Coronavirus en la Argentina: presión de los gobernadores para que la Nación mantenga el Ingreso Familiar de Emergencia

Gabriela Origlia

Rechazan que el subsidio se destine solo a los distritos que transiten la fase 1 del aislamiento por el coronavirus porque afecta al consumo y la recaudación

CÓRDOBA.- El reciente anuncio de la Anses sobre que el próximo pago del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) será exclusivamente para la Ciudad y la provincia de Buenos Aires y Chaco, que continúan en la fase 1 del aislamiento preventivo y obligatorio por el coronavirus, puso en alerta al resto de las provincias. La preocupación de los gobernadores es porque la pérdida de esos recursos será un golpe más para el consumo, que sigue bajo más allá de la etapa del aislamiento que se transiten.

Las provincias que serán excluidas del IFE plantearán al jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, que se busquen alternativas.

Los gobernadores -con finanzas muy complicadas y sin posibilidad de financiarse a través de emisión monetaria- entienden que una posibilidad sería que el IFE se mantenga en aquellos distritos en lo que hay circulación comunitaria del virus y no que el parámetro para limitar el subsidio sea la fase de la cuarentena que se transita. Según datos oficiales del Ministerio de Salud de la Nación, esa situación se registra en CABA, Buenos Aires; Chaco; Jujuy; Chubut; Neuquén; Río Negro y Córdoba. No siempre es en toda la provincia sino en algunas localidades.

Para los pagos del IFE de abril y mayo (todavía se está cancelando el segundo), la Anses destinó $90.000 millones mensuales para un universo de nueve millones de personas. Los datos de distribución, según fuentes oficiales, marca que 36,3% van a Buenos Aires; 8,2% a Córdoba; 7,7% a Santa Fe; 4,5% a Tucumán; 4,1% a Salta; 4% a Mendoza y Chaco; 3,8% Ciudad de Buenos Aires; 3,4% Corrientes y Misiones; 3,2% Santiago del Estero y 3.1%, Entre Ríos. A Jujuy le llegó el 2,1% del total; a Formosa y San Juan, 1,9%; a Río Negro, 1,4%; beneficiarios de San Luis, Catamarca y Neuquén recibieron 1,2% cada una; 1%, La Rioja; 0,9% Chubut; 0,7% La Pampa; 0,5% Santa Cruz, y 0,5% Tierra del Fuego.

Con el recorte planteado por la Anses, el ahorro mensual sería de alrededor de $50.000 millones pero, a su vez, sería un golpe a las finanzas provinciales. Por ejemplo, a Córdoba dejarían de ingresar $7400 millones; a Santa Fe, $6900 millones; a San Juan, $1500 millones; a Mendoza, $3500 millones o a Jujuy unos $1670 millones. Esos recursos van todo a consumo y, por lo tanto, su eliminación además de impactar en la calidad de vida de quienes lo reciben, afectaría los niveles de recaudación provincial, que, en plena pandemia, caen en un promedio de 25% real interanual.

Fuentes de cinco provincias ratificaron a LA NACION que no cuentan con recursos propios como para reemplazar ese subsidio. Los beneficiarios del IFE -desempleados, trabajadores informales, monotribustistas sociales y de la categorías más bajas y trabajadores de casa de familia- en general ya estaban fuera del mercado laboral, por lo que por avanzada que sea la fase de la cuarentena que transite la jurisdicción difícilmente consigan un empleo en un contexto de recesión, despidos y suspensiones.

El ministro de Desarrollo Social de Córdoba, Carlos Massei, reconoció la preocupación que genera el recorte, que en el caso de su provincia son $7400 millones mensuales.

Desplome de la reacaudación

Federico Furiase, director ejecutivo del estudio EcoGo, indicó a LA NACION que la posibilidad de recorte del IFE abre un conflicto entre economía y política en una coyuntura en la que "el apoyo de los gobernadores al Presidente es un factor importante".

Furiase repasó que sin ahorros, sin acceso a los mercados y con la única posibilidad de financiarse a través de emisión, la Nación busca dar señales de que "calibra la impresión de moneda y por eso reordena las asistencias", sea el IFE como los aportes del Estado para que las empresas paguen sueldos a través del programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP). Pero, a la vez, el panorama de las provincias es "muy complejo; con un desplome de recaudación por Ingresos Brutos; gasto creciente por el Covid-19 y sin financiamiento".

"Habilitar actividades no significa tocar un botón por el que automáticamente hay una recuperación a niveles previos -agregó Furiase-. Eso no está pasando en ningún lugar. Las empresas no trabajan a todo su potencial tanto por los protocolos como por la demanda, que no levanta". En ese escenario, el experto admitió que el recorte del IFE es un problema más, a la vez que insistió en que es "muy importante" que la Nación resuelva la negociación de la deuda porque mejorarán expectativas y "empresas de primera línea" y "algunas provincias" podrían financiarse en los mercados.