Coronavirus en la Argentina: “Me están dejando morir”, el último reclamo de una mujer en un hospital de Río Cuarto

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Noelia Mercado le escribía a su mamá y en las redes sociales.
Noelia Mercado le escribía a su mamá y en las redes sociales.

CORDOBA.- A los 33 años, Noelia Mercado estaba por recibirse se enfermera, pero murió el sábado pasado por coronavirus en el Hospital San Antonio de Padua, de Río Cuarto, donde llevaba cuatro días en terapia intensiva. Uno de los últimos mensajes a su mamá, Teresa, fue “me están dejando morir”. A raíz de esos dichos, que se viralizaron, las autoridades médicas aseguran que no fue así.

Ya venía usando las redes sociales -su mamá aseguró a los medios de Río Cuarto que “no tenía aliento” para otra cosa- para reclamar por la atención. “Acá me dejaron morir como un perro, sola”, publicó en la madrugada del miércoles 2 de junio. Le habían diagnosticado el Covid-19 el 25 de mayo; tres días después fue a consulta ambulatoria.

El 31, tras nuevos controles y con neumonía bilateral, se la internó y comenzó a empeorar después. La derivaron a terapia intensiva el 2 de junio.

La joven tenía sobrepeso y era diabética. “Estoy saturando 83 y medico hace que vino una hora y se fue y no viene. Pedía muerte digna al menos”, escribió en otra publicación. Añadió también, “esenciales para el pueblo, invisibles para el Estado”.

Mercado estaba desempleada y tenía un hijo de 10 años. Le faltaban dos materias para recibirse en Enfermería. Hacía trabajo solidario en el barrio La Cava.

La vice directora del San Antonio de Padua, Valeria Alaniz, asegura que siempre se la atendió como correspondía. “El 2 a la madrugada tuvo una demanda mayor de oxígeno, se intentó terapia de alto flujo. Luego fue derivada a terapia para una asistencia respiratoria. El sábado falleció. Siempre recibió toda la atención por parte de enfermería médicos y kinesiología”, plantea.

Alaniz ratifica que no faltó atención pero admite -en declaraciones a Puntal- que en una pandemia “siempre falta personal. En una pandemia no hay manos que alcancen. Ocurrió incluso en los países del primer mundo. Lógicamente hay una falta de personal. Nuestras autoridades, ante la solicitud de recursos humanos, siempre nos han dado personal para sostener la atención en la pandemia. El fin de semana, por ejemplo, entraron 20 enfermeros, pero renunciaron 4, por lo que tuvimos que buscar reemplazos”.

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