Coronavirus en la Argentina: de la mano de los dueños no residentes, en la costa ya se palpita la temporada

Darío Palavecino
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PINAMAR.- A menos de dos semanas de la apertura de la actividad turística en la provincia, algunos destinos de la costa ya pueden decir que tienen la temporada en marcha. Un motor que encendieron los propietarios no residentes, que apenas encontraron permisos para circular en rutas y el visto bueno de los municipios anfitriones fueron en busca de sus residencias de veraneo. Y un dato no menor: son varios los que llegaron para quedarse.

Se percibe en la cantidad de persianas levantadas y ventanas abiertas. También en los tantos que andan de compras por el centro comercial de Cariló. Y en los bares y restaurantes, que de a poco ven cómo mesas y sillas se nutren de nuevos clientes luego de meses de sobrevivir, con suerte, a fuerza del café o algún plato al que apenas se animaban los vecinos más cercanos

Es una opción a la que se abrazaron con fuerza los que son dueños y que también empieza a conformar a quienes, decididos a alquilar, asoman antes a estas localidades balnearias donde durante este último tramo de la cuarentena logran la convivencia del trabajo en modo home office con esas esperadas vacaciones que están ahí nomás, a fin de mes o un poco más.

Las inmobiliarias de la zona reconocen que buena cantidad de quienes, en períodos pico, aprovechaban sus propiedades para ponerlas en alquiler, esta vez las retiraron de las vidrieras para usarlas ellos.

"Vamos a tener a Cariló con excelente ocupación, quizás con menos operaciones de alquiler y seguro con más dueños", había advertido a LA NACIÓN hace más de un mes la titular de Constructora del Bosque, Silvia Melgarejo. Su pronóstico se empieza a ver cumplido con decenas de casas que están habitadas a tiempo completo desde hace semanas.

A la fecha, según coinciden operadores del sector, el nivel de reservas es similar o en algún caso incluso superior a la misma fecha del año pasado. Los mejores resultados se advierten en Cariló. En Pinamar, Villa Gesell y Mar del Plata, en ese orden, el ritmo de consultas crece, aunque las concreciones todavía no son las esperadas.

"Mirá el movimiento, la gente ya está acá", afirma el director de Turismo de Pinamar, Juan Ibarguren, y señala con el dedo las cercanías de la sede de gobierno comunal para advertir sobre el intenso tránsito vehicular y peatonal, en volumen muy por encima de lo habitual para esta fecha. Afirmó a LA NACION que el puntapié inicial lo dieron los propietarios que hacía tiempo pedían ingresar a sus residencias de veraneo. En el caso de Pinamar, desde fines de agosto o principios de septiembre se agilizaron los trámites que permitieron acceder -con título de propiedad en mano- a un distrito que tuvo casi cinco meses cerrado por completo a quienes no fueran residentes. Destaca que llegaron para abrir sus casas, también para acondicionarlas e incluso para instalarse de corrido hasta enero o febrero.

"Lo bueno para esta próxima temporada es que se advierte una tendencia a estadías más largas, con predominio de quincenas y meses, e incluso algunas temporadas completas", destacó Ibarguren sobre una modalidad que se había perdido durante los últimos años, dominados por los contratos por períodos breves.

El dato de los alquileres por dos o tres meses no parece menor. En las inmobiliarias reconocen que los propietarios buscan la menor rotación posible de huéspedes para ganar en seguridad sanitaria. "Se logran buenos precios por períodos largos, porque si no deben desinfectar la vivienda y perder un día de alquiler entre la salida de un cliente y el ingreso de otro", explicaron a LA NACIÓN.

El presidente de la Asociación de Concesionarios de Balnearios de Pinamar, Luis Sansa, destacó buenas expectativas para lo que viene en función de las reservas de carpas y sombrillas que se empiezan a confirmar. Y lo relacionó con los buenos resultados del programa PreViaje que lanzó el gobierno, para fomentar el turismo. "Tenemos casos de clientes que están comprando pasajes y estadías en destinos de nieve para el invierno y que podrán usar el crédito para pagar parte de los gastos durante sus vacaciones de verano", dijo. Ese plan oficial, surgido como incentivo para el sector, devuelve en una tarjeta de crédito hasta el 50% de lo que cada viajero invierta en paquetes turísticos.

"Es un año tan atípico en todo, que es difícil comparar con períodos anteriores", aclara Patricio Harrington, gerente general de Saint Germain Apart Hotel & Spa, donde a partir del 1° de diciembre ya tienen reservas confirmadas sobre el 75% de las plazas disponibles y muchos interesados por definir. "Se ha estirado mucho la temporada con este inicio temprano y la posibilidad de un importante peso de la demanda sobre febrero o marzo", explicó a LA NACIÓN sobre pedidos que van más allá de las fiestas de fin de año y enero, habitual período pico de ocupación.

Sí remarca que hay gran nivel de consultas que pueden convertirse en más confirmaciones. Y que dependen de decisiones de último momento que los viajeros tomarán en función de distintas variables, entre ellas el escenario sanitario general y también el servicio que ofrezcan los servicios de alojamiento.

Por el resto de los distritos el ritmo de pedidos marcha por el carril lento. Por Villa Gesell reconocen buena cantidad de reservas sobre viviendas de categoría, en particular por Mar de las Pampas, bien cerca de la playa. En Mar del Plata sorprenden en el sector inmobiliario las consultas en alza por casas en barrios privados e incluso otros abiertos, pero de jerarquía y alejados del caso urbano, en particular Sierra de los Padres. En todos los casos la búsqueda se orienta a viviendas con una particularidad: que tengan piscina. Un producto que hoy disputan los propios marplatenses que, en tiempos de pandemia, deciden dar la espalda al mar con tal de escaparle a las grandes aglomeraciones que son un sello de cada temporada.