Coronavirus en la Argentina: según un estudio, aumentó el consumo de alcohol y de medicamentos no recetados durante la cuarentena

María Paula Etcheberry

El estudio de la UBA compara los hábitos de la primera semana de la cuarentena por el avance del nuevo coronavirus con la actual

Con cada extensión del aislamiento obligatorio para frenar la propagación del nuevo coronavirus, el desgaste psicológico que sufren los argentinos por el impacto de la cuarentena parece profundizarse. Luego de más de 60 días de confinamiento y en comparación con la primera semana de vigencia de la medida preventiva, un estudio muestra cómo aumentaron el consumo de alcohol y de medicamentos no recetados para lidiar con el malestar emocional, así como también el riesgo de sufrir un trastorno mental en personas con síntomas preexistentes.

Los datos se desprenden de un informe elaborado por el Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA), dependiente de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA). El primer estudio fue realizado en los últimos días de marzo, a través de una encuesta online que reunió una muestra de 2631 casos. El segundo, que cuenta con 2068 entrevistas, se hizo bajo la misma modalidad, entre el 8 y el 12 de mayo.

En ese lapso de tiempo, la cantidad de personas que no sufrieron ningún tipo de malestar disminuyó de 38,5% a sólo 31,58%. Para lidiar con el malestar psicológico, el consumo de alcohol creció de 8,1 a 11,5% y el uso de medicamentos sin receta subió de 10,53% a 13,54%.

"La cuarentena es una medida excepcional que impacta sobre la conducta. Inhibe el acceso a conductas saludables, que funcionan como factores protectores, tales como el deporte, las salidas, la recreación, o la sexualidad. Cuando se inhiben todos esos factores o conductas saludables, para lidiar con el malestar, las personas se inclinan a conductas no saludables a las cuales sí tienen acceso, como el alcohol, el cigarrillo, el sedentarismo, o la mala alimentación. Se le está pidiendo a la población que modifique su conducta muy rápidamente y eso es muy estresante", explicó Martín Etchevers, secretario de Investigación de la Facultad de Psicología de la UBA y coordinador del estudio comparativo sobre el impacto psicológico de la cuarentena.

En cuanto la medicación, aumentó de 54,38 a 72,3% el consumo vinculado al estado psicológico. Mientras que los tratamientos relacionados a condiciones médicas se redujeron de 73,89 a 66,91%. Los nervios, el ánimo, la relajación, la ansiedad y dormir, presentan un aumento como motivos de la ingesta de medicamentos. Aunque las categorías que más se incrementaron son los medicamentos destinados a aliviar la ansiedad (18,47 a 23,03%) y a poder dormir (17,45 a 22,45%).

"[El alcohol y los medicamentos] son las dos drogas que actúan de manera inmediata. Ambas cosas regulan el malestar, pero por muy poco tiempo. Hacen bien en el momento, pero después agrandan la sintomatología y hacen que se mantenga el malestar o se agrave, porque afecta el autoestima, aparece la culpa o te vas deprimiendo. Son conductas que aplican las personas para no sentirse mal. La medicación es buena, pero la automedicación es mala porque no está guiada, ni controlada, ni supervisada", agregó Etchevers.

Grupos de riesgo

Sin embargo, el desgaste psicológico no afecta a todos por igual. Quienes tenían síntomas psicológicos preexistentes, vieron subir el riesgo de sufrir un trastorno mental de 4,86% a 7,2%. Los médicos y el personal sanitario, en primera línea de la lucha contra la pandemia, son otro grupo especialmente expuesto al estrés y al desgaste emocional.

Las personas de un menor nivel socioeconómico también son más propensas a sufrir malestar psicológico, por las condiciones adversas que enfrentan y porque no cuentan con los recursos suficientes para acceder a un tratamiento psicológico. Cerca del 38% de los encuestados considera que debería estar recibiendo asistencia psicológica, pero no puede hacerlo, en su mayoría por problemas económicos.

Los jóvenes se ven más afectados que los adultos mayores o de mediana edad. "Los jóvenes son quienes más están sufriendo el aislamiento. En la tercera edad el cambio de rutina abrupto es menor, mientras que en los jóvenes es mucho mayor", observó Etchevers.

Además del consumo de alcohol y medicamentos, también aumentaron durante la cuarentena los trastornos del sueño, la insatisfacción respecto a la vida sexual, y la aparición de pensamientos suicidas.

"A mayor tiempo de cuarentena, mayor sintomatología. Cuando los síntomas se prolongan en el tiempo y no se tratan, hay más probabilidad de desarrollar un trastorno mental", advirtió Etchevers.