Coronavirus en la Argentina. "Parece que fue hace una eternidad": el relato de las médicas que trataron el primer caso

Fabiola Czubaj

Andrea Acuña fue una de las médicas que atendió el primer caso positivo del nuevo coronavirus en la Argentina

A 100 días de la consulta espontánea de Ariel en un centro privado de Barrio Norte y la confirmación de que era el primer caso detectado de Covid-19 en el país, las dos médicas que lo atendieron coinciden en que "parece que fue hace una eternidad" porque, desde entonces, aprendieron mucho más sobre este nuevo coronavirus que ya circula en la comunidad.

"Estábamos totalmente alertas", recuerda María Marta Zalazar, que estuvo a cargo de la primera evaluación del paciente el domingo 1° de marzo pasado. A los dos días, los ministerios de Salud de la Nación y la Ciudad confirmaban el diagnóstico. Oficialmente, el nuevo coronavirus estaba en el país.

Ese domingo, Zalazar estaba de guardia cuando el hombre de 43 años llegó a la clínica de su prepaga en la avenida Pueyrredón al 1400. Consultó porque había tenido algo de temperatura y dolor de garganta al volver de viaje: en Italia, el epicentro del brote pandémico en Europa en ese momento, había participado de la Feria de la Moda de Milán. En la clínica, el enfermero a cargo del triage le informó a Zalazar que había un paciente que reunía todos los requisitos de sospecha.

"Estábamos totalmente alertas", recuerda María Marta Zalazar, que estuvo a cargo de la primera evaluación del paciente el domingo 1° de marzo pasado

"No creo que él se imaginara que iba a quedar internado dentro del protocolo de Covid-19. Estaba sorprendido", dice Zalazar, que es médica clínica y reumatóloga del Swiss Medical Center. "No pasó mucho tiempo de ese día, son tres meses, pero a la vez me parece que pasó una eternidad", agrega en diálogo con LA NACION.

Andrea Acuña es especialista en medicina interna y fue la médica tratante del paciente durante los 14 días de aislamiento en el Sanatorio Agote, adonde lo derivaron cuando el Servicio de Virosis Respiratorias de Anlis Malbrán confirmó el diagnóstico. "Siento que pasaron no sé cuantos días desde ese primer caso", comparte.

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En estos 100 días, hubo alrededor de 200 pacientes internados con Covid-19 en el sanatorio y Acuña le comunicó el alta a por lo menos 40 personas de distintas edades. A ese centro del barrio de Recoleta se derivan pacientes con neumonía por el virus SARS-CoV-2 con cierta complejidad, que quedan internados en sala general o en la unidad de cuidados intensivos, de acuerdo con la gravedad de cada caso. "La emoción que nos produce cuando son los que estuvieron más complicados es enorme", cuenta la médica.

Coincide con Zalazar en que haber atendido al primer caso con confirmación diagnóstica del virus pandémico es una experiencia profesional única en medicina. "Todos queríamos ver cómo se comporta este coronavirus, ver a estos pacientes. Nos movilizó. Se combinan un montón de sensaciones, como la ansiedad, la curiosidad, el desafío; era conocer algo de manera directa que, como se planteaba en ese momento, duraría mucho tiempo y sería muy duro en adelante -describe Acuña-. Ahora, estamos viendo lo que vino después y todo el impacto que está teniendo. Fue sentir que era un punto de inflexión."

El paciente fue trasladado al Agote desde el centro de Barrio Norte, por la noche, el día que las autoridades sanitarias dieron a conocer la confirmación del caso. Zalazar no estaba de guardia cuando llegó el resultado positivo de Anlis Malbrán. Sus jefes la llamaron para informarle que el paciente tenía Covid-19 y repasar las medidas de bioseguridad que había tomado durante la atención.

