Coronavirus: sin barbijo, Bolsonaro atrae una multitud en la playa y abraza a bañistas y chicos

LA NACION
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GUARUJÁ, Brasil.- El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, volvió a ignorar el coronavirus al promover la aglomeración en una playa de la costa sur de San Pablo. Sin mascarilla, se acercó a los simpatizantes, saludó a los bañistas, alzó a chico y posó para las fotos.

El evento tuvo lugar en Praia Grande, ciudad vecina de Guarujá, donde el presidente pasa las vacaciones de Año Nuevo en una base militar.

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En las últimas 24 horas, Brasil registró 1075 muertes por coronavirus y 57.227 nuevos casos. Así, el país llega a 192.716 decesos y más de 7,5 millones de personas infectadas con el virus desde el inicio de la pandemia.

La visita del presidente a la playa se transmitió en vivo desde sus redes sociales. Ni bien llegó, se acercó a los bañistas y apoyado en una barandilla pronunció algunas palabras ante los presentes. "La gente está aquí en la playa. Eso hacemos, también nos arriesgamos un poco para ver qué pasa. Algunos incluso se quejan, es su derecho, pero siempre hemos estado del lado de la población, que es nuestra obligación", dijo, según informó Folha de S. Paulo.

"Estoy haciendo eso, repito, con algunos riesgos a veces, pero con la comodidad de sentir que siempre estoy tratando de hacer lo correcto (...) La gente está aquí en la playa, algunos dirán que es una multitud, pero tenemos que afrontarlo y continuar con nuestras vidas", siguió.

Bolsonaro también habló sobre el fin de la ayuda de emergencia. "Quieren que se renueve, pero nuestra capacidad de endeudamiento ha llegado al límite. Apelamos a algunos gobernadores que insisten en cerrar todo. No funcionó, seis meses de cierre y no funcionó de esa manera", señaló el mandatario.

El presidente vestía una camiseta del Santos, pero en medio de la multitud, se cambió por una del Corinthians a pedido de un simpatizante.

Bolsonaro se aloja en el Forte dos Andradas, en Guarujá, que cuenta con una pequeña playa privada de aproximadamente 400 metros de largo. Este miércoles utilizó una embarcación para trasladarse a Praia Grande, una costumbre recurrente en las visitas del presidente a la costa.

Mientras estaba en la playa Bolsonaro alzó a algunos niños, se tomó selfies, repartió abrazos y mantuvo una sonrisa ante la serie de provocaciones en nombre del gobernador Joao Doria, con quien ha diferido sobre el manejo de la crisis.

El alcalde de Praia Grande, Alberto Mourao, ya ha manifestado que no cerrará las playas ni siquiera los días 31 y 1, alegando que no tiene suficiente contingente policial para cubrir los 22 kilómetros de franja de arena.