Coronavirus en la Argentina: dos médicos con Covid-19 fueron padres en plena cuarentena

Ana André

Cuando el Gobierno decretó en marzo el aislamiento social, preventivo y obligatorio en la Argentina a raíz del avance del coronavirus, a los médicos Nicolás Marcolini y Valeria Nannini les cambió la vida. No solo por la relevancia de su profesión para combatir la pandemia, sino también porque supieron que su hija nacería en plena cuarentena.

Sin embargo, la felicidad que sentían por convertirse en padres, aún en este conexto, fue opacada los últimos dos mes por la incertidumbre y la angustia al enterarse que habían dado positivo de Covid-19.

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Ambos trabajaban en el Hospital Austral de Pilar cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró al brote de coronavirus como pandemia. Los dos son médicos clínicos y realizaban tareas en el área de internación general de la institución. Por eso, de inmediato, Valeria dejó de asistir ya que cursaba su séptimo mes de embarazo y formaba parte de la población de riesgo.

En diálogo con LA NACION, Nicolás cuenta: "Me contagié el 28 de marzoatendiendo pacientes en el hospital. Yo seguía trabajando, era el que iba y venía y fui el que trasladó el virus hasta casa, contagiándola a ella".

Según explica, sus síntomas fueron leves y simultáneos: perdieron el olfato, el gusto y tuvieron un poco de congestión nasal. "No llegamos a tener fiebre ni falta de aire. Fue algo parecido a un resfrío", dice. Pero la preocupación era la beba que venía en camino.

El mismo día se realizaron un hisopado y les dio positivo. Al vivir juntos, tuvieron que cumplir con el aislamiento durante 14 días, que es el mínimo, o hasta que el resultado les diera negativo por completo. "Transcurrimos desde un inicio juntos la enfermedad. Duró todo un mes la infección porque yo, por ejemplo, tuve un hisopado negativo, después uno positivo y otros dos negativos consecutivos, que son los que tenés que tener para estar curado", señala.

A los resultados de los estudios los tuvieron al mismo tiempo. "La sensación que más predominó fue la incertidumbre y un poco de angustia también, porque mi esposa estaba embarazada. -recuerda Nicolás- Uno dice 'bueno, somos médicos entonces esas sensaciones a lo mejor no deberían haber existido', pero cuando le toca a uno están igual. Sabíamos que teníamos síntomas leves, que en principio no iba a pasar mucho más de eso, pero las dudas frente a un virus que hasta el momento no es tan conocido estaban".

En todo momento se sintieron bien. Al ser médicos, dice, "tenían parámetros objetivos" y calculaban que la enfermedad no iba a progresar. Sin embargo, aclara que veían cómo pacientes jóvenes llegaban de todas formas a tener una neumonía así que tenían todos los cuidados.

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Nicolás y Valeria se hicieron los hisopados de PCR cada siete días hasta que finalmente les dio a ambos negativo. Para ese momento, ya era fines de abril y el embarazo estaba avanzado. Una semana después de haber sobrepasado la enfermedad, el 6 de mayo, nació Sofía. "Fue muy cercana la curación nuestra con el nacimiento de nuestra hija".

-¿Tuvieron miedo de contagiar a su hija?

-No lo teníamos porque sabíamos que son casos excepcionales. Nos podía tocar aunque era muy raro, entonces uno por probabilidad se queda tranquilo, pero obviamente que cierta incertidumbre tuvimos en ese momento. Es infrecuente que se dé de esa manera.

Sofía llegó al mundo sana y hoy pertenece a una nueva generación denominada "coronials" o "cuarentenials", que son aquellos nacimientos que se dan durante el brote de coronavirus.

Sus padres maximizaron los recaudos, el aislamiento y los cuidados necesarios ya que eran conscientes de que Nicolás, al regresar al hospital, estaba expuesto. "Volví a mi trabajo después de recuperarme y de la licencia por paternidad y sigo estando en el área de internaciones, con pacientes con Covid-19. A pesar de haberme contagiado, seguimos con las mismas medidas de aislamiento y cuidados pertinentes ya que aún no se sabe qué sucede con el tema de la reinfección. Trato de mantener el distanciamiento, tener siempre barbijo. Pero esto hay que pensarlo tanto para la sociedad como para la familia de uno. Podés contagiar o transportar el virus siendo asintomático", sostiene.

El día a día en Hospital Austral cambió. Ahora los médicos no solo tienen precaución con los pacientes que ingresan, sino también entre ellos: se intenta que no haya reuniones multitudinarias, no estar tan en contacto y saludos distantes. Sobre todo porque el centro de salud cuenta con alrededor de 25 personas con coronavirus, algunos en terapia intensiva.

Nicolás hoy tiene sentimientos encontrados. "Uno ya padeció la enfermedad y sabe lo que conlleva la angustia y la incertidumbre. El distanciamiento social está comprobado que es muy importante para evitar contagios. Lamentablemente es la única herramienta que tenemos. La cuarentena es una medida útil", dice. Y agrega: "Mi hija todavía no pudo conocer ni siquiera a sus abuelos ni tíos porque están en Rosario, pero es por la salud de todos".

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