Coronavirus en la Argentina: cuatro días en la escuela y diez en casa, el protocolo para el regreso a las aulas que avanza en la ciudad

Soledad Vallejos

Entre las medidas para evitar la transmisión del nuevo coronavirus, se prevé que los chicos a partir de los siete años usen barbijo en el aula

La Ciudad sigue trabajando en la redacción de un protocolo para la reapertura de las escuelas, y aunque la fecha de regreso aún no está confirmada, el Ministerio de Educación porteño avanzó en el consenso de las nuevas medidas. Como anticipó LA NACIÓN la semana pasada, el esquema israelí será el protagonista del regreso a las aulas. La regla que fue creada por un grupo de científicos de ese país es conocida como 4x10, y propone un ciclo de actividad de dos semanas, en el que los alumnos irán durante cuatro días consecutivos a la escuela y luego se quedarán en sus casas por otros diez días más, combinando un sistema mixto de clases presenciales con enseñanza remota.

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"Si bien aún no hay definiciones al respecto porque se ha puesto a consideración de los especialistas, toma fuerza la idea de avanzar hacia un sistema similar al utilizado en Israel", afirman desde el Ministerio de Educación porteño, que lidera Luis Bullrich. Además, y como sugieren los científicos Uri Alon y Ron Milo, profesores de biología computacional y de sistemas en el Instituto de Ciencias Weizmann, en Israel, se dividirá al alumnado en dos grupos. "El primero asistiría la semana uno, de lunes a jueves, y luego descansaría la semana dos. El segundo grupo asistiría la semana dos, de lunes a jueves, y descansaría la semana tres, donde retornaría el primer grupo", agregan los expertos.

En términos de densidad de población, clave para prevenir el distanciamiento social y la transmisión del virus, esto significaría un retorno a las aulas con el 50% de la matrícula. La jornada también se reducirá, y en principio los chicos estarán en la escuela unas tres horas cada día.

Sin importar cuál sea la fase de flexibilización en ese momento, explican los especialistas, habrá que trazar una nueva hoja de ruta, y habrá que acostumbrarse a los nuevos hábitos, como el uso del barbijo. ¿Deberán ir con este artículo a la escuela los alumnos? Ese también fue uno de los temas plantados. Sí, la idea es que lo lleven, y en este punto la experiencia israelí también fue el modelo a seguir. Los más chicos, confiaron los expertos, no resisten su uso por mucho tiempo. A veces ni siquiera una vuelta a la manzana. Por eso, solo a partir de los siete años será obligatorio. También cambiarán los esquemas de desayuno, almuerzo y merienda. En todos los casos, se servirá en las aulas, y cada alumno utilizará siempre el mismo pupitre, sin posibilidad de cambio.

Sala de 5, 7° grado y 5° año, los primeros

Ya se dijo más de una vez, el regreso será de forma escalonada y sobre lo que no hay dudas es que el foco está puesto en los alumnos que este año terminan la primaria, la secundaria y los que están en su último año del nivel inicial. Ellos serán los primeros en regresar. También habrá tandas de horarios en el ingreso y salida. Para evitar aglomeraciones en la puerta de la escuela, se organizarán distintos horarios con diferencias de 10 o 15 minutos, y en grupos reducidos.

¿Cómo es el método israelí que se analiza para la reapertura de las escuelas porteñas?

Los recreos no serán los mismos de antes. Ni todos juntos corriendo al patio, ni juegos físicos, ni partidos improvisados de fútbol. Ni pelota ni juguetes. La idea es que los chicos tengan un momento de distracción y de juego, siempre supervisado por un docente o auxiliar.

Cuatro mesas de trabajo

Para organizar mejor las discusiones sobre cada área, el Ministerio de Educación porteño propuso un esquema de trabajo dividido en cuatro mesas, por categorías: la de protocolo sanitario; la de organización del sistema; la mesa de las propuestas pedagógicas, y la del consenso social para la vuelta, un punto que consideran muy importante para tener éxito en el regreso. Que los padres y las familias estén de acuerdo, para que no sea una vuelta optativa que profundice aún más la brecha educativa.

También hubo aportes desde las áreas de Transporte y Espacio Público. La idea, deslizaron desde el Ministerio de Educación porteño, es buscar alternativas para el traslado de los alumnos y docentes a las escuelas. La idea es minimizar el uso de transporte público. Reconocieron que este nuevo cronograma tendrá un impacto en la logística de las familias, teniendo en cuenta la vuelta al trabajo de muchos padres.

Cora Steinberg, especialista en educación de Unicef y una de las expertas que integran la mesa del protocolo sobre las propuestas pedagógicas, concluyó: "Hay que fortalecer lo que se hizo durante la cuarentena, porque van a convivir por un tiempo la presencialidad con la educación remota. Y cuando se confronte la matrícula inicial de marzo con la que se registre, luego de la pandemia, el abandono escolar será otro de los focos que habrá que atender. Hacer una búsqueda activa de esos alumnos, intentar que regresen a la escuela. Tenemos que priorizar llegar a un punto de equidad, y que los chicos en contextos más vulnerables no queden atrás. La interrupción de las clases tuvo un impacto mucho más negativo en las familias de menores recursos. Hay que pensar un acompañamiento específico".