños con MIS-C que tienen una infección activa de coronavirus, cuando antes casi todos los casos de MIS-C daban negativos para el virus.

“Cuesta decir qué es algo fuera de lo común, porque el covid es una caja de sorpresas y siempre aparece algo nuevo”, dice Ngan Troung, cardiólogo pediátrico. “La gran pregunta es si el cambio se debe a las nuevas cepas. ¿El virus actual contagia durante más tiempo que las cepas anteriores?”

No está claro por qué en diferentes partes de Estados Unidos los hospitales están experimentando esa divergencia en los casos.

DeBiasi señala que puede ser de pura casualidad. Tal vez otro virus —el de la gripe estacional o resfrío—, que ya circulaba en el área de Washington D.C. el año pasado, desencadenó una enfermedad más leve que fue confundida con MIS-C, o quizás hubo otra diferencia regional, no relacionada con el coronavirus.

Sin embargo, en un artículo posteado el 10 de febrero, el equipo de DeBiasi advirtió que la cepa detectada en el bebé tenía su variación en una parte crítica del virus —una modificación en las “espículas” del virus, esas púas que según los investigadores le da ventaja para adherirse a las células receptoras del organismo—, y que eso, sumado a la evidencia de que ha infectado a otros pacientes de la región, “subraya la necesidad de una mayor secuenciación viral para monitorear la prevalencia y emergencia de nuevas variantes, lo que puede tener un impacto directo en las recomendaciones de salud pública y en las estrategias de vacunación”.

(Traducción de Jaime Arrambide)

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