La médica Andrea Acuña es quién atendió el primer caso de COVID-19 en la Argentina

"Estaba tranquila porque había usado todos los elementos de protección. Repasé mentalmente cada paso desde el primer momento, cuando lo ingresé en el protocolo, se le hicieron los estudios y la explicación de que debía quedar aislado en la institución -recuerda Zalazar-. No hubo necesidad de aislarme ni otra conducta ni tuve síntomas. Es una experiencia que va a quedar en mi historia médica. Cuando mi familia y mis conocidos se enteraron de que había atendido al primer caso, enseguida les transmití tranquilidad."

Al llegar a casa del trabajo, cumple con la rutina con la ropa y la ducha, además de no compartir utensilios con su esposo y su hijo. Con sus padres y el resto de la familia, mantiene contacto telefónico. "Son un apoyo para mí -afirma-. Todo esto moviliza mentalmente, con mucha sobrecarga y, a la vez, incertidumbre de qué sucederá, con sentimientos encontrados. El apoyo de mis seres queridos es fundamental."

Días de aislamiento

El miércoles 4 de marzo Acuña lo recuerda a la perfección. Como siempre, llegó al Agote poco antes de las 8 de la mañana. Ya le habían comunicado un día antes que estaría a cargo del primer caso de Covid-19 en los 14 días de aislamiento en el sanatorio. Esa tarde y noche, siguió por los medios el traslado y las noticias sobre su próximo paciente.

"Había mucha expectativa entre los colegas, no se hablaba de otro tema. La comunicación constante con el Ministerio de Salud (de la ciudad), empezar a entender toda la dinámica de los protocolos hasta ese momento. Todos los días, desde ese momento, fue entrenamiento y readaptación. Ese primer día fue un impacto para todo el personal", dice a LA NACION.

"Estábamos acostumbrados a usar equipos de protección personal, pero la camarera o el personal de limpieza no, así que también los ayudábamos. Ya ante el virus y por las tasas de contagio que conocíamos de otros países, había que terminar de adaptar el traje de protección, tuvimos que practicar y sistematizar su uso, cómo teníamos que vestirnos. Nos mirábamos muchas veces para ver si todo estaba correcto."

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Con sus colegas, pudieron pasar esa primera prueba. En ese momento, hubo temor con la evolución de ese primer paciente. "Queríamos que se fuera bien. Cada uno que puede volver a casa es una alegría para nosotros. No todos reaccionan igual. Hay pacientes que llegan muy angustiados por el diagnóstico", agrega la médica.

El primer caso local confirmado tuvo un buen estado de salud general, se lo consideró un caso de Covid-19 leve y las dos médicas recuerdan que preguntaba cómo seguiría el protocolo y, también, por qué tenía que seguir internado si se sentía bien.

A casa

Cuando a los 14 días llegó al Agote el resultado negativo para el alta, Acuña le comunicó la buena noticia. "Bueno, Ariel, ¡te podés ir a tu casa!", le comunicó en ese momento.

"Creo que no terminé de decírselo y ya estaba vestido para salir", agrega la profesional y ríe al recordarlo.

A 100 días de esa experiencia, ambas médicas coinciden en la velocidad con que va actualizándose la información sobre la infección casi a diario, ya con la circulación local y una velocidad de contagio más rápida. "Nos tuvimos que preparar y en este tiempo, que fue de mucho aprendizaje, pudimos mejorar cada vez más la atención", dice Zalazar.

Para su colega, cuando fue la pandemia de 2009, se conocía cuál era la dinámica del virus de la influenza. Con este coronavirus, el conocimiento se está produciendo.

"Las novedades se van incorporando de manera cotidiana -precisa Acuña-. En algunos pacientes, este coronavirus genera una reacción inflamatoria grave, que es lo que termina dañándolo. Y es lo que lo hace distintivo. Cuando ocurre, el proceso es muy importante y rápido, en pocas horas. Aunque tenemos parámetros de evolución, hay que observar a cada paciente para ver cómo su organismo va comportándose ante el virus. Para la comunidad médica es algo diferente a lo vivido antes, tanto por el impacto social de la pandemia como por el comportamiento de este nuevo germen."