Coronavirus en la Argentina: un empresario rompió un respirador en un hospital tucumano

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El respirador funciona como si estuviera entregando aire a solo un paciente, cuando en realidad son dos. El sistema solo permite que el respirador sea usado en uno de los modos disponibles, el de respiración controlada
Gentileza FIUBA

SAN MIGUEL DE TUCUMAN.- El empresario textil Hernán José Díaz, de 45 años, rompió un respirador artificial valuado en $ 1,2 millones luego de agredir al personal médico que lo atendía en el Hospital Padilla de la capital tucumana, tras sufrir un accidente de tránsito, el viernes a la madrugada. En un procedimiento judicial exprés, ese mismo día, en una audiencia virtual, un juez le dictó la prisión preventiva por 30 días al acusado, quien también rompió un monitor utilizado para controlar a los pacientes que requieren asistencia respiratoria.

Los instrumentos que Díaz destruyó en un inexplicable ataque de ira son fundamentales en la atención de personas que, en medio de la pandemia, presentan cuadros graves de coronavirus.

Según información judicial, el viernes a la madrugada Díaz transitaba sin acompañantes en un Renault Clío, perdió el control del auto y se estrelló contra una columna en avenida Roca y Ayacucho, en la zona sur de la capital tucumana. Tras ser asistido por personal policial, el empresario fue llevado en una ambulancia al Hospital Padilla, ubicado a pocas cuadras del lugar del accidente.

Cuando era atendido, por razones que están siendo investigadas, se puso agresivo, comenzó a insultar al personal del centro de salud, rompió un respirador y luego pateó un monitor.

Rompí el respirador de manera accidental. No fue mi intención dañarlo. Estaba en la camilla y como me meaba (sic), me levanté y con la sonda que tenía puesta lo tiré”, relató. “Y sí, después me enojé y le di una patada al monitor porque todos me estaban gritando”, añadió el acusado durante la audiencia, según informó el diario local La Gaceta.

El juez penal Rafael Macoritto, quien lleva adelante la causa, rechazó la justificación de Díaz y, tal como había solicitado el Ministerio Público Fiscal, en un fallo inédito le dictó prisión preventiva por 30 días, bajo el cargo de daño agravado.

“La actitud del imputado no merece mayores reparos. Fue totalmente indiferente, sin mostrar siquiera arrepentimiento, desplegando una violencia desmedida contra los elementos utilizados para brindar salud a pacientes críticos. No puedo dejar de resaltar que dañó un respirador artificial en un contexto actual de pandemia, donde este tipo de elementos resultan necesarios e indispensables para salvar vidas. Son escasos los respiradores disponibles en nuestra provincia y desde ahora hay uno menos”, sostuvo el fiscal Carlos Saltor, titular de la Unidad de Flagrancias III, que intervino en la causa.

El fiscal aseguró “el dolo generado por esta persona es mucho más grave por el contexto de pandemia que estamos viviendo”. Y agregó: “Este señor, con su actitud, sacó de servicio un aparato elemental para un paciente crítico”.

El juez Macoritto ordenó que Díaz cumpla los 30 días de prisión preventiva en la cárcel de Villa Urquiza. El abogado del empresario solicitó que el empresario gozara de arresto domiciliario, en razón de que padece diabetes y es insulinodependiente. Sin embargo, tras evaluar un informe médico, el magistrado rechazó el planteo y ordenó que el empresario cumpla la prisión preventiva tras las rejas. “Se le explicó al acusado que hay varias personas en su misma situación que están en la cárcel y según el informe médico él también está en condiciones”, explicó Macoritto en diálogo con LA NACION.

El juez indicó que, conforme a los protocolos vigentes por la pandemia de coronavirus, hasta tanto se libere un cupo en la cárcel de Villa Urquiza, el empresario seguirá bajo arresto en la Comisaría Segunda de la capital provincial.

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